Economía

El Mobile World Congress se tambalea ante la baja de Facebook, que se suma a las de Sony y Nokia

La organización, GSMA, tardó trece días en anular la edición de 2020 tras las primeras deserciones

Imagen del Mobile World Congress celebrado hace unas semanas en Shanghai
Imagen del Mobile World Congress celebrado hace unas semanas en ShanghaiALEX PLAVEVSKIEFE

Hace apenas tres semanas se celebraba en Shanghai el Mobile World Congress en su edición asiática. La férrea disciplina sanitaria china propició la organización de un evento que comienza a tambalearse en su versión barcelonesa. La situación, a estas alturas, recuerda peligrosamente a lo ocurrido el año pasado, en el albor de la pandemia, cuando las primeras dudas desataron una cascada de anulaciones que dio al traste con el certamen. Los organizadores, GSMA, y las administraciones catalanas cerraron filas para organizar un evento compatible con las exigencias sanitarias. Pero ni Barcelona es Shanghai ni España, China. De poco ha servido, el martes Ericsson se daba de baja, y en apenas dos días se han sumado Nokia, Sony y Facebook. Las miradas, como el año pasado, se dirigen ahora a los grandes del sector, como Google o Samsung, para tomar el pulso al Mobile World Congress, que se celebraría en la capital catalana del 28 de junio al 1 de julio.

El 5 de febrero del pasado año, la coreana LG abría la caja de pandora y anulaba su presencia en el MWC por temor al “coronavirus de Wuhan”. Faltaban apenas 20 días para la inauguración del certamen. El día 10 de febrero ya habían cancelado la alemana Gigaset, las estadounidenses Amazon y Nvidia, las japonesas Sony y NTT Docom, la china Umidigi y la sueca Ericsson. El visionario conseller de Políticas Digitales de la Generalitat, Jordi Puigneró, aseguraba que estaban preparados “para poder organizar el evento y también para prevenir y detectar cualquier sospecha de coronavirus”. “No podemos permitir que nos inoculen el virus del miedo”, añadía. Tres días más tarde GSMA cancelaba oficialmente el certamen, después de la deserción de AT&T, Vodafone, Deutsche Telekom, Intel o Facebook. Las teorías conspirativas que versaban sobre los ocultos intereses de trasladar de ciudad el Mobile World Congress se desataron, incluso desde las propias administraciones públicas. El por entonces secretario de Salud Pública de Cataluña, Joan Guix, denunciaba una “epidemia mediática y de miedo” motivada por intereses económicos, competenciales y políticos contra el Mobile. Nada más lejos de la realidad. Un mes más tarde España se cerraba a cal y canto para tratar de contener los estragos de la pandemia.

Para poner en marcha el MWC de Shanghai, además del inquebrantable apoyo del gobierno y las tecnológicas chinas, los organizadores impusieron un estricto control de acceso, registros pero sobre todo una suerte de pasaporte vírico en forma de código QR, es decir el historial médico de los participantes.

Para Barcelona, GSMA ha reducido a la mitad la asistencia habitual, por lo que se esperan entre a entre 45.000 y 50.000 personas, se van a pedir test negativos del covid a todos los que asistentes, que además deberán llevar obligatoriamente mascarillas FFP2. La GSMA tiene preparado un plan de salud y seguridad avalado por las autoridades sanitarias para asegurar que no hay contagios en el evento. Entre las medidas que incluye el plan, además de las mencionadas, está la optimización de los flujos de tráfico de personas para asegurar una distancia mínima entre personas de 1,5 metros, un diseño de espacios para que no haya una densidad de público inferior a los 2,5 metros cuadrados por persona, lavado de manos frecuente y refuerzo de la ventilación y la limpieza. Además, el MWC requerirá un resultado negativo a una prueba PCR realizada un máximo de 72 horas antes del acceso al recinto, y otra cada 72 horas para poder seguir accediendo a las instalaciones en las que se desarrolle el evento, que en 2022 espera poder regresar a sus fechas habituales en Barcelona: el mes de febrero.

En este contexto, la decisión de Facebook es un nuevo jarro de agua fría para el evento. Al menos lo es incluso para el reducido formato de esta edición ya que la plataforma está estudiando su participación virtual en el acto.