Los libros de la semana: De Timothy Snyder a un ensayo sobre la capacidad creativa del alcohol

Leslie Jamison disecciona las consecuencias vitales y literarias de su problema con la bebida; además, la biografía de Debussy, lo último de Andrea Camilleri y mucho más

Conocida fue la adicción de Amy Winehouse al alcohol

«Nuestra enfermedad»: Los enfermos no pueden pensar en ser felices ni en la libertad

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A finales de diciembre del año pasado, mientras ofrecía una conferencia en la Universidad de New Haven sobre la proliferación de los regímenes tiranos, Timothy Snyder (nacido en Dayton en 1969, historiador y catedrático en la Universidad de Yale) empezó a sentirse mal y fue llevado, de inmediato y en ambulancia, a la sala de emergencias de un hospital. De allí, fue derivado a terapia intensiva y, tras haber estado en coma unas horas y ser intervenido, debió quedarse, convalescenciente, unos cuantos días más en el centro.
Al salir, al menos, ya no tenía el abceso del tamaño «de una pelota de béisbol en el hígado» con el que había ingresado. Tampoco la septicemia que la peritonitis, causante de todo, le había provocado. Pero incubaba, eso sí, una rabia que, con el paso de los meses, se tradujo en palabras y se convirtió en un tratado sobre el estado de salud (y de la salud) en el mundo actual, sobre todo, en Estados Unidos. El resultado es «Nuestra enfermedad», un libro en el que Snyder reflexiona, desde una posición muy crítica, sobre uno de los problemas, o el problema, al que debemos enfrentarnos como sociedad: el sistema sanitario. Y lo hace, nada menos, desde las entrañas mismas del sistema, desde su lugar como paciente en unos centros que, como señala, están «infradotados de personal y de equipamiento».
Así, mientras apunta, como si se tratara de un cuaderno de bitácora, lo que le ocurre día a día, Snyder analiza el funcionamiento de la atención médica y establece relaciones entre lo que significa la libertad y lo que entendemos por salud. «Una rabia intensa y una suave empatía me sostuvieron y me empujaron a volver a reflexionar sobre la libertad. Las primeras palabras que escribí fueron solo rabia, rabia solitaria», dice Snyder, autor de «Sobre la tiranía» y «El camino hacia la no libertad».
Para Timothy Snyder, la salud es un derecho humano fundamental. Sin ella, afirma, no hay otros derechos y las libertades, simplemente, carecen de sentido. «Los problemas sanitarios son una amenaza para la democracia, pues la desigualdad en el acceso y en el trato, la mercantilización de los tratamientos, los engaños, son la verdadera enfermedad. Y, como toda enfermedad, quita libertad», señala Tymothy Snyder. La solución, concluye el autor, consiste en reconocer la asistencia sanitaria como un derecho humano. Solo así, quizá, podremos llegar a ser verdaderamente sanos. Es decir, libres.
▲ Lo mejor
El plus de credibilidad que da la vivencia y que fue escrito antes de que llegara la pandemia del Covid.
▼ Lo peor
No hay nada reprochable en este lúcido ensayo, el autor es bastante claro en su exposición.
Por Diego GÁNDARA

«Un pintor de sonidos»: Debussy, una vida trágica, una música sublime

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«Un pintor de sonidos» es el atractivo y poético subtítulo que hace referencia a la consideración de Claude Debussy (1862-1918) como un «músico impresionista», ya que esa fue la época en que vivió y desarrolló gran parte de su producción. Pero detrás de dichas palabras hay más complejidad que poesía, ya que Stephen Walsh, un reconocido crítico musical, lleva a cabo un exhaustivo análisis de las piezas del músico francés.
Más que una biografía de uno de los compositores de música clásica más populares, nos encontramos con una de su música, una mirada crítica a sus obras: «Pelléas et Mélisande», «Nocturnes», «Prélude à l’après-midi d’un faune» y todas las demás, analizadas con un profundo conocimiento y utilizando términos de dicho ámbito. Por supuesto, habla de su relación con Wagner y con algunos pintores impresionistas, como Degas o Renoir, y de su interesante acercamiento a la producción de Poe. Peroel aspecto personal tiene muy poco espacio, siendo como fue la suya una vida llena de actos pasionales y tragedias personales: su primera esposa se pegó un tiro en Plaza de la Concordia parisina. Walsh cuenta anécdotas, consciente de que lo emocional y lo intelectual deben aparecer unidos cuando se habla de Debussy, pero lo hace con esfuerzo, dejando claro que este es un buen libro para melómanos, que la vida y el arte no tienen por qué estar unidas y que no cuenta con los lectores que no sepan teoría musical.
▲ Lo mejor
Sin duda, la erudición musical que despliega el autor y que complacerá a los melómanos.
▼ Lo peor
La dificultad que ofrecen algunos capítulos para los lectores que no son expertos en música.
Por Sagrario FERNÁNDEZ-PRIETO

