Corral de Comedias de Almagro: un caso único en Europa

La joya de la villa manchega se conserva igual que el día de su inauguración en el siglo XVII

GUILLERMO CASASFestival de Almagro

No busquen otro igual porque no lo van a encontrar. No darán con una pieza así en toda Europa. El Corral de Comedias de Almagro es el único centro teatral que permanece activo tal y como era hace casi cuatrocientos años, desde que Leonardo de Oviedo se hiciera responsable de su construcción. Era 1628 y este presbítero de la Iglesia de San Bartolomé el Viejo pidió permiso al consistorio para la edificación del corral en el patio del Mesón del Toro, de ahí su doble funcionalidad como mesón y como teatro, claro. Lo que vendría después ya sería historia; empezando la primera representación de la que se tiene referencia a cargo de la compañía de Juan Martínez en 1629.

Con una estructura similar a la de las casas islámicas y labriegas de finales del XVII, son características sus galerías abiertas al interior del patio, al que dan las ventanas de dependencias, que, a su vez, servían de aposentos durante la representación teatral y de alcoba a los viajeros. El patio, queda escoltado por los 54 pies rectos (o columnas) que sostienen el edificio y que proporcionan una de las esencias del Corral: ese color almagre tan característico.

Tras unos primeros años de ebullición, en el siglo XVIII se instaura la prohibición de los corrales, obligando al Corral a convertirse en el Mesón de la Fruta. La falta de higiene, el riesgo de incendio, los desórdenes y demás terminaron con estos espacios. Además de que la burguesía se negaba a acudir a salas incómodas y de que la aparición de otros espectáculos, como la ópera, empiezan a requerir unas cajas cerradas con un tratamiento acústico específico.

De esta forma, los corrales sufrieron distintas suertes: la mayoría desaparecieron, otros se transformaron en teatros a la italiana, como el Corral del Príncipe de Madrid, que se transformó en el actual Teatro Español. El de Almagro, volvió a sus orígenes como Posada de las Comedias.

Y así pasaría los años, en el olvido, hasta que en 1954 fue redescubierto: el tabernero que regentaba el lugar se topó con un tesoro cuando su intención era más que mejorar su establecimiento.

En el interior de una de las pajareras situadas en la parte izquierda del patio, donde hubo un fuego manchego, se encontró una baraja española pintada a mano fechada a principios del XVIII. Hallazgo que se puso en conocimiento del Ayuntamiento y con el que se supuso que allí podía haber existido un corral de comedias en la antigüedad. Solo un año después era declarado Monumento Histórico Artístico y el 27 de marzo de 1955 dos entremeses de Cervantes retomaban la actividad escénica sobre sus tablas.

En 1972, la villa de Almagro es declarada Conjunto Histórico-Artístico y se impulsa la restauración y rehabilitación de varios de sus edificios (iglesias, palacios, viviendas, ermitas...); y para finales de la década, en 1978, se inaugura el Festival internacional de Teatro Clásico que ha tenido continuidad hasta nuestros días.