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Crítica de “Gaza Mon Amour”: romance en aguas turbulentas ★★★☆☆

Un fotograma de "Gaza Mon Amour"
Un fotograma de "Gaza Mon Amour"ImdbImdb

Dirección y guion: Arab y Tarzan Nasser. Intérpretes: Salim Dau, Hiam Abbass, Maisa Abd Elhadi. Palestina-Francia-Alemania-Portugal-Qatar, 2020. Duración: 87 minutos. Drama romántico.

A veces la modestia ata las manos de los cineastas. “Gaza mon amour” parece haberse apretado demasiado el cinturón o, por el contrario, tal vez no tenía mucho que contar. Aunque la película apunte a la crónica de un romance tímido y elusivo, que quizás no será correspondido, en realidad es el retrato de un hombre amable que, entrado en la sesentena, quiere dejar de estar solo. Pescador en las limitadas aguas palestinas, baila en casa al son de “Que no se rompa la noche”, de Julio Iglesias, y persigue, con la timidez del que espera desesperando, a su reticente objeto amoroso, una adusta viuda que regenta una tienda de corte y confección.

Es un personaje que despierta una inmediata empatía, a la que no es ajena la mesurada interpretación de Salim Dau, pero que, desgraciadamente, no tiene la densidad dramática suficiente para sostener la película, sobre todo cuando su (¿futura?) pareja femenina se desdibuja en la amargura. Lo que sí consiguen los hermanos Nasser es crear un espacio vívido. El mercado, las calles, las paradas de autobús, las casas destartaladas, los cortes de luz… Uno tiene la impresión de que sí, de que los hombres y mujeres de “Gaza mon amour” pertenecen a ese lugar, de que lo han habitado y lo habitarán. “Gaza mon amour” no elude la cuestión política palestina. Personajes secundarios quieren huir del territorio para buscar una vida mejor en Europa, la radio nos informa de medidas y represiones, y la película busca torpemente una subtrama que quiere servir como botón de muestra de los arbitrarios métodos de la policía de Hamas para controlar a la población.

Los hermanos Nasser se inspiran en un hecho real -el hallazgo de una estatua de Apolo en aguas palestinas en 2013- para colocar a su protagonista en el centro de una cadena de interrogatorios, encarcelamientos y coacciones que separan a la película de su objetivo -que lo desplazan hasta minimizarlo- y que, en su estructura, aparece más como una digresión innecesaria que como un comentario político. “Gaza mon amour” es demasiado pequeña para sentar cátedra, pero también es cierto que pierde mucho tiempo intentando elaborar una sátira de la burocracia y el absurdo de las fuerzas vivas de Hamas cuando su interés parece ser otro bien distinto, al que llega sin fuelle para disfrutar el final feliz.

Lo mejor

El protagonista es humilde y entrañable, ¡y fan de Julio Iglesias!

Lo peor

La subtrama del hallazgo de la estatua de Apolo en el mar