El PDeCAT se enfrentará a Puigdemont en las próximas elecciones catalanas

La formación heredera de la extinta Convergència propone iniciar un proceso interno de primarias para escoger candidato al 14-F, una decisión que hoy se votará en el seno del partido

El PDeCAT, partido heredero de la extinta Comvergència, tiene intención de presentarse a las próximas elecciones catalanas al margen de Carles Puigdemont, último president al frente de la Generalitat con carné postconvergente. Una paradoja corriente en la convulsa política catalana con la vista puesta en el 14 de febrero. «Queremos estar presentes en las próximas elecciones porque tenemos respuestas sobre todas estas cuestiones», aseguró anoche su presidente, David Bonvehí, tras repasar las necesidades de Cataluña en materia empresarial o sanitaria en un cónclave extraordinario del partido. JxCat, por su parte, ya dijo ayer por la mañana que rechaza la opción de concurrir en coalición, una de las últimas cartas para lograr una entente.

De hecho, el partido de Bonvehí ha puesto en marcha la maquinaria electoral para escoger “en los próximos días” a su cabeza de cartel por primarias -una decisión que se votará de forma interna a lo largo de hoy- con la exconsejera Àngels Chacón como principal nombre a tener en cuenta si finalmente se presenta. Su salida abrupta del Govern de la mano de Quim Torra la situó en el centro de la controversia después de haber sido la única dirigente que no dejó públicamente las filas del PDeCAT para sumarse al nuevo proyecto de Carles Puigdemont. Sí lo hicieron otros como Meritxell Budó (Presidència), Damià Calvet (Territori), Jordi Puigneró (Polítiques Digitals) y Miquel Buch (Interior), pese a que este último también salió del Palau .

A su favor, el PDeCAT cuenta con una estructura territorial muy robusta, una futurible candidata que puede presumir de gestión en el ámbito empresarial y los derechos electorales de 2017, a parte del apoyo público de Artur Mas.

El paso del PDeCAT para acudir a las urnas previsiblemente el próximo 14-F –data fijada por el presidente del Parlament, Roger Torrent, si no hay un pleno de investidura para sustituir a Torra– llega en un momento de alta tensión entre la formación heredera de Convergència y Junts, el proyecto personalista de Carles Puigdemont.

El último episodio de la guerra que mantienen se produjo ayer y fue precisamente por la propiedad de las siglas JxCat: el Juzgado de Primera Instancia 3 de Barcelona ha desestimado la solicitud de medidas cautelares que pidió el PDeCAT en su demanda por las siglas de JxCat, por lo que el expresidente Carles Puigdemont podrá usar por ahora esta denominación si hay una convocatoria electoral.

La demanda de la formación de David Bonvehí sostiene que esa asamblea se celebró de manera irregular, y pide anular los acuerdos que se tomaron, lo que podría impedir que la formación liderada por Puigdemont utilice las siglas de JxCat una vez el juzgado entre en el fondo del asunto. Desde el partido que preside David Bonvehí aseguran que se mantienen firmes en la convicción de que han actuado «correctamente» a la espera de la sentencia definitiva por parte del juzgado, dado que la demanda sigue adelante.

Otro de los puntos calientes a resolver es saber qué ocurre con la doble militancia de los dirigentes que han decidido abandonar el PDeCAT para sumarse al proyecto de Puidemont pero que mantienen el carné de su anterior partido. Este fin de semana, Junts ha cerrado su congreso fundacional con una solución temporal en este sentido: se permitirá la doble militancia sólo hasta que haya una «confrontación electoral».