Literatura

Los libros de la semana: De la pintora desconocida del Siglo de Oro a la vida de la clase obrera según Richard Hoggart

Mientras que Orhan Pamuk levanta una obra histórica y de misterio, Richard Hoggart recuerda con «Los usos del alfabetismo», el reflejo de una sociedad que evoca a la actual

El sociólogo británico Richard Hoggart enfocó sus estudios en la cultura popular
El sociólogo británico Richard Hoggart enfocó sus estudios en la cultura popular FOTO: Archivo Archivo

“Las noches de la peste”: Orhan Pamuk, entre princesas, pandemias y revoluciones

★★★★
Por Toni Montesinos
El año pasado vimos cómo el alcalde de Estambul anunció su deseo de poder albergar en la ciudad los Juegos Olímpicos de 2036. La idea central del proyecto estaba clara: enlazar Oriente y Occidente, pues Estambul se pinta como el tradicional puente entre ambas civilizaciones durante milenios, hoy multicultural y moderno. Ese tópico ya parece inevitable en torno a la ciudad y es el mismo al que en cierto modo se ha dedicado Orhan Pamuk a lo largo de su carrera y que se hizo ostensible en su debut literario, «Cevdet Bey e hijos».
Esta era una historia muy convencional de la que renegó el propio autor y que seguía los pasos de una familia adinerada –como la del propio Pamuk, cuyo abuelo ingeniero fundó la fortuna de la que él se beneficiaría, recibiendo una educación laica de alto nivel– de modo costumbrista. Constituía todo un fresco destacado y entretenido de una sociedad que se estaba abriendo a ideas occidentales: democracia, revolución… en el contexto de una Turquía como joven república hasta llegar a los años 70. Pues bien, cuatro décadas más tarde incursiona en otra obra de tinte histórico, «Las noches de la peste» (traducción de Miguel Ángel Romero Junquera y Xavier Gaillard Pla), llevándonos a1901 y a una isla del Mediterráneo oriental, Minguer, a bordo de un barco donde viaja la princesa Pakize Sultan, sobrina del sultán Abdülhamit II, con su marido, el doctor Nuri.
Lo interesante es cómo el que fuera Premio Nobel en 2006 abre su texto de modo metaliterari o con una nota firmada por una mujer, y fechada en 2017, en la que alude a una investigación en relación con una epidemia y a unas cartas que cayeron en sus manos, justamente las que envió Pakize a su hermana mayor. A partir de ese juego literario, muy bien presentado, se levanta tanto una novela histórica como de misterio, pues también en ese trayecto marítimo hay un pasajero que va de incógnito y que en realidad es un inspector de sanidad del Imperio otomano. Su misión: corroborar que la peste ha alcanzado el continente. Una excusa para proporcionarnos una panorámica de las relaciones en esa isla otomana entre cristianos y musulmanes con todo lo previsible del género (personajes épicos, amores y traiciones), pero también con sus alicientes, cimentados en una serie de aventuras y crímenes.
▲ Lo mejor
Cómo crea una trama novelesca a raíz de una cuarentena y la inestabilidad política
▼ Lo peor
Pide un lector al que le atraiga el exotismo otomano y quiera entender la evolución de Turquía

“La novela posible”: La pintora del Siglo de Oro que la Historia olvidó

★★★★
Por Jesús Ferrer
Sofonisba Anguissola fue una reconocida pintora italiana del Renacimiento que en su juventud se instalaría en la corte del rey Felipe II, destacando en la modalidad plástica del retrato. Su historia de emancipación femenina, rigor estético y avatares sentimentales es recreada por José María Merino en esta obra, crónica a la vez de una época de irrepetible brillantez artística. El relato detalla esta circunstancia como metáfora de la reclusión creativa que exige la literatura. La cotidiana vida familiar convive así con la documentada evocación de un pasado repleto de históricas peripecias. Se ilustra el volumen con las imágenes de representativas pinturas, como el gracioso retrato de la infanta Catalina Micaela, segunda hija de Felipe II, con un mono tití en el regazo. O el autorretrato de Sofonisba, donde aparece su maestro Bernardino Campi pintándola.
Es esta también una narración en defensa del estilo realista. Amílcar, padre de la pintora, se plantea así junto a Campi la formación artística de las jóvenes: «Amílcar y Bernardino habían acordado que el género en que las muchachitas deberían iniciarse sería la réplica de lo visible, de lo natural, y no la invención del mundo de lo imaginativo o lo invisible». Entre forzados encierros, obligadas prevenciones y eventos telemáticos transita este relato que aúna estética, Historia, pasado y actualidad en una aguda reflexión sobre la función social del arte y la libertad creativa de la mujer.
▲ Lo mejor
La impecable recreación de una época histórica de valores artísticos imperecederos
▼ Lo peor
No se puede reseñar nada negativo sobre esta cuidada y excelente novela

