Vall d’Hebron pone en marcha un espacio para que las familias con recién nacidos de media y alta complejidad se sientan como en casa

Cuenta con 12 habitaciones y el objetivo es que las familias dispongan de intimidad y comodidad para favorecer la implicación de los padres en el cuidado del bebé y así mejore su evolución y sea posible reducir la estancia hospitalaria

Alessa y sus padres son de los primeros usuarios del nuevo espacio familiar 'Como en casa'
Alessa y sus padres son de los primeros usuarios del nuevo espacio familiar 'Como en casa' FOTO: Vall d'Hebron

“Por las mañanas, venía yo al hospital para estar con ella y por las tardes, mi mujer, pero vivíamos con muchas incógnitas el cómo pasaba ella las noches, ya que no podíamos quedarnos a su lado,”, comenta Andrés Peña, padre de una bebé, Alessa, que nació el pasado 27 de febrero en la semana 26 de gestación, en alusión al cerca del mes y medio que la recién nacida tuvo que permanecer en la UCI de Vall d’Hebron, sin embargo, ahora esa situación ha cambiado.

Y es que pese a que Alessa sigue hospitalizada y aún requiere muchos cuidados y atenciones, ella y sus padres ocupan desde hace un mes una de las doce habitaciones con las que cuenta el recién inaugurado Espacio Familiar de Neonatología ‘Como en casa’’ de Vall d’Hebron, que es resultado de una iniciativa que en su día impulsó la familia de Álvaro, un niño que nació a las 25 semanas con 650 gramos y tuvo que permanecer casi tres meses ingresado en el Servicio de Neonatología de Vall d’Hebron. Al respecto, su madre, Lali Arnau, recuerda que “era muy angustiante tener que decir adiós a Álvaro cada noche, irnos a casa mientras él seguía ingresado”, porque “si cuando tienes un hijo enfermo, se pasa muy mal, si además no puedes estar a su lado, es todavía peor”.

Ahora, con este nuevo espacio, que cuenta con 12 habitaciones familiares y 16 cunas, ya que cuatro de estas estancias están preparadas para gemelos, los padres pueden convivir con su bebé las 24 horas del día en un espacio que les proporciona comodidad e intimidad y todo ello favorece la implicación y participación de los progenitores en el cuidado y atención al recién nacido, lo cual repercute en la evolución del bebé y en el bienestar, seguridad y empoderamiento de los padres.

En este sentido, cabe recordar que este espacio está destinado a recién nacidos prematuros y nacidos a término con patología crónica y compleja, por lo que necesitan una serie de cuidados que requieren de un ingreso hospitalario, pero, por otra parte, dada su alta vulnerabilidad, en estos casos adquiere esencial relevancia el piel con piel o método canguro, que está demostrado que en prematuros favorece la disminución de las apneas y branquicardias y reduce la aportación de oxigeno que necesitan, así como la lactancia materna y el contacto con los padres, de ahí la importancia de fomentar la implicación de los progenitores.

Y es que la evidencia ha demostrado que todo ello facilita el desarrollo neurológico del bebé y mejora su evolución, acortando así la estancia hospitalaria, algo que Andrés ya ha comprobado. “El hablarle, hacer el piel con piel... estimula a Alessa, quien, cuando siente que estamos cerca de ella, se tranquiliza, y en este último mes, en el que hemos podido estar todo el día con ella en el espacio familiar, hemos visto una gran evolución de la niña”, asegura, para a continuación poner de relieve que este nuevo equipamiento también les está permitiendo “aprender a conocerla”.

Alessa aún necesita soporte, sin embargo, su padre, Andrés, ha aprendido ya a manipularla pese a la dificultad añadida que ello supone
Alessa aún necesita soporte, sin embargo, su padre, Andrés, ha aprendido ya a manipularla pese a la dificultad añadida que ello supone FOTO: Vall d'Hebron

En este sentido, ‘Como en casa’ se presenta como un espacio ideal para transmitir a los padres la educación sanitaria necesaria para atender a su bebé, de manera que otro de los principales objetivos de esta instalación es que “los padres aprendan los cuidados que necesita su hijo o hija, porque eso les va a permitir marcharse a casa y además les va a dar una mayor seguridad a la hora de asumir las atenciones que éste requiere”, señala el doctor Castillo, quien, a modo de resumen, indica que “este nuevo espacio ofrece intimidad y comodidad a las familias para favorecer así su implicación en el cuidado del recién nacido, lo que se traduce en una mejor evolución del bebé y, por lo tanto, en una reducción de la estancia hospitalaria, así como también en un aprendizaje por parte de los padres acerca de los cuidados que requiere su hijo, lo que, además, les proporciona más seguridad de cara al momento de irse a casa”.

Al respecto, el doctor recuerda que antes de poder disponer de este espacio, “teníamos 25 cunas de cuidados intensivos y otras 36 más de cuidados intermedios, que no se encontraban en espacios individualizados, de manera que los padres solo podían convivir con su bebé todo el día con un mínimo de intimidad y comodidad la noche antes de irse a casa, cuando poníamos a su disposición una habitación”, sin embargo ahora a todo eso se suman las 16 nuevas cunas de las 12 habitaciones del espacio familiar, que Castillo compara con “habitaciones de un hotel de cuatro estrellas”.

Estas estancias cuentan con dos ambientes, que se diferencian por el tipo de suelo, con una zona de parquet dedicada al descanso de los padres, con un sofá cama y una butaca reclinable, frigorífico y armarios, y una segunda parte en la que se sitúa la cuna o incubadora, la toma de aire y oxigeno y el ordenador para el trabajo del personal de enfermería. En cuanto al servicio de ducha y lavabo, es compartido, y respecto a la cocina y comedor, las familias ingresadas en ‘Como en casa’ disponen de las instalaciones de la sala familiar Ronald McDonald.

Pero dado que estos recién nacidos son pacientes de media y alta complejidad, más allá de la intimidad y la comodidad, éstas habitaciones han de facilitar que se pueda llevar a cabo un exhaustivo control y seguimiento del paciente, de manera que cuentan con un sistema de monitorización centralizado, desde el que el personal sanitario puede supervisar las constantes de los recién nacidos, así como con cámaras que facilitan imágenes del bebé a los profesionales de enfermería, que así evitan entrar en las habitaciones con excesiva frecuencia.

Para poder llevar a cabo este proyecto, ha sido necesaria una inversión de 2,5 millones de euros, de los cuales 250 mil proceden de una aportación realizada por la Fundación ‘la Caixa’ y otra cantidad significativa viene de la campaña de captación de fondos ‘Contigo, como en casa’, que en su día impulsó la familia de Álvaro. Y aunque médicos, personal sanitario y familias del Servicio de Neonatología de Vall d’Hebron dicen sentirse muy contentos y satisfechos por la puesta en marcha de este espacio familiar, lo cierto es que, tal y como apunta el doctor Castillo, “ya está colapsado”, puesto que en este hospital, anualmente, se produce en torno a un millar de ingresos de recién nacidos complejos.