«Cuando esto pase»: Reflexiones de un estado de alarma

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Este volumen reúne los artículos que Esther Ruiz Moya escribió durante el Estado de Alarma. Reflexiones que van dándonos el pulso de lo que se vivió durante aquellas durísimas jornadas. Una obra que nos da cuenta de las ilusiones, sueños, deseos, anhelos y sentimientos que fueron sintiendo los ciudadanos. En defintiva, un notable diario de aquella realidad extrema. Navegar por las páginas de «Cuando esto pase» es mucho más que leer una recopilación de artículos publicados durante el estado de alarma. Una suerte de diario que comienza el 16 de marzo ante la incredulidad y el exceso de realidad, cuando nos confinaron y sentimos que el mundo se paraba, y termina el 20 de junio con el último día del estado de alarma y el primero del verano. El final que trajo un nuevo principio: «la nueva normalidad».
Son pensamientos, reflexiones, sentimientos escritos desde el corazón sin perder de vista la actualidad en cada uno de los artículos. Un reflejo de la montaña rusa de emociones que atravesamos durante el confinamiento: risa, llanto, rabia, ilusión, felicidad, tristeza, insomnio, sueños, realidad, ausencias, presencias, incertidumbres, certezas, vida, muerte, impotencia, resignación, hartazgo, ganas, solidaridad, egoísmo, los buenos, los malos, el echar de menos y el echar de más. La mentira, el exceso de verdad, fases y desfases, escaladas y desescaladas... Casi cien días de una cuenta atrás en la que tuvimos que desaprender para aprender y sobrevivir para vivir.
Pese a la tragedia, cada página es un canto a la vida y a la esperanza; a descubrir el lado bueno de las cosas, a dar importancia a lo importante, a valorar y agradecer más y a quejarnos menos; a descubrir que lo único cierto es que todo es incierto; a saber que la muerte está ahí y que esa es la mejor razón para vivir.
Por M. MOLEÓN

«La huella de los días. La adicción y sus repercusiones»: ¿Fue Hemingway tan grande por el alcohol?

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El libro de Jamison, «La huella de los días», transcurre en medio de su adicción por el alcohol, su corolario y la leyenda que gravita sobre la «literatura de los borrachos». Antes de los 20 años bebió hasta lo que Hemingway emplazaba como ron valiente o Lowry tildaba de tequila sin miedo. El licor hizo que todo fuera más nítido, hasta que dejó de hacerlo... Por lo que la autora nos explica lo que supuso el encanto de la autocompasión y la falacia patética que dinamitó su delirio como narradora «etilizada». Su mente interpretaba cualquier problema ordinario como un conflicto épico o una conspiración contra su integridad. Es la tendencia del «creador adicto»: inflar cualquier contratiempo hasta convertirlo en justificación de su compulsión para mutar a mito literario. El alcohol, erróneamente (como la «locura»), se ha convertido en el imaginario colectivo en un ingrediente fundamental para la mística del escritor tanto como la tinta. En su irrealidad, la adicción iluminaría cada una de las páginas de Jamison hasta convertirse en dependiente.
Luego estuvo sobria, volvió a beber y recayó para terminar enfrentándose a su mayor temor: que la abstinencia pudiera arruinar su verbo para siempre, cosa que no sucedió, evidentemente, pues había dejado de beber antes de su segundo y luminoso libro. Así, demostrar que las historias positivas pueden ser tan convincentes como las de destrucción, dejaba socavadas todas sus falsas convicciones. El grave obstáculo al que se enfrenta la autora al escribir estas páginas de recuperación es que la sanación se basa en historias que no son «excepcionales» Pero, aun así, no convierte su obra en otro texto del panteón quit lit. Su baza fuerte recae en los motivos por los que bebía, cómo calmó su ansiedad o la forma en que la hacía recuperar fuerza.
Documenta los hitos de su carrera académica (licenciatura en Harvard, máster en Iowa y doctorado en Yale) junto con su evolución hacia la autodestrucción (cortes en la escuela secundaria, anorexia en la universidad, borracheras en posgrado...). Algo la obligó a mutilarse, a morirse de hambre y a beber, ¿los valores en los que la educaron para adorar el encanto de lo superlativo? El alcohol, como decía Foster Wallace, es «la pieza que faltaba al rompecabezas interior». No obstante, Jamison quiere que sea una historia que camine más allá de los litros de priva que corrieron por sus venas y dejar constancia de que la sobriedad puede dar forma a otro tipo de leyenda... presuntamente menos épica, pero más productiva y valiente.
▲ Lo mejor
El retrato de cómo el mundo percibe de distinta forma a los hombres que beben de las mujeres alcohólicas.
▼ Lo peor
Nunca, pese a su lucidez narrativa, consigue analizar las causas de su alcoholismo de un modo integral.
Por Ángeles LÓPEZ

«El rey campesino»: El campesino que acabó coronado

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El siciliano Andrea Camilleri no solo fue el autor de las excelentes novelas policíacas protagonizadas por el comisario Montalbano. También, dentro de una obra bastante prolífica, ha sabido incursionar en otros géneros, como lo demuestra esta novela publicada en 2001 y que ahora acaba de ser lanzada al mercado español. Mezcla sutil de divertida biografía con relato fantástico, «El rey campesino» se centra en la figura de Michele Zosimo, más conocido como Zosimus, que a comienzos del siglo XVIII fue, durante unos días, el rey de la población de Girgenti, actual ciudad de Agrigento. La historia está basada en un hecho que la crónica del tiempo casi había borrado y que Camilleri, al encontrarse de manera casual con ella, intentó recrear.
Así, con un lenguaje musical y directo, se adentra en la figura de este Zosimus y lo muestra como lo que tal vez fue: un campesino extraordinariamente inteligente y sabio que supo ponerse al frente de su pueblo. Pero la vida de Zosimus, de todos modos, es solo el hilo conductor de una obra en la que Camilleri procuró también recrear el ambiente político, social y económico de aquella época en un escenario donde aparecen nobles, vagabundos, obispos, otros campesinos y los vicios de entonces: la codicia, la mezquindad, la astucia y el ansia de poder. Todo impregnado, además, por el sentido del humor tan propio de Andrea Camilleri.
▲ Lo mejor
La recreación que hace el autor de una historia real y cómo la convierte en una épica.
▼ Lo peor
La novela no tiene ninguna clase de errores, ni en su arquitectura ni tampoco en la trama.
Por Diego GÁNDARA