Literatura

Libros de la semana: de las filias y fobias de Jorge Herralde a la autodestrucción de Baudelaire

También llegan esta semana a la librerías “Los crímenes de la carretera”, del biógrafo de Bill Clinton o el último viaje de Javier Reverte en “Hombre al agua”

IMAGEN DE JORGE HERRALDE EN SU JUVENTUD
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“Los papeles de Herralde: una historia de Anagrama”: Jorge Herralde, entre filias, fobias y secretos bien guardados

Este conjunto de misivas no solo supone la cartografía de una firma, también muestra las amistades y secretos de un gran editor
★★★★☆
Por JESÚS FERRER
Ocupa un lugar destacado en los estudios literarios la consideración sociocultural de las empresas editoriales. Emblemáticos títulos como «Senior service. Biografía» de Carlo Feltrinelli evidencian el interés por un oficio que requiere perspicacia empresarial, amplitud de miras intelectuales, acierto en los gustos lectores y una afinada sensibilidad estética.
Diversos editores han dejado constancia de su experiencia profesional, como Rafael Borrás, Mario Muchnik, Esther Tusquets o Jorge Herralde. Este último, fundador de Anagrama, es autor de libros memorialísticos como «Opiniones mohicanas», «El observatorio editorial» y «Un día en la vida de un editor». En su caso, existencia y profesión se confunden en una amalgama vocacional que, durante décadas, se irá plasmando en un catálogo representativo de la mejor literatura. Jordi Gracia publica «Los papeles de Herralde: Una historia de Anagrama (1968-2000)», donde plasma el recorrido de esta empresa cultural a partir de la correspondencia que su creador mantuvo con autores, amigos y colegas, repasando las etapas de una iniciativa personal que empezó en un modesto despacho e irá ampliándose hasta formar un tipo de lector crítico, abierto a la modernidad y fascinado por la selecta escritura y la excelencia estilística.

Series emblemáticas

Conocemos aquí la creación de los premios de la editorial, su participación en eventos culturales, los procesos de contratación de autores, la formación de series genéricas como «Contraseñas» o «Panorama de narrativas», y, también, las filias y fobias, admiraciones y rechazos del editor, que no rehúye tormentosas polémicas ni ahorra sentidos elogios. No se obvian espinosos asuntos, como la ruptura con Javier Marías, o más gratos referentes, como la amistad con Javier Tomeo, Álvaro Pombo o Roberto Bolaño. El libro disecciona una trayectoria que va desde el tardofranquismo hasta finales del pasado siglo en lo que constituye una precisa semblanza del ya legendario editor: «A Herralde los pesares, las deslealtades o los agujeros negros le acuden con la misma naturalidad que los múltiples momentos felices de su historia editorial, sin riesgo alguno de incurrir en el tontísimo narcisismo o la fanfarrona vanidad porque nunca, o casi nunca, ha fallado su soberana socarronería levemente altiva». Es una crónica definitiva de un trascendente capítulo de la más apasionante modernidad literaria.

▲ Lo mejor

El planteamiento metodológico, basado en la acertada selección de una amplia correspondencia

▼ Lo peor

Aunque sin serlo de hecho, el lector desearía conocer cartas y documentos de años más recientes

“Hombre al agua”: El último y esperpéntico viaje literario de Javier Reverte

Se publica la obra que dejó inédita al morir. Un gran texto trufado de humor y picardía que nos devuelve el mejor perfil del escritor
★★★★☆
Por TONI MONTESINOS
Desde allá donde esté, el risueño, vitalista, entrañable Javier Reverte nos lanza una lección de escritura con esta novela póstuma fabulosa, con ecos cervantinos y homéricos, de argumento desternillante, absurdo, irresistible. Y es aún un texto más especial cuando llegamos a una nota final en la que el autor, muerto hace escasas fechas a los 76 años, dice haberlo escrito a lo largo de veinte (está fechado de 1999 a 2019) de forma fragmentaria. Y ello se aprecia nítidamente sin que la novela se resienta y que este reportero y narrador viajero por medio mundo, un apasionado de África como pocos y autor también de poesías, fue elaborando en aviones, barcos y trenes.
Una obra quijotesca, libresca, escrita con una gracia lingüística maravillosa, que está protagonizada por un bala perdida, Desi Calvario, quien vaga por la ciudad de Madrid acudiendo a su bar habitual y se cruza con personajes tan pobres como él, como un actor y filósofo aficionado, pero con encendido verbo literario. Ya desde la dedicatoria, que no desvelaremos pero está dirigida a Dios y también a sus nietos, se despliega una ironía que usa la vida moderna urbana, el enamoramiento súbito, la obra de Shakespeare y de Karl Marx, o los barrios humildes llenos de inmigrantes, para contarnos una historia que resulta de igual manera divertida y tierna a la vez. Reverte se despide, pícaro, a lo grande, y no existe mejor homenaje en estos momentos que leerle de nuevo.

