Un acuerdo «histórico» para frenar la «piratería»

El sector de las telecomunicaciones y la industria cultural llegan a un convenio para establecer un protocolo conjunto que proteja los contenidos y a los creadores

El ministro de cultura y deporte, José Manuel Rodríguez Uribes y el músico Luis Cobos durante la firma de un protocolo para reforzar la protección de los derechos de propiedad intelectual en el Museo del Prado
El ministro de cultura y deporte, José Manuel Rodríguez Uribes y el músico Luis Cobos durante la firma de un protocolo para reforzar la protección de los derechos de propiedad intelectual en el Museo del PradoMarta Fernández Jara

Un obstáculo principal se erigía hasta ahora en la lucha contra la «piratería»: la desunión de los dos principales sectores empresariales implicados. Los prestadores de servicios de telecomunicaciones y la industria cultural no parecían entenderse. Los primeros aseguraban no tener capacidad de control sobre el uso de las redes y los segundos veían sistemáticamente sus derechos de propiedad intelectual vulnerados a gran escala. Sin embargo, tras años de escasa colaboración, ambas partes han sellado un acuerdo que ayer, bajo el auspicio del Ministerio de Cultura, calificaron de «histórico». Por primera vez, la lucha contra la vulneración de los derechos de autor no será un camino de leyes, vías judiciales o administrativas, sino del entendimiento, el que propicia un código de buenas prácticas aprobado de mutuo acuerdo tras «meses de esfuerzo para lograrlo», en palabras del ministro José Manuel Rodríguez Uribes, que añadió que se trata de «un protocolo histórico, pionero, construido sobre el consenso». Los firmantes fueron la Coalición de Creadores e Industrias de Contenido junto con las principales entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual, de un lado; y, por el otro, la entidad DigitalES, que agrupa el 98 por ciento de la cuota de mercado de los proveedores de servicio de internet en España.

Mecanismos de actuación

Sin embargo, el acuerdo sí que se asienta sobre la legislación existente y busca mejorar la eficacia de las resoluciones judiciales y administrativas que se emitan para el cierre de las páginas web que favorezcan el consumo de contenidos sin licencia. Así, por ejemplo, cuando se dicte una resolución administrativa o judicial contra una página infractora, los prestadores de servicios se comprometen igualmente a bloquear las páginas «espejo» o «réplica» que se crean automáticamente cuando una de ellas se ve afectada, con idéntico funcionamiento para eludir a la ley. El pacto tiene el aval de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Además, el documento plantea la constitución de un Comité Técnico en el que podrá intervenir el Ministerio de Cultura y Deporte a invitación de cualquiera de las partes para valorar cuestiones específicas.

«Nos enorgullece situar a España a la cabeza del mundo mediante un código de conducta voluntario que fomenta la autorregulación entre la cultura y el sector de las telecomunicaciones. Es decir, entre los fabricantes de contenidos culturales y los gestores de las autopistas de la información. Porque no hay cultura, que es la expresión de la condición humana, sin comunicación. Y la comunicación no sirve ni es adecuada si no se hace con respeto a las reglas del juego limpio y a las personas, en este caso, a los creadores», celebró Uribes antes de la firma del pacto, que tuvo lugar en el Museo del Prado. «Los sectores de las industrias culturales y de las telecomunicaciones son de vital importanacia y de estratégico papel de crecimiento para España. La cultura crea riqueza», añadió el ministro.

La apuesta por la cultura
El pacto presentado por la industria cultural y las prestadoras de servicios de telecomunicaciones llega poco después de que el Gobierno presentara su plan para convertir a España en un «hub audiovisual» e incrementase un 30% la producción de películas y series en el país en cinco años. El plan incluye medidas para simplificar procesos, mejorar la financiación y una dotación de 1.600 millones de euros que evidencian una apuesta por la cultura.