El documento por el que Estados Unidos le negó el Plan Marshall a España

Entre los papeles personales del presidente Harry S. Truman aparece un informe sobre el rechazo a ofrecer ayuda en 1945

El 22 de junio de 1945, el mundo se estaba haciendo una idea de lo que habían sido los errores dejados atrás por el nazismo durante los años en los que Europa había vivido una larga y dolorosa guerra. Era el momento de empezar de cero con una contundente reconstrucción, el llamado Plan Marshall que benefició a buena parte de los países que habían resultado heridos de gravedad durante la Segunda Guerra Mundial. Hubo quien no se benefició de esas ayudas económicas, resultando especialmente significativo el caso español. Es el inicio de un aislamiento que es consecuencia del lógico rechazo de las democracias a una dictadura como la de Franco.

En el archivo del presidente estadounidense Harry S. Truman este diario ha localizado un documento que viene a ser la primera guía sobre qué hacer con España en ese tiempo y donde se explica por qué no hay que ofrecer una ayuda a corto plazo. Redactado en junio de 1945 fue inmediatamente clasificado como secreto. Es muy iluminador sobre lo que se pensaba en aquel verano respecto a un país que vivía uno de sus peores momentos, con una posguerra que parecía no tener fin. En el documento se nos informa que el embajador estadounidense en España, Norman Armour, ya se reunió con Franco para decirle que la dictadura quedaba fuera del Plan Marshall. “Mientras el régimen conserve su carácter actual, no puede haber ninguna expectativa de relaciones cordiales entre España y Estados Unidos de medidas constructivas por nuestra parte para ayudar a España, o de que España ocupe el lugar que le corresponde en la comunidad de naciones”, se afirma.

La única solución para acabar con esta solución, según reconoce la Administración Truman, sería el establecimiento de un régimen democrático en el territorio español, algo que en 1945 parecía prácticamente difícil, especialmente para un Franco al que le quedaban aún treinta largos años de vida. La Casa Blanca deja muy claro que es “el pueblo español”. En este sentido se apunta que “no alentamos ni desanimamos a los exiliados republicanos españoles, que no están unificados y no cuentan con un apoyo o seguimiento real desde dentro de España”. Truman y sus asesores apuestan por poner en marcha una “transición ordenada del presente al nuevo orden. El desorden civil en España tendría graves repercusiones y ha sido interés nuestro el apoyar allí una economía mínima”. En Estados Unidos se creía en 1945, y con razón, que “el propio miedo de los españoles a una nueva lucha civil es una de las principales fuentes de fuerza de Franco”.

Con la esperanza de usar la política y la diplomacia, Truman se mostraba confiado de poder ejercer cierta presión sobre Franco para lograr “una evolución pacífica” hacia la democracia. En el mismo informe se recuerda que durante la guerra en Europa, España ayudó a que Estados Unidos lograra “importantes objetivos de guerra estratégicos, políticos y económicos”. No deja de ser paradójico que eso sea así cuando el mismo Franco acarició la idea de entrar en el conflicto bélico de la mano de Hitler, aunque finalmente no fue así tras el fracaso de la reunión en Hendaya del 23 de octubre de 1940. Cinco años más tarde las cosas habían cambiado mucho y en América se estaba a favor de llegar a acuerdos, sobre todo a nivel comercial, aunque eso obligara a actuar poniéndose la Casa Blanca una pinza en la nariz. “Nuestra repugnancia hacia Franco políticamente no debería llevarse al punto de penalizar los intereses comerciales norteamericanos, de privarnos del uso de España como fuente de abastecimiento de los países liberados o de obstaculizar el desarrollo de nuestra política de aviación civil”.

El documento no contiene ninguna información sobre el autor del mismo, pero no parece equivocado que fue realizado a instancias de quien fue su secretario de Estado en ese momento, George Marshall, y cuyo apellido dio nombre al plan que no llegó a España.