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Libros de la semana: del regreso de Peter Burke a la hazaña imposible de un estudiante frente a la Stasi

Las novedades editoriales también pasan por la vuelta de James Ellroy con “Pánico” o el descubrimiento como jardinero de Orwell por parte de Rebecca Solnit

Joachim Rudolph, autor del túnel (dcha.) entre la Alemania del Este y la del Oeste en 1962
Joachim Rudolph, autor del túnel (dcha.) entre la Alemania del Este y la del Oeste en 1962La Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@310c279e

“El polímata”: ¿Hay alguien que lo sepa todo?

Peter Burke aborda en su nuevo libro la evolución histórica del concepto de polímata, aquel «que ha llegado a dominar varias disciplinas»
★★★★☆
Por Toni Montesinos
Qué interesante la trayectoria de Peter Burke, que en las últimas décadas ha estado dedicándose a estudiar la historia del saber, llegando a publicar en dos tomos una «Historia social del conocimiento» (2000-2012), y, ya más recientemente, «Pérdidas y ganancias: exiliados y expatriados en la historia del conocimiento de Europa y las Américas, 1500-2000» (2017).
Charlatanes y superficiales
Este historiador y académico nacido en 1937, como estudiante en Oxford, asistió a clases de filosofía, economía, psicología, sociología, antropología, historia del arte o literatura medieval, y tal inquietud por diferentes saberes le ha llevado en cierta forma a publicar un libro como este: «El polímata» (traducción de Alejandro Pradera), producto del aquel joven que en la Universidad de Sussex daría clases, en la Escuela de Estudios Europeos, entre 1962 y 1979. Él mismo no se considera un «polímata», palabra griega que viene a significar «el que sabe mucho en diversas materias científicas o humanísticas». Pero a tenor de este sobresaliente estudio, estamos delante de todo un sabio. Para empezar, presenta muy bien cómo la Historia trata mal a los polímatas en el sentido de que acaban simplificados en una sola categoría que podemos reconocer, siendo recordados por una única modalidad, o unas pocas, relativas a sus distintos logros. Y para remediar tal cosa ha escrito este ensayo en que habla de algunos escritores célebres como Johann Wolfgang von Goethe, August Strindberg, George Eliot, Aldous Huxley, Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov o Umberto Eco, todos ellos eruditos a su manera, polímatas, es decir, «el que ha llegado a dominar varias disciplinas».
Para Peter Burke, sin embargo, ser un polímata tiene un precio, pues algunos de estos nombres, explica, fueron tildados de charlatanes y superficiales, ya desde la época de la antigua Grecia, cuando Pitágoras era tachado de impostor por dedicarse a estudios variados. Así las cosas, en el libro podremos recorrer la impronta de grandes mentes de Europa y América, desde el siglo XV hasta el XXI, con el propósito de «describir algunas tendencias intelectuales y sociales, y así responder a las preguntas genéricas acerca de las distintas formas de organización política y de los climas de opinión que son más propicios o más desfavorables para las iniciativas de los polímatas».
▲ Lo mejor
La clasificación entre polímatas pasivos y activos, y polímatas limitados y generales
▼ Lo peor
Identifica a 500 polímatas occidentales, pero se echa en falta un estudio de Oriente

“Las rosas de Orwell”: recolectando flores junto a un pesimista

En su nuevo y maravilloso libro, Rebbeca Solnit se inspira en la confesa pasión del autor de «1984» por la vida natural y la jardinería
★★★★★
Por Diego Gándara
«Fuera de mi trabajo, lo que más me importa es la jardinería», escribió en 1940 George Orwell, cuatro años después de haber plantado en su casa de Hertfordshire unos cuantos rosales. La anécdota, aunque parezca trivial, sirve sin embargo de anzuelo para que Rebbeca Solnit, en este iluminador ensayo, hunda sus raíces en la relación que el autor de «1984» estableció en general con la vida natural pero, muy especialmente, con el jardín de rosas que cultivaba. Todo empezó con el azar, con un encuentro inesperado con aquellas rosas plantadas por Orwell y que todavía, muchos años después, siguen florenciendo cada primavera.
A partir de entonces, Rebbeca Solnit, escritora estadounidense y autora de «Los hombres me explican cosas», entre otros, se interesó por esa virtud casi desconocida de Orwell, sorprendida por la imagen que ese hecho le ofrecía del escritor. Cultivar un jardin, señala la autora, es volvernos más asentados, nos hace apostar por un futuro en el que las rosas y los árboles florecerán durante años y que darán sus frutos en las próximas décadas. Esa idea, de algún modo, es la que atraviesa todo el libro de Rebecca Solnit, que muestra a Orwell no como un escritor desesperado ante el mundo, sino como un hombre que, a pesar de saber que el mundo se encaminaba hacia el horror, seguía creyendo más en la vida que en la esperanza. Cultivar no fue, para Orwell, un trabajo de siglos. Era, también, una manera de estar en el mundo.
▲ Lo mejor
La certera reflexión que hace la autora sobre el hecho de cultivar un jardín
▼ Lo peor
No hay absolutamente nada que se le pueda reprochar a un libro tan luminoso

