Política

Una nueva fuga en Cs de la Comunitat Valenciana hace inviable la modificación de la Ley Electoral

Vicente Fernández es el quinto diputado de la formación naranja que se pasa al grupo de los no adscritos

El diputado de Ciudadanos, Vicente Fernández
El diputado de Ciudadanos, Vicente FernándezManuel BruqueEFE

El diputado de Ciudadanos en Les Corts Vicente Fernández anunció ayer su baja como afiliado de Ciudadanos. Abandona el grupo parlamentario para pasar a ser diputado no adscrito. Se trata de la quinta fuga de la formación naranja en el Parlamento valenciano, sin contar la renuncia del que fue su portavoz, Toni Cantó, motivada por la presentación de la moción de censura de Murcia.

La marcha de Fernández acarrea consecuencias que van más allá de la crisis permanente en la que vive esta formación. Con su anuncio dinamita la posibilidad de que se pueda aprobar la reforma de la Ley Electoral Valenciana, que requiere de una mayoría cualificada, 66 diputados.

Los grupos del Botànic, que han presentado un texto conjunto, suman 52. Por tanto, necesitaban 14 votos de otros partidos que confíaban en recabar en Ciudadanos. Sin embargo, los «naranjas» se han quedado ahora con 13 escaños y, aunque todo puede pasar, no hay nada que indique que alguno de los cinco diputados tránsfugas están dispuestos a votar a favor.

De hecho, Fernández se refería ayer en su comunicado a esta cuestión. Dijo que se muestra contrario a apoyar la reforma de la ley Electoral que se tramita en Les Corts, cuya principal novedad es la rebaja de la barrera electoral del cinco al tres por ciento para acceder al Parlamento. Argumenta que traerá «más nacionalismo y más separatismo» a la Comunitat».

En sus intervenciones Fernández ha destacado por articular discursos muy duros contra el nacionalismo. Como ejemplo, su defensa del voto en contra de la Ley de Función Pública, en la que llegó a decir que con la imposición del requisito lingüístico se quería señalar a los funcionarios que no sabían valenciano «como se hacía con los judíos».

Pero además de estas cuestiones ideológicas, Fernández aseguró que no comparte la deriva y las decisiones económicas adoptadas unilateralmente por la responsable del grupo, Ruth Merino.

En una carta a la que ha tenido acceso Efe dice que las decisiones económicas no se toman de forma democrática, así como la transferencia al partido de buena parte de los fondos y subvenciones del grupo.

En el escrito, afirma que esta decisión «ni es fácil, ni obedece a ninguna aspiración o maniobra política personal», sino que la exige su conciencia, «al no poder estar silente ante la deriva y las decisiones económicas adoptadas unilateralmente» por la responsable del grupo y que cuentan «con la aquiescencia y consentimiento de los órganos de dirección» del partido.

Ciudadanos inició la legislatura con 18 diputados y era el tercer grupo de la Cámara por número de parlamentarios, por detrás del PSPV y el PP, y por delante de Compromís (17), Vox (10) y Unides Podem (8).

Denuncia que ha intentado que todas las decisiones económicas y políticas fueran adoptadas “de forma democrática por todos los diputados autonómicos que lo integran”, pero cree que se siguen tomando unilateralmente por la síndica, Ruth Merino, y su círculo más cercano.

También critica que se está transfiriendo al partido una buena parte de los fondos y subvenciones que recibe el grupo parlamentario, sin someterlo a votación y sin informar a los diputados de la cantidad concreta que es transferida.

Considera que ese dinero debería ser destinado a la acción política de la formación en Les Corts y a garantizar los derechos laborales de los trabajadores del grupo, que, según dice, cuenta con once empleados fijos, cuatro de ellos con antigüedad reconocida superior al del inicio de esta legislatura.

Por otra parte, Vicente Fernández afirma que aun está esperando que la dirección nacional del partido pida perdón a los ciudadanos y a los afiliados por cuestiones como la moción de censura de Murcia, el intento de moción de censura de Madrid, el incumplimiento del pacto del gobierno del Ayuntamiento de Granada o “los injustificados apoyos” al Gobierno de Pedro Sánchez.

Asegura que su “desapego” a este partido es “más que evidente”, pero no a no a los principios de centro derecha y liberales, que sostiene desde el inicio de su carrera política y que ha defendido en Les Corts desde el inicio de esta legislatura.

El diputado denuncia que se pretende modificar, con el apoyo de Ciudadanos, la Ley Electoral Valenciana y establecer una rebaja electoral que, a su juicio, “traerá más nacionalismo y más separatismo” a la Comunitat, algo a lo que no puede contribuir con su voto o su silencio.

Fernández asegura que el partido actual es un Ciudadanos muy distinto, no solo al que se afilió, sino también al que votaron miles de valencianos, a los que no puede “traicionar permaneciendo silente o simplemente abandonando o renunciando”.