Fangoria: “El punk decía ’'no future’' pero los Sex Pistols tienen ahora 70 años y viven en California”

Publican «Existencialismo pop», un EP en el que reivindican el «momentismo», la vida sin planes y su nueva religión: «la impermanencia»: ¿Piensa el dúo en trascender? «No nos interesa nada»

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No ha sido una enseñanza provocada por la pandemia, sino que Fangoria llevan toda la vida practicando (o tratando de hacerlo) el «momentismo absoluto», esa cosa algo gastada del «carpe diem», pero que tiene una aplicación más práctica, realista y menos Mr. Wonderful: no hacer planes como plan de vida. Alaska y Nacho Canut presentan, sin tenerlo previsto, «Existencialismo pop», un EP de cuatro canciones en el que brilla una filosofía: «Mi nueva religión, la impermanencia. Al futuro lo he dejado atrás», cantan en los primeros segundos del nuevo trabajo. «El hombre es el único animal que hace planes, es algo absurdo», dice Canut. Por eso, cuando la pandemia llegó y el confinamiento era salvaje, quizá ellos fueron las únicas personas en España que gozaron de felicidad. «Siempre quise que se parara el mundo y se paró. Para mí fue como el fruto de una plegaria atendida de Santa Teresa», dice Alaska. Nacho Canut recuerda «lo feliz que era. Me preguntaba: ’'¿Qué me espera hoy?’' Nada. Fue un regalo tener un mes entero sin horarios». Así que la incertidumbre no exacerbó los sentimientos de exprimir el momento: «Es lo que creemos que debería ser la vida –dice Alaska–. Lo que pasa es que resulta imposible vivir sin planificar con una intensidad u otra». Es una cuestión de principios vitales. «Mira, nuestros principios son la falta de principios. Ahora está muy de moda hablar de esto y hacer declaraciones de intenciones, pero todo eso no me ha interesado nunca. Para mí nunca ha sido importante», comenta Canut con sus maneras de «flaneûr» doméstico. ¿Ni siquiera el existencialismo? «No, porque va asociado a una manera muy negra de ver la vida. Por eso hemos puesto el sufijo de pop al título», dice Alaska.

El futuro sí existe

Los dos últimos años enseñan que es mejor no hacer planes, vivir con flexibilidad, aceptando las cosas como vienen. Lo malo es que mucha gente ha perdido la confianza en el futuro, como en la época punk, cuyo lema era ese. Pero Canut, con esa manera tan pop de mirar la existencia, se resiste a teorizar o hacer premoniciones. «A nosotros nos encantaba el punk y aquello del ’'No future’' –dice levantando el puño cerrado–. Pero ahora miras a los Sex Pistols y son unos señores de setenta años estupendos que viven en California en unas casas magníficas. Así que yo le digo a toda la gente que no se preocupen por el futuro, que lo hay». «Si no te mueres, hay futuro. Te pueden quedar 24 horas, días, meses o años, pero, ¿está en tu mano que no te pase algo? –se pregunta Alaska–. El equilibro está en no caer en la desidia y el nihilismo, que no te lleva a ninguna parte. Pero tampoco hacer de las cosas de la vida el centro de tus ilusiones. Si querías hacer un viaje pero no puedes o tenías reservada la clase de pilates y la vas a perder, pues no pasa nada, eso es lo que se debe saber». Hombre, es fácil decir que uno no se preocupa con trascender cuando sabe, como sabe Fangoria, que de una manera o de otra, con sus seguidores y detractores, ellos trascenderán. «Aunque lo interesante del pop como concepto, no como música, es que nunca lo pretende. Jamás se plantea trascender. Phil Spector no lo pensaba. Hacía hits y ha trascendido. La cosa curiosa es que, sin tenerlo en el ADN, sin pretender pontificar, trasciende por una canción bonita o por el público», comenta la cantante mientras el bajista espanta una mosca con la mano: «A mí es que eso no me interesa nada de nada. Me da igual. Yo vivo en mi mundo y para mí trasciende el que me interesa. Cada año dicen que la canción del siglo es esta y esta. Pues mira, yo era pequeño y en el año 72 o 73 leí lo de “el álbum del año” y como era tonto me lo compré. Era de Emerson, Lake & Palmer, se llamaba “Tarkus”. Una portada muy chula, pero solo tenía dinero para un disco. Y ese mismo año salió ’'Ziggy Stardust’' que ahora es increíble. ¿Quién se acuerda del otro hoy?».