“El túnel 29″: una hazaña casi imposible para huir del terror rojo

Nacido a partir de un podcast, el libro de Helena Merriman trata sobre el túnel que Joachim Rudolph construyó entre ambas Alemanias en 1962
★★★★★
Por Ángeles López
El plan era perfectamente imperfecto: un túnel que desafiaba el sentido común y la orografía. ¿El porqué? Ayudar a los alemanes orientales a escapar de la «franja de la muerte», custodiada con mano de hierro por la Stasi y la inclemencia de un suelo arenoso. Pese a todo, el verano de 1962, un grupo de activistas comandados por el estudiante de ingeniería Joachim Rudolph, huido de la RDA un año antes, logró lo imposible: cavar una reducida galería a 148 metros bajo tierra.
La idea era muy imaginativa, pues pasaba por cavar un túnel de oeste a este. Rudolph conocía el paisaje, entendía de construcción y su experiencia durante la guerra y el asesinato de su padre a manos de los soviéticos le dio un compromiso añadido. Uno de sus grandes ingenios pasó por instalar un sistema de comunicaciones seguro y lo suficientemente sofisticado como para evadir a la policía secreta de Alemania Oriental, experta en estos trucos de ingeniería.
Después de que se levantara el Muro de Berlín en 1961, los ciudadanos atrapados en la Alemania Oriental intentaron muchas formas creativas de escapar al oeste con consecuencias mortales. La Stasi era una de las fuerzas policiales secretas más poderosas de la tierra y estaba preparada para aplastar cualquier esfuerzo de huida. Nadie estaba a salvo de sus «oídos», y todo ello es lo que nos relata en este libro la presentadora y productora de la BBC Helena Merriman, cuyas páginas nacieron a la sombra de un podcast.
Lenguaje de urgencia
Se evoca así el levantamiento de los trabajadores de Alemania Oriental de 1953 y la construcción del Muro, sancionada por los soviéticos y caracterizada por el régimen comunista de Walter Ulbricht como una «barrera de protección antifascista». Con lenguaje de urgencia, la autora entreteje estos mimbres de forma hábil y ofreciendo suficiente contexto para explicar las acciones de sus personajes sin distraer la atención de sus aventuras. Olores, sonidos y sabores dan textura a esta magnífica historia.
▲ Lo mejor
Conocer una proeza que ni los agentes infiltrados ni la Stasi pudieron impedir
▼ Lo peor
No saber más, conocer muy poco sobre la llegada de todos ellos al Este

“Pánico”: James Ellroy no olvida los bajos fondos de los años 50

El autor de «L.A. Confidential o «La Dalia Negra» regresa con una historia real sobre un ex policía metido a investigador privado
★★★★☆
Por Diego Gándara
Ellroy no necesita presentación (su madre fue asesinada en 1958, cuando él tenía diez años, y eso, de algún modo, marcó el tema de sus libros) y es, dentro del género policial negro, un autor tan original como imprescindible, tal como lo ha demostrado en «La Dalia Negra», «L.A. Confidential» o «Jazz Blanco», donde ofrece una mirada cínica del mundo, obsesionado por el crimen y por la investigación de los hechos, pero, también, una mirada crítica sobre la sociedad.
Ahora, Ellroy, en su nueva novela, «Pánico», vuelve su mirada hacia las montañas de Hollywood y enfoca la vida de un personaje real: Freddy Otash, un ex policía en horas bajas (sobre su pasado pesa un crimen: el asesinato a sangre fría de un asesino de polis) que se ha convertido en un detective privado con mala reputación: extorsiona sin escrúpulos y es, además, el matón jefe de una revista sensacionalista que saca a relucir los trapos sucios de políticos y de la crema de la alta sociedad.
Aparecen así personajes como por ejemplo Jack Kennedy, James Dean, Montgomery Clift, Burt Lancaster, Liz Taylor, Rock Hudson y otras estrellas del mundo del cine de lo años cincuenta. Y Fredy no tiene problemas en contar lo que sabe por ya no está. Ha muerto. Y se encuentra en el Purgatorio. Y debe, para entrar en el Paraíso, confesarlo todo. El resultado es una novela con una voz potente, sin respiro, que insufla una trama que, en el fondo, es una cruel revelación sobre la corrupción y la paranoia, sobre la religiosidad del mundo, el pecado y la redención.
▲ Lo mejor
Presenta un mundo que, aunque parezca banal, esconde una trama de corrupción y muerte
▼ Lo peor
Que la trama, en momentos determinados, está demasiado sometida al argumento