¿Qué ocurrió en la batalla de Salamina y por qué fue determinante?

Hoy es el aniversario de un episodio que, en el 480 a.C, enfrentaría a griegos y persas en una lucha naval y fundamental para el transcurso de la historia

Una batalla naval con todas las sílabas. A través del vaivén de la marea, los navíos equipados hasta los dientes y un espíritu de conquista digno de novela épica. Sucedió en una fecha como la actual de 480 a. C. y es inevitable que el paso del tiempo haya distorsionado e, incluso, exagerado lo que ocurrió en aquella lucha. Sin embargo, pasó a la historia por su magnitud y consecuencias.

Lo ocurrido se enmarca en las Guerras Médicas, una serie de conflictos entre los persas y el mundo griego que llegaron a durar más de dos siglos y que culminaron con la conquista de los persas por parte de Alejandro Magno.

Uno de estos líricos enfrentamientos fue el que sucedió en el golfo Sarónico, donde la isla de Salamina deja dos estrechos canales que dan acceso a la bahía de Eleusis, cerca de Atenas. En este escenario se enfrentaron una alianza de ciudades-estado griegas con la flota del Imperio persa, lucha que terminó constituyéndose como el punto álgido de la Segunda Guerra Médica, considerado el segundo intento persa por invadir Grecia.

Con esto, es llamativo cómo los griegos, inferiores en número, terminaron siendo más fuertes que los persas. Para frenarlos, los helenos bloquearon el paso de las Termópilas con una pequeña fuerza, mientras que unos atenienses se enfrentaban a los persas en los estrechos de Artemisio. Si en esta batalla los griegos sufrieron grandes pérdidas, también en Termópilas fueron aniquilados.

Todo parecía que estaba acabado para los griegos, pero no fue motivo para su rendición. Al contrario, los atenienses prepararon la defensa del istmo de Corinto, mientras su flota se replegaba hasta Salamina. Aún inferiores, el ateniense Temístocles convenció a sus fuerzas para combatir de nuevo.

Por su parte, Jerjes I, rey persa, deseaba terminar cuanto antes, por lo que sus navíos se encaminaron hacia los estrechos de Salamina, lo que dificultó sus maniobras. Esta oportunidad de desorganización del enemigo fue aprovechada por los griegos, hasta tal punto que lograron una victoria decisiva gracias al hundimiento de al menos 300 navíos persas.

La venganza de Jerjes
Antes de que Jerjes I entrara en escena al mando del ejército persa, era el rey Darío I, su padre, quien estaba en el cargo. Su Imperio se extendía desde el Cáucaso hasta el océano Índico, por lo que tenía a su mando a gran diversidad de pueblos. Entre ellos, los griegos jonios, que se alzaron contra él en el 500 a.C. Esto despertó en Darío I una sed de venganza que le llevó a intentar castigar a los atenienses. Sin embargo, murió sin conseguirlo. Y esto fue lo que llevó a Jerjes I a querer acabar lo más rápido y mejor posible con los griegos, afán de hacer justicia a su padre que le costaría la derrota

¿Por qué esta batalla fue decisiva en la historia?

La batalla de Salamina es un claro ejemplo de que nada es definitivo. Al contrario, la vida es tan arbitraria que una decisión, en cuestión de segundos, puede cambiar el rumbo de la historia. Jerjes I retiró su ejército a raíz de este enfrentamiento, suponiendo un punto de inflexión en el curso de las Guerras Médicas, ya que, desde entonces, los griegos tomaron la iniciativa y sumaron una victoria tras otra.

Pero, ¿qué hubiese ocurrido si los navíos persas no se hubieran acercado al estrecho de Salamina? Bastantes historiadores se convencen de que esto habría cambiado absolutamente el curso de la humanidad. El mundo griego no habría sido el mismo y, por tanto, tampoco el actual. Este es uno de los principales motivos por el que la batalla de Salamina, aún habiéndose celebrado en 480 a.C., se sigue recordando y considerando como uno de los combates más importantes de la historia de la humanidad.