Sobre predicciones y trascendencia, las realizadas sobre Fangoria. «El trabajo de artista es el menos predecible que puedas imaginar. A nosotros nos dijeron que sin Carlos Berlanga, Dinarama no serían nada. Luego que ’'Bailando’' iba a ser el ’'hit’' y desapareceríamos... en fin, que siempre nos hemos movido en esa incertidumbre», apunta Canut. Sin embargo, no sacan demasiado pecho al respecto, tal y como explica «Fantasmagoría», tema incluido en el disco: «La fantasmagoría era todo una falsedad, una frivolidad y una mentira, que es lo que somos nosotros», dice Canut. El dúo se lanza a la carretera, confiando en poder llevar el disco por una gira que ya tiene fechas que se adaptarán a lo que las circunstancias dispongan. Arrancan el 3 de julio en Jardins de Pedralbes (Barcelona), el 14 estarán en Tarragona y el 16 y 17 en Noches del Botánico en Madrid. Más tarde, pasan por Murcia (23), Sitges (30), Roses (Gerona, 5 de agosto), Benidorm (6), Alicante (7) y Madrigueras, en Albacete (28).

La premonición son las discotecas

Por Lluís Fernández
Casi a punto de llegar al ansiado final de la pandemia, que ha detenido el tiempo en un instante de hechuras eternas, vuelven a abrir bares y discotecas en donde quizá mañana pueda volverse a bailar. Fangoria, que lee el presente mejor que Rappel los posos del café de cápsulas, ha grabado nuevas canciones bajo el título genérico de «Existencialismo pop». Un título adecuado a la época que vivimos, siempre que lo tomemos en el sentido warholiano, pues en el pop son más importantes las vivencias subjetivas que las objetivas, dada su incapacidad de perdurar más allá del goce del instante feliz. El día que suene en las discotecas la canción que ha avanzado Fangoria será un destello de luces estroboscópicas, colorines y mascarillas al aire, como si se hubiera terminado la primera guerra bacteriológica, todos al grito de «Carpe Diem es la única verdad, tenemos que seguir burlando el porvenir, lo que será será. Es tiempo de vivir». Lo que no es un mal consejo: creer en el momento actual. Y volver a bailar, volver a amar y volver a vivir a lo loco, como en los años 20.
Fangoria es el único grupo que sabe adelantarse al momento actual. Anuncia que ha vuelto el revival tecno de los años 80, presagio del estallido social que se presume para este verano, el del desconfinamiento. En «Momentismo absoluto» cantan: «Vivo minuto a minuto. Al futuro lo he dejado atrás. El ayer me atormentaba, el mañana me asustaba, solo creo en el momento actual». En la portada, que tendrá diversos formatos tradicionales además del digital, los dos componentes de Fangoria posan como los protagonistas de «Los Vengadores»: Emma Peel y John Steed, con los trajes típicos de la serie de los 60: él, traje de Pierre Cardin con bombín y paraguas, ella, ajustado mono de cuero negro. El primer vídeo de «Existencialismo pop» es el tema «Momentismo absoluto». Parábola pop de un mundo robotizado que recuerda a la espantosa distopía que más se ajusta al mundo actual: «Un mundo feliz» (1932). En esta novela futurista de Aldous Huxley se avanzaba premonitoriamente la Agenda 2030 del plan comunista de Davos a escala global, cuya primera predicción o mandamiento dice: «En 2030 no tendrás nada y serás feliz». Las colas del hambre son el augurio de su negro presagio distópico. En el vídeo de Fangoria, viven todos robotizados y lobotomizados, manejados por el Mago de Oz a los mandos de una tecnología retro. Consumen una dieta vegetal que tiene similitudes con la droga antidepresiva «soma» de los resignados habitantes de ese mundo feliz sin disidencia. Pero, inesperadamente, todos comienzan a bailar desaforadamente mientras Alaska canta: «Y no me permito previsión ni profecía. La tendencia viene siendo improvisar. No voy a discutir, es tiempo de vivir. Lo que será, será. Mi nueva religión, la impermanencia»
Las dos palabras clave de la canción son «momentismo» e «impermanencia», conceptos que desbaratan los planes previstos por el doctor Maligno Global y que alienta la vuelta a la vieja normalidad, cuando la gente salía, se divertía en las discotecas y se pasaba la noche bailando. Alaska ya movía la cadera, también movía el pié, la tibia y el peroné a ritmo de High Energy en los movidos años 80. Esta semana se abren las discotecas sin opción a bailar, lo que no deja de ser un contrasentido, pero se anuncian las actuaciones en directo de los grupos musicales y los bolos por pueblos y fiestas veraniegas. Fangoria se adelanta a ese momento ansiado, la explosión social de la pista de baile con un tema que reivindica el Carpe Diem o goza el presente y baila. «Momentismo absoluto» se rebela contra una vida robotizada como la que nos hemos obligado a vivir bajo la amenaza del virus chino, cuyas secuelas están siendo muerte, aislamiento y depresión. Vacunados, toca salir y bailar, y el desfase, si los globalistas no se inventan otra pandemia, será espectacular.