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Cultura

Crítica de “Sonic”: Corre, corre que te pillo ★★★✩✩

Director: Jeff Fowler. Guión: Patrick Casey, Josh Miller y Oren Uziel. Intérpretes: Jim Carrey, James Marsden, Neal McDonough. EE. UU, 2010. Duración: 99 min. Animación.

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Nació metidito en un videojuego de SEGA, y desde chico se las pelaba corriendo y saltando de una a otra plataforma como los locos para conseguir más aritos, más puntos, más cambios de nivel ante la excitación del respetable. Especie de erizo azul «amarcianado», el personaje pega ahora otro brinco, esta hasta la pantalla grande y por primera vez, en una producción que combina animación digital con personajes y acción reales. Correr a la velocidad del sonido, pues, no supone ningún problema para Sonic, lo peor es la soledad, jugar solo al béisbol, no tener a nadie para ver juntos una película cualquier domingo por la tarde aunque sea un peñazo, vivir en una cueva con la única compañía de un futón medio hecho polvo. En el fondo, Sonic es un sentimental, un tipo conservador a pesar de esa estrafalaria apariencia que lo que quiere es una familia de esas estadounidenses convencionales que comen hamburguesas tamaño XXL. Pero no se olviden, claro, del pérfido doctor Ivo Robotnik (Jim Carrey en un papel bigotudo y ajustado perfectamente a su delgada e histriónica figura), que, tras ficharlo el Gobierno, anda tras él para secuestrarlo y que le hagan unas cuantas pruebas físicas que den con el secreto de esas piernas tan aceleradas.

Sonic, que acaba por fin teniendo un amigo, el policía Tom Wachowski (un James Marsden pelín pasmado), aúna fuerzas con el hombre para combatir al demente y maleducado Robonik, no sea que consiga los suficientes poderes para dominar el mundo. Pero cuántos villanos lo habrán intentando ya sabiendo que siempre les será imposible porque enfrente hay alguien, por lo común con capa, que les jorobará en tema... Sonic no la tiene, ni falta que le hace. La película, realizada por el debutante Jeff Fowler, posee bastante ritmo, como Robotnik (que, gran amante del rock clásico, lo demuestra en varias escenas de bailoteo febril), y transcurre de manera rápida, igual que Sonic trota de un lado para otro entre una especie de nebulosa igual que El Correcaminos. Que tiene su Coyote particular, ese amante de los androides y los cacharros exento, eso sí, de todo atisbo de ternura. A los niños les hará bastante gracia las carreras en volandas de Sonic mientras que los adultos no se aburrirán demasiado, sobre todo, gracias a un Carrey que se lo ha pasado de miedo durante el rodaje, lo que se nota, y aunque el guión no peque de una originalidad que nos deje con la boca abierta. Vale, bien, pero, ¿dará para una saga? Se equivoquen o no, ahora los gamers y la taquilla tienen la palabra.