Cárcel para un independentista que rompió la nariz a un policía

Ernest Legaz hirió a un agente de la Guardia Urbana en el desalojo de la acampada en la plaza Universidad en 2019

El activista Enest Legaz
El activista Enest Legaz FOTO: Google

El juzgado 7 de Barcelona ha condenado a un año y diez meses de prisión y de inhabilitación al activista independentista Ernest Legaz, acusado de los delitos de atentado contra la autoridad y de lesiones. Además, le han condenado a pagar una indemnización al agente de la Guardia Urbana que dicen que hirió en la nariz de un puñetazo; la multa asciende a 2.320 euros más 60 euros por cada día que tarde en recuperarse de la operación de la nariz.

La Fiscalía y el Ayuntamiento de Barcelona le acusaban de haber herido al agente durante el desalojo de la acampada de la plaza de la Universidad de Barcelona del año 2019, tras la sentencia del juicio contra el proceso. Durante su juicio, la fiscalía había rebajado la petición inicial de cuatro años de cárcel a dos. Además de Legaz, la audiencia juzgó a otros dos activistas que también habían participado en la acampada. Los acusaban a ambos de un delito de atentado contra la autoridad y, a uno, de un delito de lesiones leves. Finalmente, les han condenado a seis meses de cárcel, la misma pena que pedía la fiscalía. Además, el condenado por el delito de lesiones deberá indemnizar al agente que dicen lesionar con 120 euros por daños y perjuicios.

Durante el juicio, las defensas señalaron varias contradicciones en el testimonio de los agentes de la Guardia Urbana que declararon. Sin embargo, la sentencia considera probado que Legaz dio un puñetazo en la cara del agente por debajo de la visera de protección, lo que le originó una contusión y la fractura de la nariz .

Por el contrario, Legaz explicó en el juicio que durante el desalojo él estaba enfermo y que en todo momento actuó de forma pacífica, tal y como había relatado previamente en una entrevista en VilaWeb: “Aprovecharon un día a la 1.00 para hacernos fuera. Había más policías que acampados. Ada Colau dio el visto bueno para que la Guardia Urbana hiciera como quisiera y nos echara. Coincidió en que ese día yo tenía gastroenteritis. Me fui a dormir muy temprano porque estaba enfiebrado y de repente vi que había muchas luces. Apenas salí de la tienda y lo único que hice fue sentarme al suelo junto a un compañero para pedir que hubiera una mediación y acabara solucionándose de forma pacífica. La policía decía que nos tenían que echar. Como sentí que me vendrían a reducir, antes de que me cogieran salí corriendo. Entonces me retuvieron. Se pusieron encima de mí y me esposaron muy fuerte.”

Legaz decía que no tenía suelta ni vuelta la acusación de haber herido a un policía en la nariz de un puñetazo por el estado de salud y porque, según decía, sólo se había sentado en el suelo y luego había arrancado a correr. “Seguramente otro hizo algo a un agente y aprovecharon para engañarmelo”, dijo. Durante el juicio, el agente de la Guardia Urbana que recibió el golpe en la nariz explicó que él no había participado en la línea formada por los agentes antidisturbios, pero que había visto que en el centro de la plaza de la Universidad había dos manifestantes sentados. Explicó que había cogido uno –Legaz, dijo él–, pero que éste se había agitado tanto que le había pegado un puñetazo en la nariz que le había hecho perder el sentido durante unos instantes.