“Los usos del alfabetismo”: Cuando los obreros aún no cantaban temas burgueses

★★★★
Por Jorge Vilches
El Real Decreto sobre la ESO habría servido a Richard Hoggart para ilustrar en su obra la homogeneización social. Esa ley no pretende usar la educación como un fábrica de mejores trabajadores, sino de buenos ciudadanos para el paraíso ecosocialista, feminista y plurinacional en una comunidad homogénea. El esquema expuesto en «Los usos del alfabetismo. Un retrato de la vida de la clase obrera», uno de los textos fundacionales de la sociología cultural, es válido hoy a pesar de que se publicó en 1957, aunque no tanto sus conclusiones y ejemplos. El autor describe el impacto de los espectáculos y publicaciones masivas en la conformación de la mentalidad y las costumbres de los trabajadores. Hace una interesante reflexión sobre el vínculo entre la cultura y la vida cotidiana de estos. Relata los usos y costumbres de la familia obrera tradicional, el papel de la madre y del padre, el hogar, el lenguaje y los afectos, la importancia del vecindario y de las amistades, de los juegos en la calle, las tabernas y las tiendas, con mucha nostalgia reivindicativa, como un mundo que se perdió por la irrupción de la modernidad comercial. Hoggart explica luego que esa vida privada de los trabajadores, su identidad y conciencia, fueron transformadas por la industria del entretenimiento y el ocio.
Sentimiento identitario
El sociólogo habla de la creación de una cultura de masas, uniformizadora e instrumental, en la que se consigue la felicidad a través de aspiraciones superficiales. La industria cultural eliminó ese sentimiento identitario, fundiendo gustos y modos de pensar con la clase media. Hace hincapié en la música, por ejemplo, resaltando que se perdieron las canciones obreras en favor de las propias de la burguesía. Es quizá en esto en lo que el libro queda obsoleto: esa música pronto se convirtió en popular, e incluso en las décadas de 1960 y 1970. Estamos ante un clásico de la sociología cultural del siglo XX que sirve para descubrir un mundo que se fue, más pequeño y quizá más entrañable.
▲ Lo mejor
La exhaustiva descripción que realiza el autor respecto a la vida privada de la clase obrera
▼ Lo peor
Que la narración, de 1957, se muestra desfasada en la crítica al mundo comercial

“La segunda espada”: Peter Handke por fin consigue vengar a su madre

★★★★
Por Sagrario Fernández Prieto
Cuando Peter Handke recibió el Premio Nobel de Literatura en 2019 afirmó en su discurso de aceptación que casi toda su obra se podía explicar por las pequeñas historias que su madre le contaba sobre la gente de su aldea natal. Entonces fue breve, evocador y culto, exactamente como lo es en este libro en el que la madre vuelve a surcar su obra, esta vez como leitmotiv, clamando a través del hijo por una «Venganza tardía», título de la primera parte en la que se suceden los recuerdos de la infancia en la Alemania de posguerra mezclados con personajes que se cruzan en su vagar.
Si en esta ocasión las referencias espaciales son más reducidas, no lo son las literarias. Camina con sus compañeros eternos: entre ellos, Goethe, Chéjov y Homero, el griego inmortal que casi forma parte de él. Es un hombre que parece ser interpelado por todas las cosas de la vida, todo se presenta ante él como una revelación, los párrafos se convierten a veces en poemas en prosa por los que la vista se desliza como si leyera versos de exquisita belleza. Pero hay que volver a la madre, que ha sido y será siempre una presencia constante en su vida, por eso cuando una mujer la acusa de colaborar con los nazis, el rostro materno se transforma para clamar en sueños por la ofensa pidiendo venganza (una vez más Homero) y su hijo, que ha comenzando la historia con esta frase: «¡Así que esta es la cara de un vengador!», encuentra entonces la mejor solución blandiendo «La segunda espada», la que no es de acero, la que elige quién debe formar parte de una historia.
▲ Lo mejor
El placer de leer una historia llena de sentimientos personales escrita con un prosa exquisita
▼ Lo peor
Poco que objetar a una obra de la que surgen ecos diversos y que se mueve con total naturalidad