La Audiencia Nacional deja en libertad al colaborador de los atentados de Barcelona

La sala toma esta decisión después de que haya cumplido el límite legal de cuatro años de prisión provisional

Said Ben Iazza
Said Ben IazzaAP

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha ordenado este martes poner en libertad provisional a Said Ben Iazza, uno de los tres condenados por los atentados perpetrados el 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils por virtud de una sentencia recurrida tanto por las acusaciones como por las defensas, al haber cumplido el límite legal de cuatro años de prisión provisional.

En un auto, la Sección Tercera establece que “procede acordar la libertad provisional del procesado Said Ben Iazza al vencer los cuatro años de privación de libertad a contar desde su detención”.

No obstante, para garantizar que Ben Iazza continúa a disposición de la Justicia, los magistrados le han prohibido salir del país, han ordenado retirarle el pasaporte y le han requerido que fije domicilio en España.

Asimismo, José Antonio Bitos, abogado del sindicato de los Mossos d’Esquadra Uspac (actúa como acusación), ha explicado a este diario que también están estudiando recurrir y pedir más medidas cautelares, como que Ben Iazza tenga que pasar a firmar ante el juez cada 15 días. Unas medidas que permitirían tener mayor control sobre el condenado.

LA MITAD DE LA PENA

Este límite legal de cuatro años, han explicado, “coincide con el de la mitad de la pena impuesta a Ben Iazza”, que fue condenado a 8 años de cárcel por un delito de colaboración con organización terrorista. La sentencia, dictada el pasado 27 de mayo, ha sido recurrida por varias acusaciones y por los tres condenados por este ataque terrorista, que se saldó con 16 víctimas mortales y decenas de heridos.

Al haber sido recurrida ante la sala de apelación de la Audiencia Nacional, los condenados pueden salir de manera provisional cuando han cumplido la mitad de la pena mientras se resuelve el recurso y se decreta una sentencia firme.

Además de Ben Iazza, fueron condenados Driss Oukabir y Mohamed Houli Chemlal a 46 y 53 años de cárcel, respectivamente, por pertenencia a organización terrorista; tenencia, depósito o fabricación de sustancia o aparatos explosivos e inflamables de carácter terrorista; y estragos en tentativa de carácter terrorista en concurso con 29 delitos de lesiones por imprudencia grave.

Said Ben Iazza, el joven en prisión por facilitar presuntamente la compra de explosivos que la célula yihadista autora de los atentados de Barcelona y Cambrils de agosto de 2017, entró en España escondido en los bajos de un camión cuando todavía era menor de edad y acabó vinculándose a los terroristas por 30 euros, el dinero que según su declaración, recibió en efectivo y gasolina por prestarles su documentación y su furgoneta.

Este joven nacido en 1993 en una aldea marroquí a 120 kilómetros de la ciudad más cercana, contó a la Guardia Civil que entró en España en 2010 oculto en los bajos de un camión, que cruzó desde Tánger a Algeciras, tal y como consta en el sumario al que ha tenido acceso Europa Press. Tenía entonces 17 años y tras pasar un periodo que no precisó en Murcia con unos “familiares” se mudó a Barcelona, donde ingresó en un centro de acogida y acabó pasando por tres instalaciones de este tipo.

Era 2013 ó 2014, según contó el detenido a los agentes, cuando se trasladó por fin a Vinaroz, donde se instaló con su tío y empezó a trabajar en la carnicería halal que él regentaba, un lugar donde empezó “echando una mano” y acabó desempeñándose formalmente como dependiente tras obtener el permiso de trabajo, “casi tres años” más tarde. De hecho, cuenta con una autorización de residencia de larga duración desde 2016 que vence en 2021.

Fue en esa carnicería donde conoció a al menos dos de los terroristas implicados en los atentados, Younes Abouyaaqoub, abatido tras perpetrar los atropellos en Las Ramblas; y Mohamed Hychami, abatido tras el de Cambrils. Del sumario se desprende que ambos, residentes en Alcanar, a unos 15 kilómetros de Vinaroz, acudían al negocio un par de veces al mes para comprar “productos de alimentación”.

En su declaración, Ben Iazza aseguró que “solo conocía la cara, que no conocía sus nombres” y solo tuvo constancia de ellos cuando se enteró por la prensa de su participación en los atentados. Sin embargo, les prestó su furgoneta, una Ford Transit isotérmica que usaba para trabajar, y su carné de identidad, que fue lo que utilizaron los terroristas para adquirir el material explosivo con el que pretendían atacar diversos intereses de la Ciudad Condal.

Según explicó a los agentes, prestó a Abouyaaqoub la furgoneta en una única ocasión, pues él y ningún otro amigo o conocido, se la pidió para ir a Tortosa (Tarragona) a comprar material de limpieza, adquisición de la que no hay constancia. Le dejó asimismo su NIE (el DNI de los extranjeros en España) “porque se fiaba de él, porque le parecía buena persona, un hermano”. De hecho, no le pidió ni su teléfono porque tal y como declaró, “confiaba plenamente” en que le devolviese la furgoneta.

El detenido aseguró que era la primera vez que prestaba su vehículo de trabajo y también la primera que dejaba a alguien su documento de identidad. El préstamo duró “dos horas” y recibió a cambio 15 euros en efectivo y 15 euros en repostaje de gasolina. Reconoció que el terrorista abatido le pidió una vez más el carné, aunque aseguró que en aquella ocasión sólo le dio el número.

La investigación señala que los miembros de la célula yihadista utilizaron la documentación del detenido “para realizar dos compras de elementos precursores de fabricación de explosivos (peróxido de hidrógeno) el 12 y el 27 de julio de 2017” y la primera de las veces, también su furgoneta.

En aquel momento, la célula yihadista iniciaba la fase de paso a la acción, por lo que “su colaboración se considera aún más significativa, dado que con ella consiguieron iniciar la fabricación de la sustancia explosiva” cuya deflagración presuntamente accidental “fue la única causa que impidió su utilización”, tal y como concluyen los investigadores.

Ben Iazza, de 25 años de edad, necesitó un diazepan cuando fue detenido por la Guardia Civil en casa de su tío el 22 de septiembre a las 6:30 horas. Sufrió ansiedad, según el médico que le asistió sobre la marcha y cuyo informe consta en el sumario.