Pautas mentales para sobrevivir a la fatiga pandémica

A estas alturas, hasta el más positivo de los seres humanos ha sufrido insomnio, tristeza o irritabilidad

El 25 por ciento de la población tuvo síntomas de depresión durante la primera ola, y el 68,5 de estrés postraumático
El 25 por ciento de la población tuvo síntomas de depresión durante la primera ola, y el 68,5 de estrés postraumáticoServicio Ilustrado (Automático) UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

A estas alturas de la pandemia, hasta el más positivo de los seres humanos, ha experimentado alguna noche de insomnio, dolor de cabeza, irritabilidad, hartazgo, cansancio, tristeza... Lo que se ha venido a llamar la fatiga pandémica, provocado por doce meses de tensión y preocupación por la covid-19.

La psicóloga clínica Amparo Malea, responsable del área de Psicología Clínica y de la Salud del Colegio Oficial de la Psicología de la Comunitat Valenciana, ofrece algunas pautas para seguir siendo resilientes a pesar del largo período que llevamos en esta situación, sobre todo porque no sabemos cuánto tiempo más va a durar:

1. Aceptar la situación y ser conscientes de que la humanidad ha vivido históricamente muchas desgracias naturales, hambrunas, guerras... No somos invulnerables, la realidad es que son cosas que pueden pasar, pero estamos preparados para ello.
2. Normalizar las emociones, aceptar que es lógico que algunos días estemos tristes, decaídos o preocupados, sin montar más preocupación alrededor de este hecho.
3. El ser humano necesita tener la sensación de control percibido, pero ahora debemos distinguir lo que depende de nosotros y lo que es ambiental.
4. Flexibilizarnos psicológicamente, no partir de la realidad anterior, no pensar en lo que estaríamos haciendo antes de la pandemia, porque es probable que todo cambie, y nos tenemos que adaptar a lo que hay ahora.
5. Hay muchas cosas que podemos hacer, como salir a pasear, hacer deporte, leer, cocinar, cuidarse... Y tenemos que continuar haciéndolas.
6. No pensar en el futuro, que es algo que se debería hacer siempre, pero que ahora es más importante y necesario que nunca.
7. Mantener el autocuidado, una buena alimentación, descansar bien, mantener nuestros hábitos, actividad lúdica...
8. Apoyarse en la familia y amigos, todavía podemos hablar con ellos gracias a las nuevas tecnologías, incluso verles, el ser humano necesita sentirse arropado, y hay que mantener estas relaciones.
9. No aprender desde el miedo sino desde la curiosidad.
10. Ser conscientes de que nuestro comportamiento va a influir en lo que sucede, si lo hacemos bien a nivel individual, favorecemos que esto acabe antes.

Estas pautas serán de importante aplicación para aquellos colectivos más vulnerables, especialmente, las personas que viven solas, que pueden sentirse más aisladas, especialmente sin son personas mayores, los más jóvenes, a los que les cuesta más aceptar las restricciones, las personas que han perdido su trabajo, o aquellas personas que tienen problemas familiares.