Se vende huerto de naranjas por 5.000 euros

El precio de la hectárea en la Comunidad Valenciana ha pasado de 75.000 euros en el año 2006 a los 36.000 en la actualidad

Imagen de un campo de naranjas en la Comunidad Valenciana
Imagen de un campo de naranjas en la Comunidad Valenciana FOTO: kiketaberner@gmail.com La Razón

“Se vende campo de naranjas”. Es un reclamo cada vez más habitual en los campos de cultivo de la Comunidad Valenciana, en su mayoría ocupados por cítricos. La baja rentabilidad de las cosechas -este año ha sido especialmente sangrante-, la elevada carga de trabajo que supone mantener una superficie de cultivo de estas características, y la edad cada más elevada de los agricultores, ha disparado la venta de superficies de cultivo.

“Los agricultores son personas mayores, van muriendo y sus hijos, en muchas ocasiones, se ven obligados a vender los campos ante la imposibilidad de mantenerlos, ni de pagar a alguien para que lo haga”, explican desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA). El problema, aseguran, es que es mucha más la oferta que la demanda. “Las pequeñas parcelas -que son la mayoría en el territorio de la Comunidad- cuestan mucho de vender. Los fondos de inversión y los grandes comercios compran superficies, pero buscan terrenos que sean mucho más grandes, puesto que son mucho más rentables”.

El sector agrario de la Comunidad Valenciana es mayoritariamente minifundista, es decir, formado por miles de pequeñas parcelas mantenidas a lo largo de la historia por agricultores. Antiguamente, se compraban unos a otros los huertos colindantes, con el objetivo de ir ampliando la propiedad, pero hoy en día, ni siquiera eso.

Precios por los suelos

Otro problema añadido es el precio de la superficie. No solamente cuesta encontrar un comprador, sino que además el precio es prácticamente regalado. Según la última Encuesta de Precios de la Tierra elaborada por el Ministerio de Agricultura, en la actualidad el precio de una hectárea (que equivale a 10.000 metros cuadrados de superficie) de cultivo de cítricos es de 36.685 euros, la mitad que en el año 2006 cuando, en plena “burbuja” de precios del suelo, el valor era de 75.290 euros.

De esta forma, en la conocida página web de la plataforma de compraventa de productos, Wallapop, pueden encontrarse anuncios de campos de naranjos en la Comunidad Valenciana por hasta 5.000 euros.

Imagen del anuncio de un terreno agrícola en la Comunidad Valenciana por 5.000 euros
Imagen del anuncio de un terreno agrícola en la Comunidad Valenciana por 5.000 euros FOTO: La Razón Wallapop

Asimismo, en el tablón de anuncios de AVA pueden verse también multitud de anuncios de campos de cultivos de cítricos, de caquis, y de otras variedades. “Cada vez son más y cuestan mucho de vender”, aseguran desde la asociación.

No es de extrañar que cueste traspasar este tipo de negocio, ya que su rentabilidad es cada vez inferior. Según los datos del estudio ‘La citricultura valenciana, la evolución de sus costes de producción e insumos que los determinan’ publicado por María Ángeles Fernández-Zamudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), los costes de producción de los cítricos (mandarina, naranja y limón) en la Comunitat Valenciana han aumentado un 70% durante los últimos 30 años (1992-2020).

Los gastos totales que acarrea la producción en una hectárea de naranja ascienden a 6.826 euros, lo que supone un incremento del 70% de 1992 a 2020 y del 15% durante la última década. En el caso de la mandarina, el coste por hectárea alcanza los 7.589 euros, un 69% más respecto a 1992 y un 16% más que en 2010. Por su parte, el limón es la especie citrícola que más incrementa sus costes (6.890 euros por hectárea): un 74% en 30 años y un 25% en 10 años.

AVA-ASAJA advierte de que esta escalada de gastos por hectárea contrasta con el estancamiento de los precios medios en origen –sobre todo en las variedades mayoritarias de naranja Navelina y de mandarina clemenules– lo que pone en evidencia la crisis de rentabilidad que vienen sufriendo los citricultores valencianos y que se ha traducido en más de 30.000 hectáreas dejadas de cultivar (pasando de 190.024 hectáreas en 2002 a 160.356 en 2020), según los datos recopilados por el Ministerio de Agricultura en su Encuesta ESYRCE.