Cine

Fernando Fernán Gómez: el centenario de la leyenda que llegó al cine por 4.500 pesetas

“La lengua de las mariposas” o “La vida por delante”, efemérides en cualquier vida, son anécdotas en la existencia de un autor lleno de contradicciones en su extraño viaje

Más o menos desde su fundación, si es que existió tal cosa, nuestro régimen democrático viene buscando un referente, una figura que fuera capaz de poner a unos de acuerdo con otros, como si eso fuera posible. Quizá la figura de Fernando Fernán Gómez, que quizá (sic) nació en Lima (Perú) un 28 de agosto de hace 100 años y quizá es lo suficientemente controvertida como para engrandecerse en la sombras, fue una de las que más cerca se quedó. Y se quedó muy cerca. Cuatro Premios Goya, un Príncipe de Asturias, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, una silla de la Real Academia, y hasta un teatro público que adaptó su nombre al fallecer son el legado para oídos inquietos y recortes de prensa de un cineasta y dramaturgo que nunca quiso ser referente de nada.

Dejó escrito él mismo, en sus memorias, que no estaba seguro de que el cine fuera arte, y que la casualidad siempre jugó un papel crucial en su carrera. En ese portento literario que es «El tiempo amarillo» (Capitán Swing), con prólogo de Luis Alegre, Fernán Gómez narraba su vida hasta 1997, y quizá en su primera experiencia en el cine está la respuesta al enigma que marcaba su ceño, casi siempre fruncido: «Mis condiciones consistían en que me pagasen más de las trescientas (pesetas) que adeudaba a Tirso Escudero», explica sobre su primer trabajo con el director Luis Lucia, que le sacó momentáneamente de un Teatro de la Comedia al que se había dedicado desde el final de la Guerra Civil y que ya le tenía «vistiendo de esqueleto», como el mismo recuerda.

Fernando Fernán Gómez ganó el Premio Goya hasta en cuatro ocasiones
Fernando Fernán Gómez ganó el Premio Goya hasta en cuatro ocasiones FOTO: CAPITÁN SWING

Su carácter de polímata de las circunstancias, con 27 películas como director, otro par de decenas de libros y ensayos y lo mismo con las obras de teatro, le llevaron a ser enterrado con la bandera anarquista sobre su féretro, a colaborar con el periódico de la izquierda hegemónica y con el de la monarquía, a comenzar su activismo en el mismo seno de la CNT o a empezar sus memorias, precisamente, con un apretón de manos con el Rey (ahora) emérito: «11 de junio de 1980. (...) El nieto del último rey de España estrecha la mano del hijo de la cómica. Mi siempre caprichosa memoria me juega una trastada, (....) me hace evocar el 14 de abril de 1931», recordaba no sin sorna un hombre que defendió varias veces la supresión de la propiedad privada, la entrega de tierras a los trabajadores y un «amor libre» que le casó primero con María Dolores Pradera y luego con Emma Cohen. Sobre esta última, y apoyándose en las memorias de un Alfredo Landa que se llegó a refrendar a sí mismo («se volvía algo déspota verbalmente con ella», declaró finalmente), siempre sobrevoló el fantasma –y chisme– del maltrato, aunque nunca hubo ningún tipo de denuncia, ni formal ni pública. Ese carácter complejo, vehemente y alambicado, proverbial en «El viaje a ninguna parte» y más dogmático en «La lengua de las mariposas», es la aceptación misma, –por parte o por el todo– de la contradicción del anti-héroe más digno de la dilatada historia del cine español.

La celebración del mito

A un siglo de su nacimiento, son varios los actos y ciclos que se concentran desde hoy y hasta final de año para loar a Fernan Gómez. Si bien ni el mismo supo nunca dónde nació –por hacerlo en mitad de una gira sudamericana de su madre, Carola–, lo que parece más claro es que su memoria está lejos de morir y seguiremos celebrando, con luces y sombras, la leyenda. El teatro que lleva su nombre en Madrid organizará lecturas dramatizadas con José Sacristán, Ramón Barea o Manuel Gutiérrez Aragón, y Filmoteca Española organiza hoy mismo una proyección especial de «FFG, un retrato» y el capítulo de «La mujer de tu vida» que el actor protagonizó en 1994. A ello hay que sumarle la restauración digital que ha llevado a cabo el organismo de «Manicomio», el debut en la dirección de Fernán Gómez que se podrá disfrutar en primicia en el próximo Festival de San Sebastián. Allí, también se celebrará la obra de otro centenario, Luis García Berlanga, con el homenaje al filme en el que ambos compartieron créditos: «Esa pareja feliz», de 1953.

Quizá una de las iniciativas más interesantes y accesibles es la de Flixolé, la plataforma de cine español que, a través del archivo de la Mercury Films de Enrique Cerezo, pondrá a disposición de sus usuarios material completamente inédito, como documentos oficiales y digitalizados de los tiempos de la censura y varios guiones originales, como el de «Balarrasa», lleno de correcciones de puño y letra del mito.