
Reproducción
¿Tenemos una reserva ilimitada de óvulos? Científicos descubren la respuesta
El avance también permite tratar desórdenes como el síndrome del ovario poliquístico.

Es una pregunta constante en genética, biología y ciencias de la reproducción: los primates, ¿tienen una reserva ilimitada de óvulos o hay un límite?
Los científicos están un paso más cerca de comprender cómo los ovarios humanos desarrollan su reserva ovárica a lo largo de la vida. De acuerdo con un estudio publicado en Nature, se logró cartografiar la aparición y progresión de las células y moléculas que forman la reserva ovárica en algunos primates, desde las primeras etapas del desarrollo ovárico en un embrión hasta seis meses después del nacimiento.
Este mapa completa algunos de los vacíos en “áreas realmente importantes de biología aún desconocida - señala Amander Clark, coautora del estudio, en un comunicado -. A partir de ahora, los científicos podrán usar este mapa para construir mejores modelos del ovario en el laboratorio y estudiar enfermedades reproductivas relacionadas con la reserva ovárica, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), un trastorno hormonal complejo que puede provocar infertilidad.
Los ovarios son los principales órganos reproductores femeninos y desempeñan dos funciones esenciales en la salud y la reproducción femeninas: producir óvulos; y la producción de hormonas sexuales, como estrógeno, progesterona y testosterona.
Los ovarios comienzan a desarrollarse en los embriones alrededor de seis semanas después de la fecundación. En las primeras etapas, las células germinales (que se convierten en óvulos) se dividen y se conectan entre sí en cadenas complejas llamadas nidos. Cuando estos nidos se abren, se liberan óvulos individuales, que quedan recubiertos por una capa de células especializadas llamadas células pregranulosas, que sostienen a los óvulos jóvenes y señalan cuándo es el momento de madurar. Estos óvulos, rodeados por células pregranulosas, se denominan folículos primordiales y constituyen la reserva ovárica.
Los folículos primordiales comienzan a formarse alrededor de 20 semanas después de la fecundación y se agrupan en los bordes internos de los ovarios. Cuando los folículos más cercanos al centro del ovario en estos grupos maduran, crecen y producen hormonas sexuales.Por lo tanto, son los folículos primordiales los que garantizan que los ovarios realicen su función de producir óvulos maduros y liberar hormonas.
Múltiples enfermedades y afecciones ováricas tienen su origen en problemas con las células de la reserva ovárica. Por ejemplo, aunque aún se desconoce la causa exacta del SOP, implica una disfunción en los folículos primordiales. Sin embargo, se ha investigado muy poco para comprender su desarrollo.
“Desarrollar un mapa de cómo y cuándo se forma la reserva ovárica durante el embarazo puede ayudar a comprender por qué ciertas enfermedades y problemas de fertilidad aparecen más adelante en la vida – añade Clark -. Ahí es donde entró en juego este estudio”.
Para investigar cómo se originan las reservas ováricas en primates, el equipo de Clark analizó a macacos (una especie fisiológicamente similar a la humana). Esto la convierte en un buen ejemplo de lo que ocurre durante el desarrollo en los humanos.
Primero, se extrajeron embriones y fetos de macacos en diversas etapas de desarrollo y se tomaron muestras de tejido ovárico. El equipo de Clark se centró en varios momentos clave: día 34 (cuando los órganos sexuales se transforman en masculinos o femeninos), 41 (inicio del crecimiento ovárico), 50-52 (final del período embrionario), 100 (cuando el nido de óvulos se expande) y 130 (cuando el nido se rompe y se forman los folículos primordiales) tras la fecundación.
A continuación, analizaron la posición y la huella molecular de las células ováricas para comprender los eventos críticos en la formación de la reserva ovárica. Los resultados mostraron que las células de la pregranulosa se formaron en dos oleadas, pero que solo durante la segunda, entre los días 41 y 52, se formaron las células de la pregranulosa que posteriormente invadirían los óvulos jóvenes para formar los folículos primordiales.
También identificaron dos genes que parecen estar activos antes de esta segunda oleada. Profundizar en la función de estos genes podría ayudar a identificar el origen de los problemas de la reserva ovárica durante el desarrollo.
“Nos sorprendimos enormemente al descubrir que antes del nacimiento, el ovario pasa por rondas de práctica de foliculogénesis – afirma Clark - lo que significa que, poco después de la formación de la reserva ovárica, algunos de los folículos ubicados más centralmente maduran y pueden producir hormonas. Determinar por qué estos folículos se activan normalmente podría proporcionar información sobre las causas del SOP”.
Aun así, la realidad es que este tipo de estudios están analizando un período muy dinámico del desarrollo, en el que la composición celular de un embrión puede cambiar drásticamente.
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