“La protección de la vacuna frente a la muerte es del 100 por cien”

La aparición de nuevas variantes puede disminuir la eficacia de las actuales vacunas

Una joven recibe la vacuna contra la covid-19.
Una joven recibe la vacuna contra la covid-19.Javier EtxezarretaEFE

Tras muchos meses de campaña de vacunación masiva a nivel nacional y autonómico, los grupos poblacionales más jóvenes ya se encuentran a las puertas de la inmunización. Sin embargo, la quinta ola continúa azotando la Comunitat Valenciana con más de 3.000 nuevos contagios por día y las autoridades sanitarias recuerdan que la vacuna no previene de la infección por la covid-19, sino que ayuda a aminorar las consecuencias por la enfermedad.

“El primer punto clave es que la vacuna no es eficaz al 100 por cien”, explica el joven bioquímico Diego Calzada Fraile a LA RAZÓN. “Si existe poca gente inmunizada, el porcentaje de personas vacunadas que se infectan es muy bajo”, pero como ya existen tantas personas con la pauta completa de la vacuna en España, “encontramos un mayor número de infecciones con previa vacunación”.

No obstante, Calzada ha confirmado que esto no implica que la vacuna no esté haciendo efecto, sino que su eficacia no es del 100 por ciento pero “la protección frente a la muerte es del 100 por cien, en cualquiera de los casos”.

El futuro doctor en biología molecular en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) detalla cómo, en primer lugar, “la inmunidad tarda tiempo en desarrollarse”. Las vacunas Pfizer y Moderna son del tipo RNA, y en este caso “la primera dosis genera una primera ola de anticuerpos en la que el nivel de los mismos disminuye rápidamente”, pues tienen muy poca memoria.

Es por esto por lo que se necesita una segunda dosis, no solo para aumentar de nuevo el nivel de anticuerpos, que se mantendrá a lo largo del tiempo con mucha más memoria, sino también “para conseguir una maduración de los anticuerpos, es decir, mejorar su afinidad, su calidad”, declara Calzada. “Sin embargo, en la inmunidad no es todo anticuerpos. También existe la inmunidad celular: células que matan células infectadas”.

Necesitaremos una tercera dosis

“No sabemos cuánto dura la inmunidad que proporciona la vacuna”, por lo que se ha considerado la administración de la tercera dosis, confiesa el máster en vacunología. “Además, puede darse que la eficacia de las vacunas baje debido a que el ensayo clínico se hizo con la cepa principal” y no con las variantes, incide.

“Sería interesante administrar una nueva dosis con la secuencia de la proteína de la variante, no de la cepa principal. Pero en este caso necesitaríamos nuevos ensayos clínicos y más tiempo”. Si se comenzara a hacer con la variante Delta, por ejemplo, cuando se administre esta dosis ya no será la variante que cause mayores estragos.

Asimismo, se ha sopesado una vacuna que se administre por vía mucosa para crear defensas en la vía de entrada de los patógenos; en este caso los pulmones.

Una respuesta diferente para cada dosis

Natalia Sánchez Collantes, graduada en biotecnología, cuenta como “la respuesta de la vacuna en el sistema inmunológico viene determinada en cada persona por factores genéticos y ambientales”, de ahí que haya personas vacunadas con la doble pauta que se encuentren hospitalizadas. Las personas jóvenes, por ejemplo, se inmunizan mejor que la tercera edad “porque a medida que vas envejeciendo tu sistema inmune se debilita también”.

“Algunas de las células del sistema inmune base aprenden y se entrenan cuando nos infectamos por un patógeno nuevo. Se especializan y generan respuesta inmunológica para eliminarlo y memoria inmunológica para combatir posibles futuras infecciones”, detalla la máster en cáncer, células madre y biología del desarrollo.

Pero son estas mismas células las que también se van perdiendo con el paso de los años, “porque se han ido especializando a medida que diferentes patógenos han infectado el organismo”. Por tanto, las personas mayores tienen un sistema inmune más “envejecido”.

De esta misma manera, en muchas ocasiones las mujeres tienen un sistema inmune frente a las enfermedades infecciosas más activo que los hombres. Podría ser por que “son las que deben tener una buena protección frente a infecciones para evitar que el bebé, con su sistema inmune todavía en desarrollo, se infecte” (por esto, las mujeres también tienen mayor predisposición de enfermedades autoinmunes), concluye Sánchez.