Sociedad

Confirmado: DART ha desviado al asteroide Dimorphos

La tiempo que Dimorphos tarda en recorrer su órbita se ha acortado 32 minutos tras el impacto

Imagen de Dimorphos captada por la nave DART instantes antes del impacto.
Imagen de Dimorphos captada por la nave DART instantes antes del impacto. FOTO: La Razón (Custom Credit) Cortesía de NASA.

La NASA ha confirmado que DART ha logrado desviar al asteroide Dimorphos con su colisión. Aunque, es posible que esta noticia te parezca desactualizada. ¿No se había confirmado ya, acaso? En cierto modo sí, teníamos indicios, peor por otro lado no, de hecho, ni siquiera se ha confirmado del todo, pero ahora tenemos un nuevo dato que parece apuntar en la dirección correcta. Hasta ahora teníamos imágenes de la colisión y del resultado del impacto, con el material eyectado en torno a Dimorphos e incluso una cola de partículas, como si fuera un cometa, pero lo que acaba de confirmarse es algo diferente. Tras medir el tiempo que tarda Dimorphos en orbitar a su asteroide Didymos, parece que su periodo se ha acortado en 32 minutos. Hasta hace poco sabíamos que su periodo de 12 horas se había recortado un poco, pero no estaba claro cuánto. Ahora, Bill Nelson, director de la NASA lo ha confirmado en rueda de prensa.

Con DART, lo que realmente queríamos era comprobar si podíamos desviar determinados asteroides para así protegernos en un futuro de los potenciales peligros astronómicos que nos acechen. Esa era la idea, así de simple y así de compleja. Aparentemente sacada de una película de ciencia ficción, pero tan seria y rigurosa como la NASA suele ser. Todavía se están estudiando los resultados de la misión, pero, mientras tanto, va llegando información sorpresa. Detalles predecibles pero que la prensa no había advertido hasta ahora y que, lógicamente, inquietan al público.

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Antes de seguir, conviene recordar algunos detalles básicos sobre la misión DART. Porque desviar un asteroide impactando una sonda es como intentar mover un coche disparándole bolas de billar, hacía falta una buena estrategia. El objetivo elegido fue el asteroide Dimorphos, que da vueltas en torno a uno mayor llamado Didymos. Si el impacto conseguía ralentizar mínimamente a Dimorphos, este aproximaría su órbita a Didymos y cambiaría su trayectoria, como si fuera una reacción en cadena. La otra clave era la velocidad de la sonda, que colisionó a 22.530 kilómetros por hora mientras que Dimorphos viajaba a 0,72 kilómetros por hora. De ese modo se compensaba algo su diferencia de peso, entre los 610 kilos de la sonda y los 5.000 millones de kilos de Dimorphos. A falta de una confirmación más precisa, parece que el impacto logró su objetivo y redujo en unos minutos las 12 horas que tarda Dimorphos en rodear a Didymnos.

Por otro lado, hemos de tener en mente que estos dos asteroides no son como mundos en miniatura, son rocas de formas bastante irregulares. Sobre ellas no hay “tierra” ni un polvillo similar, como el regolito de la Luna o de Marte. Por ejemplo, Didymos es mucho más ancha en el ecuador, por decirlo así, y Dimorphos directamente es un montón de rocas vinculadas por la gravedad. Sabiendo esto, no debería de sorprendernos demasiado que, una colisión contra Didymos, pudiera proyectar una incontable cantidad de rocas y partículas al espacio. Salvando las enormes distancias, podríamos compararlo con dejar caer una roca sobre la tierra o sobre la arena. En el segundo caso, la menor cohesión de las partículas de arena facilitaría que salieran despedidas con el impacto. Pues bien, en este caso, tras formarse un halo de partículas, este se ha ido deformando hasta convertirse en una cola de 10.000 kilómetros.

Esta es la situación y, aunque ha sido todo un éxito y cada vez conocemos mejor la situación de Dimorphos y Didymos, la verdadera confirmación no llegará hasta el 2027, cuando la ESA haya desplegado la misión Hera, que se acercará al asteroide para hacer un seguimiento de su nueva órbita. Celebremos por lo tanto cada pequeño hito que se confirme durante estos cinco años de espera.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • En realidad, ni Dimorphos ni Didymos suponían un peligro para la Tierra, pero han servido como práctica para poner a prueba nuestra capacidad de defensa planetaria.

REFERENCIAS (MLA):