Hacienda

El Consell de Mazón arranca la elaboración de unos presupuestos marcados por el déficit y las reglas fiscales

La Conselleria de Hacienda celebró ayer una reunión interna para iniciar la redacción de la orden de elaboración de los Presupuestos, que se publicará en septiembre

El presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, y la consellera de Hacienda, Ruth Merino
El presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, y la consellera de Hacienda, Ruth MerinoLa Razón

Uno de los momentos más tensos y complicados para cualquier Ejecutivo -sobre todo si es de coalición- es la redacción de los Presupuestos anuales. Dicho documento es un claro reflejo de la política que el Gobierno en cuestión va a llevar a cabo y, sobre todo, del escenario coyuntural al que se enfrenta.

En el caso del Consell de Carlos Mazón, el regreso de la aplicación de las reglas fiscales de la Unión Europea (UE) -suspendidas en 2020 a causa de la pandemia- será un elemento definitorio que marcará las cuentas de 2024, en las que se deberá cumplir escrupulosamente con el techo de déficit establecido para cumplir con el objetivo de estabilidad.

La cosa se complica si se tiene en cuenta que el Gobierno valenciano desconoce hasta el momento la cantidad que percibirá del Gobierno central en concepto de entregas a cuenta del sistema de financiación autonómica, una información que el Ejecutivo nacional suele comunicar durante el mes de junio pero que este año, dada la situación política nacional, no se trasladó.

Teniendo en cuenta la complejidad a la que se puede enfrentar la formación del futuro Gobierno español, se podría dar la situación de que el Consell tuviera que elaborar sus Presupuestos «a ciegas», es decir, sin saber la cuantía que percibirá procedente del sistema de financiación. Este asunto estará también muy marcado, lógicamente, por el color político del futuro Ejecutivo central, siendo decisorio si quien ocupa la Moncloa es Pedro Sánchez o Alberto Núñez Feijóo.

En cualquier caso, desde la Generalitat valenciana se da por hecho que el problema de la infrafinanciación se mantendrá en las cuentas del año que viene, ya que, aunque hubiera pronto un nuevo Gobierno nacional, los plazos no dan margen para ninguna reforma del sistema.

A todos estos elementos de carácter coyuntural se suma otro mucho más intrínseco, que es eldéficit que arrastran las arcas de la Generalitat, situado ya en cerca de 4.000 millones de euros. Un lastre que condicionará los gastos del año que viene si se quiere llegar al ya mencionado objetivo de estabilidad.

Además, estos primeros presupuestos del popular Carlos Mazón vienen marcados de manera clara por la famosa reforma fiscal anunciada por el PP durante toda la campaña, y de la que ya se ha aprobado la supresión del Impuestos de Sucesiones y Donaciones. Además, Mazón se comprometió a rebajar todos los tramos del IRPF, de manera que la presión fiscal disminuirá un 13 por ciento con respecto al Gobierno del Botànic.

Para hacer frente a toda esta complejidad de factores, el equipo de la consellera de Hacienda, Economía y Administración Pública, Ruth Merino, ya se ha puesto en marcha y ayer celebró una reunión interna con el objetivo de arrancar la redacción de la orden de elaboración de los Presupuestos, que se publicará a principios de septiembre y que debe reflejar la nueva estructura del Consell. A partir de ese momento empezará el trabajo duro: la negociación con las diferentes Consellerias para satisfacer todos los deseos en un Consell que, no hay que olvidar, también es de coalición.