Sociedad

Encuentran dos estrellas en un baile mortal, a punto de explotar como supernovas

HD265435 es un sistema binario que en 70 millones de años morirá como una supernova de tipo IA.

Representación artística de la estrella binaria HD265435
Representación artística de la estrella binaria HD265435AnónimoCreative Commons

Las estrellas tienen historias tan extrañas y complejas que el cuerpo nos pide reconsiderar qué está vivo y que no. La ciencia lo tiene claro, por supuesto, y podemos afirmar que esos luceros espaciales son completamente inertes, pero la poesía que entrañan hace zozobrar a nuestra razón. Tal vez por ello antropomorficemos tanto lo que vemos de ellas y se vuelvan tan relevantes algunas noticias. Sin ir más lejos, se acaba de descubrir un sistema binario donde dos estrellas orbitan rápidamente una en torno a la otra.

De ellas dos, la menor está sorbiendo la vida a la más grande, robándole materia y energía que terminarán convirtiendo al sistema en una supernova de tipo IA. Más allá de la atractiva idea de dos colosos de gas y plasma luchando a 1.500 años luz de aquí, esta historia trae consigo una parte científicamente muy relevante que tiene que ver, precisamente, con que sean dos las estrellas que, combinadas, vayan a devenir en una supernova. Su nombre es HD265435.

Vampiros espaciales

Hace tiempo que sabemos que en torno al 70% de estrellas de nuestra galaxia se encuentran en sistemas binarios, esto es, unidas gravitatoriamente a otra estrella, orbitando una en torno a la otra, ya sea a más o menos distancia. Este es el tipo de sistema que estaba estudiando un equipo de investigadores de la Universidad de Warwick cuando se dieron cuenta de algo más interesante. El sistema tenía forma de lágrima, como una gota de cola muy alargada y eso era solo la punta del iceberg.

Esa forma se debe, precisamente, a que en el sistema binario HD265435 una de las estrellas ejerce bastante más gravedad que la otra, atrayendo materia de su superficie como si de una aspiradora se tratara. La forzuda, en este caso, es una enana blanca, una estrella ligeramente más pequeña que la Tierra, pero con una masa equivalente a la de nuestro sol. Con ella orbita una subenana blanca, algo mayor en cuanto a tamaño, pero con una masa de un 60% la de nuestro sol. En estas dos últimas frases está la clave para entender la importancia de la noticia, aunque tal vez haga falta un último dato. Para que una estrella pueda terminar su vida como supernova ha de tener, al menos 1,4 veces la masa de nuestra estrella, lo que vendría a ser pesar un 140% de lo que pesa el Sol. En este caso, ninguna de las estrellas de HD265435 supera ese umbral conocido como límite de Chandrasekhar, pero ¿y sumadas?

La unión hace la fuerza

Otra manera de alcanzar el límite de Chandrasekhar es cuando dos estrellas unidas gravitatoriamente no superan por sí solas las 1,4 masas solares, pero juntas sí lo hacen. En este caso, la masa solar de la enana blanca es de 1 y la de la subenana de 0,6, superando en 0,2 el límite y pronosticando una supernova que, según los cálculos, tendrá lugar dentro de 70 millones de años. Puede parecer mucho tiempo, pero en términos astronómicos es un parpadeo, apenas el tiempo que nos separa desde que se extinguieron los dinosaurios no avianos.

Otro aspecto muy relevante es que, estudiar este atípico fenómeno nos permitirá conocer más sobre las supernovas. Todavía desconocemos bastante acerca de ellas, por lo que tendrá una gran relevancia desde esta perspectiva. De hecho, la doctora Ingrid Pelisoli (autora principal de esta investigación) insiste en que no sabemos exactamente cómo explotan estas supernovas, pero sí sabemos que lo hacen por inducción de lo que hemos visto en otros lugares del cosmos.

Las supernovas tienen un brillo constante y con un tipo de luz concreto, lo cual nos permite deducir a qué distancia se encuentran de nosotros en función de cómo de intensa sea la luz que percibimos (para un mismo brillo real, percibiremos menos cuanto más lejos estén) Esto nos permite tomarlas como referencias de las distancias y deducir a qué velocidad se expande el espacio entre nosotros y ellas, en función de su distancia y la forma en que se altera la luz que nos envían.

Por todo ello, este descubrimiento con forma de lágrima es, no solo uno de los más bellos del año poéticamente hablando, sino uno especialmente interesante para la astrofísica y, más en concreto para la física estelar. Tal vez llegue el día en que nuestros telescopios sean tan poderosos que consideremos normal encontrar cientos de sistemas como HD265435, pero ahora mismo se trata de un rara avis que bien merece una atención especial.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Según las simulaciones la estrella subenana perderá tanta materia que se convertirá en una enana mientras que la que ahora es una enana blanca seguirá creciendo. El tipo de supernova esperable de un proceso así es la Ia, por definición, pues se trata de supernovas de sistemas binarios en los que (al menos) una de las dos es una enana blanca.

REFERENCIAS (MLA):