Condenado a 223 años de prisión el entrenador de fútbol que abusó de 26 menores

Se trata de la mayor pena por abusos sexual a menores en la Comunitat Valenciana

El entrenador de fútbol acusado de abusar de 26 menores
El entrenador de fútbol acusado de abusar de 26 menoresLa RazónLa Razón

223 años de prisión. Se trata de la mayor pena por abuso sexual a menores impuesta en la Comunitat Valenciana. Así lo ha sentenciado la Audiencia Provincial de Valencia a José Vicente Cubells, un joven de 24 años que entre los años 2015 y 2018 abusó sexualmente de 26 menores aprovechándose de su condición de superioridad como entrenador de fútbol de un equipo de l’Horta y monitor de una escuela de verano.

Sus víctimas fueron niños de entre 11 y 14 años de edad, a quienes les “manipulaba y presionaba” para que participaran en retos de carácter sexual y orgías en grupo en las que él era el único adulto.

Según informa el diario valenciano Levante-EMV, el máximo de cumplimiento de la condena será de 20 años, por lo que saldrá de prisión a los 42, y la Audiencia le ha impuesto asimismo una pena de 184 años de libertad vigilada. El condenado ya lleva dos años en prisión provisional.

Según se recoge en la información, aprovechándose de su posición como entrenador, proponía a los jóvenes que si perdían en un juego conocido como “el culet”, debían ser penalizado con retos de carácter sexual.

Además, también invitaba a los menores a su casa con la excusa de jugar a la videoconsola y allí les instaba a realizar juegos sexuales. Según explica la sentencia, según ha quedado acreditado con los testimonios de las víctimas, «poco a poco el procesado endureció los retos a cumplir, siendo ascendentes en la exigencia sexual». Al principio el que perdía debía mostrarle el pene al resto, posteriormente dio paso a tocamientos, masturbaciones, felaciones, e incluso penetraciones anales, a lo que se referían como «reto máximo».

Por su parte, el condenado declaró que “no pensaba que estuviera haciendo mal a nadie”. La magistrada refleja en su sentencia que el procesado tiene una «personalidad narcisista, poca capacidad para la empatía e inmadurez en el sentido de no prever adecuadamente la repercusión y responsabilidad que podría tener para él los actos realizados».

Asimismo, «su conducta acredita que en absoluto ejercitó adecuadamente su papel de adulto responsable, porque no reparó en tomar a los menores como objetos al servicio de su satisfacción sexual».

Se le imponen 156 años de cárcel por trece delitos continuados de abuso sexual a menores de 16 años, con acceso carnal, así como 54 años por nueve delitos continuados de abuso sexual a menores, todos ellos con la circunstancia agravante de abuso de superioridad. De igual modo le impone doce años por otros cuatro delitos continuados de abuso sexual a menores. Y un año más de prisión por mostrarles material pornográfico. En concepto de responsabilidad civil deberá indemnizar con 216.720 euros a las 26 víctimas.