Red Hot Chili Peppers vende su catálogo de éxitos por más de 100 millones de euros

Ha sido Hipgnosis, empresa que compró los derechos de las canciones de Shakira o Neil Young, la que se ha hecho con temas como “Californication” o “Give it away”

Red Hot Chili Peppers

Continúan las ventas de derechos musicales como una moda o, más bien, una salvación ante la actualidad del sector. Esta vez ha sido el icónico grupo Red Hot Chili Peppers el que ha sacado provecho de su catálogo de éxitos, vendiendo los derechos de temas como “Californication” a una firma que cotiza en Londres. Se trata de Hipgnosis, empresa de inversión musical que comprará los derechos por más de 116 millones de euros (140 millones de dólares).

En esta venta se incluyen también conocidas canciones como “Annie I’m not your daddy”, así como “Under the bridge” y “Give it away”. Así, Hipgnosis, que ha gastado más de mil millones de libras en los últimos 3 años comprando derechos de autor de grandes éxitos musicales, adquirió también en enero el 50% del catálogo de Neil Young. Este acuerdo se sumó al de Shakira, también a principios de año.

The Red Hot Chili Peppers
The Red Hot Chili Peppers

Con esto, a partir de ahora Hipgnosis se convierte en el dueño editorial de temas como “Knock me down” y los Red Hot Chili Peppers tan solo poseerán las grabaciones. La banda de rock, fundada en 1982 y formada por el cantante Anthony Kiedis, el bajista Flea, el percusionista Chad Smith y el guitarrista John Fursciante, ha llegado a alcanzar entre 5 y 6 millones de dólares durante su carrera, según informa “Variety”. De esta manera, esta adquisición se convierte en una de las más valiosas que ha llevado a cabo el fundador de Hipgnosis, Merck Mercuriadis.

Esta ola de ventas, a la que también se sumaron artistas como Bob Dylan -Universal Music Publishing le pagó 249 millones de euros por el 100% de su repertorio-, es consecuencia de la actualidad derivada por la pandemia. Ante la disminución de ingresos por ventas físicas y digitales y el auge de plataformas como Spotify, cuyas ganancias no compensan a los artistas, han provocado la existencia de contratos millonarios para paliar pérdidas.