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ARCO aterriza en Marte

El fotógrafo Joan Fontcuberta presentará en la feria de arte, que arranca este miércoles y acaba el domingo, un proyecto para levantar el primer y único parque temático sobre el planeta rojo en el mundo y que se construirá en Riotinto, Huelva.

  • Una de las imágenes con las que el artista catalán ilustra el proyecto «Gossan: Misión a Marte» y que presentará en ARCO
    Una de las imágenes con las que el artista catalán ilustra el proyecto «Gossan: Misión a Marte» y que presentará en ARCO

Tiempo de lectura 8 min.

18 de febrero de 2018. 00:51h

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18/2/2018

¿Dónde acaba la realidad y comienza la ficción? Difícil respuesta. Que Marte existe, que es un planeta, que el rojo es el color que lo define porque es el que predomina en su superficie, es cierto. Que el entorno más parecido a dicho planeta en la Tierra se encuentra en las minas de Riotinto, en Huelva, es cierto también. ¿Por qué no? En esta edición, que arranca el próximo miércoles y finaliza el domingo, ARCO ha decidido orbitar alrededor de un tema y prescindir de dar a un país el papel hegemónico de la cita. El futuro, tan pomposo, tan incierto y tan próximo, es el lema de este año. Y el futuro es todo. Marte, también. Es lo que debieron pensar los responsables de la Diputación de Huelva cuando parieron la idea de presentar en la feria un proyecto tan revolucionario como quimérico: montar el primer parque temático del mundo, sí, de todo el mundo, dedicado a la tierra de los marcianos. Seguro que muchos pensarían que la idea no podía ser más descabellada, bizarra y chusca (¿será un nuevo «fake» de esos que tanto le gustan a algunos artistas?). Pero si detrás o al frente de tan importante proyecto se sitúa a Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955), la cosa puede dar un giro de ciento ochenta grados. «Gossan: Misión a Marte», que así se llama esta idea tan marciana, está comisariada por Sema D’Acosta y cuenta con la colaboración del Patronato Provincial de Turismo.

Dejar huella en Riotinto

El fotógrafo, uno de los grandes de la imagen en España, reconocido internacionalmente y Premio Nacional de Fotografía (un montón más de distinciones lo avalan, como haber sido el primer español que ha obtenido el Hasseblad, un Nobel de lo suyo, que comparte con maestros como Richard Avedon o Cartier-Bresson), no conocía la zona de Riotinto, pero lo de poner el pie y dejar huella en otros mundos que no están en éste le sedujo. «Me pareció fantástica la idea porque la zona reúne dos cosas que para mí son fundamentales: una parte ficcionada, pues ha servido de plató para rodar películas sobre otros lugares y ha sido también centro muy importante de investigaciones para la Agencia Espacial Europea, la NASA y el CSIC». Y aquí es donde cobra forma la idea en la que Fontcuberta se mueve como pez en el agua: la mezcla de la realidad con la ficción. «Ambas en este proyecto se combinan y se unen. Se complementan. Ambos conceptos están siempre imbricados, no son antagónicos. La ficción nos permite vertebrar nuestro modelo de realidad. De lo que se trata es de introducir elementos reconocibles como la tierra, como los cielos, con otros que son producto de nuestra imaginación», comenta. El binomio era perfecto. «Cuando lo ví tuve la sensación de esta poniendo un pie en Marte. Me vinieron a la cabeza esas imágenes de los desiertos de Texas o de Lanzarote, tan áridas, tan terrosas. Riotinto era lo similar. Las condiciones ambientales eran las idóneas. No solo tiene unos elementos geológicos muy parecidos a ese paisaje marciano, sino también un entorno biológico con el que los científicos especulan que podría ser el origen de una posible forma de vida en aquel planeta». Además, añade el fotógrafo, «está de moda con las última noticias recibidas por el robot Opportunity de la NASA», que lleva ya más de 5.000 días en el planeta rojo. «No hay nada tan fácil como engañar a quien quiere creer», dice el artista. Y lo sabe por experiencia, puesto que ha salido de la atmósfera. Lo hizo en 1997, cuando montó para la Fundación Telefónica una instalación llamada «Sputnik» sobre un astronauta de acusadísimo parecido con el artista que había desaparecido en la Soyuz 2. Un ruso muy conocido en su tiempo y cuya carrera se quiso barrer de un plumazo por Rusia y del que a finales de los años sesenta se perdió toda pista. La muestra recuperaba su rastro y dejaba escaso espacio a la improvisación, aunque sí la rendija suficiente como para que alguien picara el anzuelo. El tipo en cuestión se llamaba Ivan Istochnikov (Joan Fontcuberta en ruso) y lucía las mismas cejas pobladas que el catalán. Cuando un programa de televisión dio por buena la noticia y se hizo eco de ella explicando pormenorizadamente el caso, el artista comentó: «Creo que demuestra que hay una necesidad de creer. Creer es mucho más cómodo que dudar. La duda implica una actitud crítica activa, mientras que creer es algo pasivo».

