Los médicos piden carpas en el exterior de los ambulatorios para vacunar contra la gripe

Alertan de que si los centros de salud «ya están saturados», lo estarán aún más cuando tengan que vacunar a 3.000 personas contra el virus invernal

La campaña de vacunación contra la gripe arrancará en pocos días en la Comunitat Valenciana, una campaña que este año será más complicada de lo habitual. «Los centros de salud ya están saturados, así es que lo estarán aún más cuando tengan que vacunar a 3.000 personas por centro en dos o tres semanas», advierte el portavoz de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) en la Comunitat Valenciana, Víctor Pedrera.

Por ello, el colectivo asegura que se tendrán que instalar carpas en el exterior de los ambulatorios para poder vacunar a todos pacientes, tal y como se hizo en su momento para realizar las prubas PCR, recuerda Pedrera.

Este médico de familia asegura que los centros ya están colapsados y que «nadie puede coger el teléfono, porque solo hay una persona para atenderlo». En una mañana, dice, pueden llamar entre 400 o 500 personas a un centro de salud, y como mucho pueden atenderse 100.

Por ese motivo, una de las reivindicaciones que plantearon ayer por la tarde a la consellera de Sanidad, Ana Barceló, durante la reunión que mantuvieron, fue la necesidad de aumentar el personal. «La consellera no ha parado de anunciar más contrataciones desde el inicio de la pandemia, pero no llegan», explica el médico, quien exige también que si no encuentran más personal sanitario, tendrán que pagar horas extra a los médicos y enfermeros que ya están trabajando, como se ha aprobado ya en otras autonomías, como Madrid.

Desde el CESM exigen que se refuerce el personal administrativo en los centros de salud. «Los médicos no pueden estar con todo el papeleo, tienen que estar atendiendo a los pacientes».

Por otra parte, el galeno asegura que se prevé que este invierno el virus de la gripe provoque menos contagios gracias a las medidas que se están adoptando frente al coronavirus.

«Los colegios ya no van a ser un foco de contagios, ni tampoco los medios de transporte públicos, porque todos llevamos mascarillas», señala, aunque advierte de que eso también depende de la virulencia que presente el virus este año y de su resistencia frente a la vacuna, algo que también varía cada invierno.