¿Se pueden suspender las elecciones en Cataluña?

La Generalitat contempla el aplazamiento si se dan dos escenarios: limitación «muy importante» de la movilidad y confinamiento

El presidente del Parlament, Roger Torrent, esta semana en rueda de prensa tras anunciar la disolución de la cámara
El presidente del Parlament, Roger Torrent, esta semana en rueda de prensa tras anunciar la disolución de la cámaraToni AlbirEFE

Las elecciones catalanas están convocadas, pero su celebración está todavía en el aire. El recrudecimiento de la pandemia en la autonomía ha alimentado la incertidumbre en los últimos días sobre una cita electoral que puede marcar el porvenir de la política nacional tanto por el impacto y la lectura que se haga de los resultados, como por las alianzas que se establezcan posteriormente. De momento, el Govern y los grupos de la oposición se han dado hasta el 15 de enero de plazo máximo para decidir si se celebran o no.

La potestad de suspenderlas es de la Generalitat y, en concreto, de la conselleria de Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia, dirigida por Bernat Solé, que es el departamento con las competencias en procesos electorales. Sin embargo, Solé, en un gesto para buscar el máximo consenso político y generar un clima electoral que dé «seguridad» y «no dañe la legitimidad» del 14-F, ha optado por mantener reuniones con los partidos y decidir conjuntamente. Tras tres encuentros este mes de diciembre –el último fue el lunes-, tienen previsto volver a reunirse el próximo 11 de enero.

En la cita del lunes, el Govern y los grupos de la oposición acordaron por unanimidad solo suspender las elecciones en caso de que haya una limitación de la actividad social «muy importante» y en caso de que haya un confinamiento total como durante la primera ola de la pandemia. Según marca el documento con el que trabaja la conselleria de Solé, hay hasta nueve escenarios posibles, ordenados del 1 al 9 en función de la movilidad y la actividad social permitida.

Los tres primeros escenarios corresponderían a la «nueva normalidad» con una incidencia baja del coronavirus, mientras los escenarios 4,5,6 y 7 equivaldrían a los cuatro tramos diseñados por la Generalitat para la desescalada de la segunda ola. En los siete se mantendrían las elecciones, mientras que en los dos últimos –parada social (8) y confinamiento total (9)–, no.

Actualmente, Cataluña se encontraría en el séptimo escenario ya que está en el tramo 1 de la desescalada. Por tanto, estaría al borde de la suspensión de las elecciones, según el cuadro de escenarios que marca el documento. Las circunstancias fijadas para el séptimo escenario incluyen la recomendación de restricción de movilidad, confinamientos perimetrales y toque de queda, así como una actividad social permitida en amplios espacios y sectores, pero con el aforo generalmente muy limitados (por debajo del 50%). También incluye el cierre de grandes espacios comerciales y otros ámbitos circunscritos y un uso muy extendido y preceptivo de cita previa.

También es cierto que, pese a que el Govern mantiene a Cataluña en el tramo 1, ha aliviado algunas restricciones. Por ejemplo, con las medidas que entraron el lunes en vigor, ha abierto los centros comerciales –sin servicio de bares y restaurantes–. En cambio, la restauración solo puede abrir por la mañana y a mediodía y la movilidad está limitada al ámbito comarcal.

La autonomía se halla atrapada aún en el inicio de la desescalada. De hecho, el tramo 1 empezó el 23 de noviembre y al tramo 2 se tenía que haber pasado el pasado 7 de diciembre, pero los indicadores epidemiológicos lo impidieron. En este sentido, para pasar de un tramo a otro, la Rt –que indica la velocidad de transmisión del virus– debe estar por debajo de 0,9, pero el 7 de diciembre se situaba en el 0,99 –la Rt indica si la pandemia está creciendo (si está por encima de 1) o decreciendo (si está por debajo de 1)–.

En estos momentos, la Rt se encuentra en 1,24, con tendencia a la baja, pero bajo la amenaza de que la pandemia se dispare a casi mes y medio de las elecciones. Los contagios diarios están por encima de 2.000 y la presión hospitalaria sigue siendo alta.

En cualquier caso, Solé (Esquerra) también ha querido desterrar todas las dudas que se han generado en las últimas semanas sobre posibles intereses de JxCat por aplazar las elecciones para ganar tiempo y remontar en las encuestas. En este sentido, el conseller aseguró que la decisión se tomará bajo estrictos criterios sanitarios. Entre las medidas acordadas por el Govern y la oposición en la reunión del lunes también hay otras tres cuestiones importantes.

Por un lado, fijar franjas horarias recomendadas para ir a votar: de 9 a 12 para colectivos de riesgo; de 12 a 19 para colectivos sin riesgo; y, de 19 a 20 horas para contagiados o contactos de positivos. Por otro lado, se ha propuesto a la conselleria de Salud incorporar como prioritarios en el plan de vacunación a los miembros de las mesas electorales para que lleguen inmunizados; si bien, los ayuntamientos no sortearán los miembros de las mesas hasta el 16 de enero. Y, finalmente, el envío de todas las papeletas a casa para que los votantes puedan ir preparados a los colegios –que en esta ocasión serán prioritariamente pabellones con ventilación– para depositar el voto en la urna directamente.

La suspensión de las elecciones va a sobrevolar durante los próximos días y semanas, como ocurrió en el País Vasco y Galicia. Si bien, para que se tengan que suspender la pandemia debería empeorar y la Generalitat debería bien decretar la recomendación de restringir la movilidad y las actividades sociales en amplios espacios y sectores o bien decretar un confinamiento total.

Mientras tanto, la cuenta atrás ha empezado y los partidos ya han iniciado la precampaña electoral. Tienen de plazo hasta el 1 de enero para registrar coaliciones –en el bloque constitucionalista todavía hay movimientos–, mientras que las listas electorales se podrán presentar entre el 6 y el 11 de enero. La campaña empezará el 29 de enero.