▲ Lo mejor

La genial capacidad para las metáforas y símiles del autor, que engrandece la lengua española

▼ Lo peor

Que pueda parecer una obra sencilla cuando detrás hay un oficio descomunal

“El sadismo de Baudelaire”: así intentó destruirse el genio

Este apasionante libro reúne los escritos de Georges Blin que exponen la desenfrenada vida de un poeta entregado a los excesos
★★★★☆
Por TONI MONTESINOS
Donatien-Alphonse-François, Marqués de Sade, a más de dos siglos de su muerte, sigue estando de actualidad, ya convertido en un icono de la literatura erótica para cada generación de lectores, escritores y cineastas. En ella se mostró contrario a la moral burguesa y a todo lo que encorsetase la libertad sexual de hombres y mujeres. Escribió incluso encarcelado, situación que tuvo que sufrir en repetidas ocasiones, ya que pasó en prisión muchos periodos a lo largo de veintisiete años. De hecho, su propia vida fue un sainete de circunstancias extravagantes alrededor de orgías, acusaciones de perversiones y maltrato a prostitutas.
Desde el punto de vista literario, el escritor que inspiró la creación de la palabra «sadismo», relativa a la crueldad refinada con placer de quien la ejecuta, se le relacionaba con una antigua tradición, que llevó a la perversidad en novelas como «Justine o los infortunios de la virtud».

Versos ofensivos

En estas obras quedaban justificados las violaciones, el vicio y los actos de violencia, lo que atrajo a Flaubert o Baudelaire, como demuestra Georges Blin en «El sadismo de Baudelaire» (traducción de Lluís Maria Todó), que reúne cuatro ensayos publicados en 1948. Es la manera de conocer a quien Antoine Compagnon, en el homenaje que pronunció en 2015 en el Collège de France tras la muerte de su colega –quien ocupó la cátedra de Literatura Francesa Moderna–, recordaba: «Blin era un superdotado con una magnífica producción entre los años 1938 y 1958. Sus trabajos sobre Baudelaire y Stendhal siguen siendo insuperables e indispensables». Y claramente la calidad de la mirada crítica de Blin se aprecia en este trabajo sobre el sadismo, más «El recurso de Baudelaire a la brujería», «Introducción a los pequeños poemas en prosa» y «Jean-Paul Sartre y Baudelaire».
Blin dice al final del libro que Baudelaire selló su pacto con la depravación, y un vistazo a su vida constata tal cosa, con su actitud de autoimponerse un lento suicidio abusando del tabaco, el alcohol y las prostitutas. En 1857 se le acusó de ofender la moral religiosa, de lo cual iba a quedar absuelto, pero con todo se le reprochó conducir «a la excitación de los sentidos mediante un realismo grosero y ofensivo para el pudor» en su libro «Las flores del mal», que «contiene pasajes o expresiones obscenas e inmorales», según el juez. Pero Blin va más allá y se centra en escritos menos conocidos del autor, como «Cohetes» y «Mi corazón al desnudo».

▲ Lo mejor

El modo en que el autor analiza los versos del poeta desde parámetros morales y metafísicos

▼ Lo peor

El libro no es para todo tipo de lectores, sino para quienes ya conozcan la obra de Baudelaire

“Los crímenes de la carretera”: para disfrutar comiendo palomitas

J. D. Baker, que acaba de escribir la secuela de «Drácula», y James Patterson, biógrafo de Bill Clinton, se pasan juntos a la novela forense
Por LLUIS FERNÁNDEZ
Hay distintas formas de clasificar el tipo de novela que es «Los crímenes de la carretera»: las famosas cajas chinas, un relato que remite a otro, y a otro… y el «nada es lo que parece». Hitchcock hizo de este subgénero, el del falso culpable, el eje central de sus películas de suspense, desde «Falso culpable», basada en la historia real del músico Manny Balestrero, a «Con la muerte en los talones». J. D. Baker es uno de los grandes maestros del «recit-à-tiroirs» por cómo dilata la acción principal con narraciones paralelas, protagonistas secundarios e hilos argumentales que se entrecruzan, contradicen, anteceden y preceden según convenga a la diégesis para aumentar la tensión y mantener el suspense.
La novela comienza a una velocidad de crucero impresionante. Sigue con situaciones tan extremas que los amantes del relato tipo cajas chinas serían capaces de suspender la incredulidad y matar al autor si éste no les suministrase adrenalina suficiente para disfrutar de sus 600 páginas. Y Barker, acompañado de Patterson, son capaces de inventar situaciones delirantes que ni un final espectacular podrá apaciguar.
Baker es el autor de la trilogía de «El cuarto mono», centrado en un embrollo tan mayúsculo que los adictos a los picos de adrenalina de la montaña rusa literaria y las palomitas de maíz le exigieron luego ir más allá. ¡Y vaya si va!

▲ Lo mejor

Lo apasionante del relato, que consigue que el libro se haga corto pese a su complejidad

▼ Lo peor

Quizá los capítulos cortos, pero se hacen necesarios para conseguir el ritmo endiablado de esta novela