Sánchez explicará los indultos este lunes en Barcelona

El presidente del Gobierno desembarca dos veces en 48 horas en la autonomía

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. FOTO: EUROPA PRESS/E. Parra. POOL Europa Press

Los cambios y los gestos entre la Generalitat y el Estado empiezan a acelerarse. Si, en las últimas horas, el president Pere Aragonès ha tratado de marcar un punto de inflexión con respecto a su antecesor (Quim Torra) en la relación con la Casa Real y saludó al Rey Felipe VI en las jornadas del Cercle d’Economía –un movimiento más de deshielo con las instituciones del Estado–, Pedro Sánchez también tiene previsto un guiño importante este lunes: desembarcará en Barcelona para explicar los indultos y su plan para desencallar la crisis política catalana.

Según ha avanzado hoy «La Vanguardia» y han confirmado desde Moncloa a este diario, el presidente del Gobierno tiene previsto impartir la conferencia en el Liceu de Barcelona y rodearse de 300 invitados de la sociedad civil, entre los que también destacarán los empresarios. Entre los presentes todavía está por determinar quién asistirá, aunque algunos nombres ya están confirmados. Según ha podido saber este diario, estará presente el president de la patronal catalana, Foment del Treball, y, probablemente, el presidente del Cercle d’Economía, Javier Faus.

Además, según ha podido saber también este diario, se prevé que haya alguna figura de renombre e inesperada y aún no se sabe si asistirá a la conferencia algún miembro del Govern. Poco a poco, el ejecutivo catalán ha ido virando en su discurso sobre los indultos y ha ido aceptándolos –a pesar de que todavía mantiene su exigencia de una Ley de amnistía que exima de responsabilidades penales a los 3.000 políticos y activistas con causas judiciales abiertas por el «procés»–, hasta el punto de que el propio Oriol Junqueras publicó una carta para dar su aval y hacer autocrítica por la actitud del independentismo durante lo ocurrido en octubre de 2017.

Será, en todo caso, la segunda visita de Sánchez a Barcelona en 48 horas. Este mismo viernes comparece en las jornadas del Cercle d’Economía por la mañana y, por la tarde, junto al primer Ministro de Italia, Mario Draghi, estará en el Foro de Diálogo España-Italia. El acto del lunes será a las 19 horas y se celebrará con la incógnita de saber si anunciará ya la fecha de los indultos, que podrían aprobarse ya en el Consejo de Ministros del martes –la previsión es que sea entre esta semana y la siguiente–.

Lo cierto es que el contexto es muy propicio para Sánchez después de que en las últimas horas haya recibido el espaldarazo de los empresarios, tanto españoles como catalanes: tanto del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, como del presidente del Cercle d’Economía (entidad que reúne a empresarios y académicos de prestigio), que han apoyado los indultos como medida para salir del laberinto político catalán.

Asimismo, la línea tomada por Sánchez también permite fortalecer al PSC, un partido que ha empezado a remontar gracias a la victoria de Salvador Illa en las pasadas elecciones catalanas y tiene ahora por delante el reto de la elecciones municipales de 2023 con Barcelona como principal plaza a reconquistar. Ya en 2019, Jaume Collboni dobló resultados (pasando de 4 a 8) y se quedó a las puertas de la victoria (10) y ahora el objetivo es lograr ese último empujón que permita a los socialistas catalanes recuperar la capital catalana, que no gobiernan desde 2011.

En cualquier caso, el discurso pragmático de Sánchez y Aragonès para desinflamar la política catalana tras una década marcada por la inestabilidad y la tensión se va imponiendo y va arrinconando poco a poco a los sectores más duros. En el independentismo, en las últimas horas, algunas voces han criticado con dureza el giro dado por el Govern y el trato al Rey Felipe VI en Barcelona.

Y es que el Monarca se había convertido en la bestia negra del separatismo después del discurso del 3 de octubre de 2017 en rechazo al «procés». Y, de hecho, la hostilidad a la Corona se había erigido en el único consenso que quedaba entre Esquerra y JxCat después de que los republicanos apostaran por cambiar el trato con el Gobierno y optaran por el diálogo mientras que los posconvergentes prefieren permanecer en la confrontación. Las diferencias entre ambas formaciones han quedado de manifiesto después de que Aragonès delegara inicialmente en el vicepresidente, Jordi Puigneró, acudiese a la cena con el Rey en el Cercle d’Economía, pero luego se echara atrás y renunciara.