Como Port Aventura

En el caso marciano el fotógrafo se marchó a las minas. Se remangó y fotografió esa tierra imposible y tuvo casi la sensación de estar exactamente allí, que es donde quería estar. El primer avance de lo que será ese parque se presentará dentro de unos días en la feria. «No puede estar más de actualidad. ¿Por qué no puede ser factible que podamos llegar a vivir allí? Si hay una parque de entretenimiento dedicado a Terra Mítica o a Port Aventura, no es descabellado poner los ojos en Marte. Está de moda y existe una dinámica social que nos impulsa hacia él. Es uno de los retos que hoy nos podemos plantear. Está en el punto de mira y no me parece nada extraño que dentro de un tiempo podamos estar caminando por su suelo», comenta. ¿No será una broma artística? «Se conjugan todos los elementos para que el proyecto pueda salir adelante», añade Fontcuberta sin desvelar ni un solo detalle más. Mientras, desde la Diputació de Huelvan nos adelantan que no caben en sí de gozo con el proyecto: «Es como cuando Julio Verne anticipó el submarino. Va a ser una experiencia única». Asegura Marcos Gualda Este será el sexto año que estén presentes en la feria y como esta edición se dedica al futuro, pues Marte habemus.

Cuando le invitaron a conocer la zona, Fontcuberta no puso el menor reparo. Le intrigaba. Y así nació esta locura del parque temático. «Él y el comisario han ideado todo el proyecto artístico y vamos a presentar ocho fotos y un vídeo de presentación», comenta. Fotos en las que se puede ver al propio Fontcuberta en el embalse de Gossan, el «Despegue de la nave Trocha desde la meseta Nervense» o «Descanso del astronauta en el mar de las Teleras». Imágenes todas ellas fechadas en 2017.

Una película que parece una película sobre el planeta. No sé si se me entiende. Nave que aterriza, astronauta que desciende de la misma y da sus primeros pasos en tierra extraña con una banda sonora «ad hoc» perfecta. Imposible no creérselo. ¿O será una invención? Por tener, los organizadores han creado hasta a una mascota, de nombre Jamonciano y de color verde que se cura en la estratosfera y se corta con espada láser. La estrella será un jamón: «Un guiño que queremos hacer, ya que se va a hablar mucho de futuro y por eso presentaremos este material». Cuando preguntamos por los plazos Gualda señala que «se están realizando los estudios de implantación de las infraestructuras, pero no le sacamos un atisbo de cuánto tiempo tardará en ver la luz». Entre sus atracciones, «el parque ofrecerá un tubo de vacío que permitirá a los visitantes flotar en la ingravidez o jugar al paintball con hologramas de posibles alienígenas».

No lo decimos nosotros sino los científico del Centro de Astrobiología de Madrid que buscan sin descanso similitudes entre esta localidad onubense y el planeta. El astrobiólogo Ricardo Amils lo explica así: «Esto es como Marte, porque el tipo de minerales que encontramos aquí existen también allí. Desde un punto de vista geoquímico y desde un punto de vista mineralógico, esto es Marte en la Tierra». ¿Se lo creen o no se lo creen?

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