Saturday Night Fever: el resurgir de Bee Gees y la explosión Tony Manero/John Travolta

La banda sonora de la icónica película sigue siendo la más vendida de la historia, con más de 30 millones vendidos

Pocas veces ha sucedido que un proyecto aparentemente modesto y sin grandes perspectivas de pasar a la posteridad, consiga un éxito tan estratosférico y en más de un ámbito, en este caso cinematográfico, musical e incluso social. Y el que menos se lo imaginaba era su director, el casi desconocido John Badham.

Era 1977 y este proyecto se llamó “Saturday Night Fever” (Fiebre del Sábado Noche). La película recreó como pocas veces una época determinada, la de la música disco, noches sin fin en discotecas con las imprescindibles bolas de espejo, pantalones de campana, chaquetas con grandes solapas y el ambiente del mítico Studio 54 neoyorkino.

Gracias a la música que se escucha en la película, el mundo en pleno pudo asistir al renacimiento por todo lo alto de Bee Gees. El grupo había gozado de un enorme éxito entre 1965 y 1975, pero en ese momento, 1977, estaban bastante olvidados. El gran público casi los veía como una reliquia.

Buena prueba de ello es que, antes del estreno de la película, la compañía de discos envió a las emisoras de radio un vinilo que contenía los cinco temas del grupo para la banda sonora, “Stayin´alive”, “More than a woman”, “Night fever”, “If I can´t have you” y “How deep is your love”. Pero en ninguna parte figuraba el nombre de ningún artista. Un truco sencillo pero que resultó tremendamente exitoso.

Los disc jockeys de las radios, aunque parezca extraño teniendo en cuenta lo personales que son las voces falsete de los hermanos Gibb, creyeron que se trataba de un grupo nuevo y pincharon los temas a todas horas. Resultado: “Stayin’ alive” es convirtió en una de las canciones más pegadizas y famosas de la historia del Pop. “Night fever” y “How deep is your love” no le iban a la zaga. La fiebre disco empezó a propagarse por gran parte de la esfera terrestre. Cabe recordar que hasta ese momento el éxito de este estilo era bastante minoritario, casi underground, ligado a barrios obreros -lo que se refleja en el film- y a clubs gay.

Junto a estos temas de los Bee Gees, en la banda sonora también aparecen The Trammps, KC & The Sunshine Band y Kool & The Gang, entre otros. Una obra formidable que junto a la película definió una época, al estilo del debut de Elvis o del “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts de The Beatles. Así de simple. El disco ya lleva vendidos más de 30 millones de copias y es la banda sonora más exitosa de la historia. Quien diga que no ha levantado el brazo como Tony Manero bailando al escuchar “Stayin´alive”, miente.

Los Bee Gees resucitados. Y por algunos años. La buena racha se alargó con el disco “Spirits have flown” de 1979. Es uno de sus mejores álbumes, y contiene dos de sus mayores éxitos, “Tragedy” y “Too much heaven”. En 1987 lanzaron “E.S.P.”, con el también pegadizo “You win again”. Fue su último momento de gloria. En 2003 falleció Maurice Gibb, y en 2012, otro de los tres hermanos, Robin. Llevaban años separados oficialmente.

La película también permitió que Tony Manero se diera a conocer. Se transformó en uno de los iconos definitivos de esa época, al mismo nivel que Farrah Fawcett, Bruce Lee y Al Pacino. El personaje es el prtagonista absoluto y lanzó a John Travolta al megaestrellato. El guión de Norman Wexler fue adaptado de un artículo de no ficción escrito por el periodista Nik Cohn para una revista, en el que se detallaba la vida de los adolescentes de Brooklyn en plena era disco.

Tony Manero, de origen italiano, trabaja en una tienda que vende pinturas, algo que no le gusta nada. Para él se trata de sobrevivir entre semana para llegar a las noches del viernes y, obviamente, del sábado. Es entonces cuando es realmente feliz. Muy bien arreglado, con sus emblemáticos pantalones y chaquetas, va con sus amigos al club 2001 Odyssey a bailar. Horas y horas. Es en esas escenas cuando tienen lugar los archifamosos bailes de Travolta.

Es chocante pensar ahora que Travolta se resistió a aceptar el papel. Fue su novia de entonces, la actriz Diana Hyland quien le alentó. Se habían conocido en el rodaje de “El chico en la burbuja de plástico”, una de las escasas películas que el actor había rodado. También una serie adolescentes, “Welcome back Kotter”. Al final accedió y fue él quien le explicó al director, Badham, en que consistía la movida disco.

Pese a que Travolta quería vestir de negro sobre la pista, finalmente la producción lo convenció de llevar el ya icónico traje blanco para que las luces de colores y sus movimientos se lucieran mejor en cámara.Uno de los trajes en cuestión fue vendido en una subasta por 145 mil dólares. Respecto a su partenaire en el film, algunas de las candidatas eran Jessica Lange y la princesa Leia, Carrie Fisher. Finalmente la escogida fue Karen Lynn Gorney.

El reinado de Travolta no duró mucho. Al año siguiente llegó Grease, igual de exitosa, y seguramente bastante mejor película. Interpretaba a Danny Zucco, otro personaje icónico de la época. A partir de aquí, muchos años desastrosos. La segunda parte de Grease”, llamada “Xanadu”, una interminable lista de bodrios para video clubs ochenteros, como “Perfect”, “Stayin´alive”, la saga de “Mira quien habla”....hasta 1993. Fue el momento para volver al estrellato. Un director de cine, que había debutado el año anterior, le visitó en su apartamento y, entre copas y partidas de juegos de mesa, le convenció para participar en su siguiente película. El personaje fue Vincent Vega, el director era Quentin Tarantino, y la película “Pulp fiction”. er a los productores.