Las conquistas sexuales del fogoso Jaime I

El historiador José Luis Corral profundiza en la épica legendaria y en las desconocidas fantasías eróticas del rey aragonés

Dos objetivos se plantea José Luis Corral en sus novelas históricas sobre héroes legendarios como “El Cid” y ahora “Jaime I el Conquistador”: la sujeción a las crónicas y la historia material para devolver la verdad histórica a la vida fabulada por los juglares y divulgadores, y refutar las falsedades y mentiras de la Corona catalano-aragonesa del separatismo pancatalanista.

José Luis Corral es un pionero de la novela histórica desde “El salón dorado” (1996). Fue asesor histórico de la película “1492: La conquista del paraíso” de Ridley Scott. Se diferencian las novelas de Corral en que une a la fábula una exhaustiva documentación del periodo que narra. Como catedrático de Historia Medieval y la Corona de Aragón dota a “El Conquistador” de la pericia del narrador con el exhaustivo conocimiento de la vida, conquistas y amores de Jaime I, en un prodigioso equilibrio entre verdad histórica y leyenda épica.

Su erudición le permite fabular a partir de los hechos documentados y pergeñar un apasionante relato que cabría calificar de historia novelada. En “El Conquistador”, al rigor histórico suma la épica legendaria y la fantasía erótica con escenas sexuales de alto voltaje: como cuando el fogoso Jaime I “muestra su pene enhiesto, la piel blanquecina y el glande morado” para conquistar a una dama de la reina Leonor. Licencia literaria que también se toma Ken Follett, para engrandecer la épica del personaje y además humanizarlo.

Lo mejor: la seriedad con la que el autor se toma los hechos históricos y su capacidad para convertirlos en materia novelizable

Lo peor: la reiteración de las batallas con similares patrones narrativos. Para la novela épica, a los hechos históricos debe sumarse emoción y una elaborada intriga literaria