Música

George Harrison: “Sí, los Beatles estaban condenados”

«I Me Mine» recoge las memorias del músico, además de las letras de sus canciones tanto con los cuatro fantásticos de Liverpool como por separado. Es el único libro de estas características de un Beatle

George Harrison
George Harrison

En 1980, un sello llamado Genesis sacó al mercado en edición de coleccionista y firmado por su autor un volumen condenado a ser mítico. En él se incluía lo más parecido a las memorias que por ahora tenemos de uno de los prodigiosos muchachos de Liverpool que revolucionaron la historia de la música. A ello se le sumaba el poder acceder a las letras de ese autor que ha pasado a la historia como el Beatle tranquilo. Han tenido que pasar cuatro décadas para que ese libro titulado «I Me Mine» llegue a nuestro país, una herramienta imprescindible para conocer la vida y la obra de George Harrison. Libros del Kultrum ha obrado el milagro de editar tan voluminoso trabajo, un viaje por el universo de Harrison en el que también encontramos fotografías y algunos recuerdos escritos por su viuda Olivia, como fue la propia realización del libro. Era un proyecto soñado por Brian Roylance, el editor de Genesis, amigo del Beatle, y con la ayuda incondicional de Derek Taylor, confidente del cuarteto de Liverpool. La misma Olivia Harrison asegura que «la esencia de este libro se encuentra en las letras, y creo que han superado las pruebas del paso del tiempo, no han envejecido apenas porque en ellas se nos habla de la búsqueda eterna del ser humano, de sus dilemas, sus alegrías y pesares».

El propio protagonista explica en el libro cómo nació el proyecto en julio de 1977, cuando «dos borrachos me arrinconaron en una habitación de hotel cerca del aeropuerto de Heathrow y me mostraron cómo, si yo lograba dar con las letras, ellos las podrían editar y convertir en un precioso volumen». Para poder convencer a Harrison, los dos editores le llevaron uno de sus últimos trabajos: una edición de lujo del cuaderno de bitácora del capitán Bligh, «La verdadera historia del motín del Bounty», y que se había puesto a la venta por aquellas fechas al precio de 158 libras. Ese volumen y el saber de las virtudes de la restauración de los libros de viejo acabó por convencer a Harrison para reunir todo el material de «I Me Mine» que estuvo a punto de titularse «El encargo de piel».

La primera parte del libro recoge la autobiografía de Harrison compartida con Derek Taylor. Se trata de un documento excepcional que nos ayuda a saber en primera persona cuándo nació su interés por la música. Fue de niño, al descubrir temas como «One Meatball» o «Hong Kong Blues», «una de las primeras canciones que recuerdo (debía de tener alrededor de cuatro años), una canción muy blusera». Todo eso pasaba en un Liverpool en el que un día hubo uno de esos encuentros que lo cambian todo, especialmente para la historia de la música. «Por las tardes viajaba de cuatro a cinco para llegar a mi casa, que estaba a las afueras de la urbanización de Speke, y fue en ese trayecto de autobús que conocí a Paul McCartney, porque él asistía a la misma escuela, tenía el mismo uniforme y hacía el mismo trayecto que yo, así que empecé a pasar el tiempo con él. Su madre era comadrona y él tenía una trompeta».

Más allá de las aulas, Harrison ya tenía puesto su objetivo en tocar la guitarra en un escenario con una banda. Eso es lo que hizo acompañado de Paul McCartney, John Lennon, Stuart Sutcliffe y Johnny Gentle. Eran The Quarry Men, una formación que, en palabras de nuestro protagonista, estaba formada por «unos cabroncetes de lo más graciosos. Éramos muy toscos y, en realidad, teníamos suerte de estar allí, aunque aquello no fuera gran cosa».

Una situación «horrible»

El libro vio la luz por primera vez cuando hacía poco más de una década que The Beatles se habían separado después de que las diferencias entre los cuatro fantásticos hicieran imposible la continuación de la banda. Harrison admite en su texto que «tenía más cosas positivas que destructivas ser un Beatle, pero era horrible estar en primera plana de la vida de todo el mundo cada día. Qué intromisión en nuestras propias vidas». Lo que contrasta con la mirada más divertida y alocada que del grupo ofrecían los filmes de Richard Lester «¡Qué noche la de aquel día!» y «Help!». «Todo era agradable en las películas, pero en la vida real nunca hubo ninguna duda. Los Beatles estaban condenados. Tu propio espacio, amigo. Es algo muy importante. Por eso estábamos condenados, porque no lo teníamos. Es como pasa con los monos en el zoológico. Se mueren. Sabes, todos necesitan que los dejen en paz». Si alguien pensó que en aquel tiempo –aún vivía John Lennon– había posibilidad de volver a juntar al grupo, Harrison se encargaba de deshacer esa ilusión. La «beatlemanía» le causaba horror. No quería volver a repetir todo aquello, algo que le parecía como «Alguien voló sobre el nido del cuco», porque «tú estás cuerdo en un sitio en el que todos los demás están chiflados.. Ya sabes, los guardias y los enfermeros y el gobierno, todos. Sin duda, hubo un momento en que quedó claro que nosotros no estábamos locos, pero que lo único que teníamos que hacer era llegar a una ciudad y la gente se pondría a romper los escaparates y los policías se caerían de sus motocicletas».

El manuscrito de George Harrison de la canción "Something"
El manuscrito de George Harrison de la canción "Something" FOTO: Libros del Kultrum

Cuando el libro se publicó hubo voces críticas. Una de ellas fue la del propio John Lennon, quien en la extensa y sincera entrevista que concedió a la revista «Playboy» en septiembre de 1980 reconocía estar ofendido con lo que había leído. «Me sentí dolido. Me dejó a un lado, como si yo no existiera. No quiero ser tan egocéntrico, pero él fue un discípulo mío cuando empezamos. Yo ya era un estudiante de arte cuando Paul y George estaban aún en la secundaria». El propio Harrison se defendería de esas impresiones de su antiguo compañero. «Omití señalar que John había escrito un verso de “Taxman”. Pero tampoco reclamé para mí la autoría de los dos que escribí en “Come Together” o los tres de “Eleanor Rigby”». Y es que Lennon pensaba que se iba a encontrar una autobiografía tópica. Y no es así, porque «I Me Mine» es un libro extremadamente personal, tanto en sus contenidos como en la manera de construirlo. Una pieza propia del universo Beatle.

Al pie de la letra de un músico

Una de las virtudes de la edición de Libros del Kultrum es permitirnos entrar en el taller de Harrison al reproducir de manera facsimilar las letras manuscritas de temas como «Badge», «My Sweet Lord», «Be Here Now», «Cosmic Empire» o «All Those Years».

En algunos casos incluso tenemos las impresiones del mismo Harrison sobre la «cocina» de estas canciones. Como, por ejemplo, de la mítica «Something» de Beatles. Reconoce que nació en los descansos de las grabaciones de «The White Album», aunque no entró en él «porque ya habíamos terminado todas las pistas. Se la di a Joe Cocker un año antes de que yo lo grabara». Harrison cuenta hasta 150 versiones de «Something», siendo su favorita la de James Brown. «Cuando la compuse, en mi mente oía a Ray Charles cantándola y años más tarde él la grabó», escribe. De otro tema mítico, «Here Comes the Sun», aclara que algo tuvo que ver con el temporal que se vivió en Inglaterra. Harrison logró escribirla en el jardín de Eric Clapton con una de sus guitarras acústicas.