Cultura

“Muerte caritativa”, o cómo los nazis impusieron la eutanasia a 250.000 personas

Un día como hoy de 1940 Hitler aprobaba el “Project Aktion T4″, sistema que buscaba eliminar a personas con enfermedades mentales y físicas

El cadáver de un niño asesinado durante el programa de eutanasia nazi
El cadáver de un niño asesinado durante el programa de eutanasia nazi

La imposición de la eutanasia por parte de la Alemania nazi pudo ser la base en la que se sentó la Solución Final y posterior exterminio de miles de personas. Un día como hoy de 1940, Adolf Hitler aprobaba un sistema que consistía en eliminar a todo aquel que fuera “diferente”. Es decir, quien no respondiese a la raza aria que llevaba el Führer por bandera, así como aquellos con enfermedades mentales y físicas. A esto se le llamó “Project Aktion T4″, refiriéndose a la calle donde se encontraban las oficinas que gestionaban los procesos de eutanasia. Todo ello, a partir de un Decreto promulgado por Hitler, en el que se especificaba que “a pacientes incurables, después de una valoración crítica del estado de su enfermedad, les fuera permitida una muerte eutanásica”.

De esta manera, este programa, también conocido como “Gnadentod”, que significa “muerte caritativa”, incluía a aquellas personas que sufrían de esquizofrenia, epilepsia, encefalitis, deficiencia mental, parálisis, demencia senil o estados finales neurológicos. Asimismo, también pasaron por aquellas siniestras oficinas personas que durante más de 5 años habían residido en asilos, así como criminales e incluso personas sin la ciudadanía alemana. Se trataba de individuos a los que se dirigían como “seres inferiores”, incluso como “vidas que no merecen la pena ser vividas”. Uno de los engaños, por tanto, más manipulados y tenebrosos que jamás ha podido hacer el ser humano: convencer a varias personas que es justo acabar con la diversidad.

Un fotograma de «Auschwitz. Los nazis y la solución final», documental de la BBC
Un fotograma de «Auschwitz. Los nazis y la solución final», documental de la BBC

Una vez las víctimas eran seleccionadas por el “Project Aktion T4″, eran dirigidos a centros o campos de exterminio, como el de Grafeneck, Brandenburgo, Sonnestein o Hadamar. Allí eran gaseados, intoxicados con monóxido de carbono, o asesinados a través de otros métodos. Posteriormente, incinerados: a veces las familias de las víctimas recibían una urna y una carta hospitalaria que certificaba el fallecimiento, provocando así que los nazis se lavasen las manos ante cualquier culpabilidad.

En total, se estima que este frívolo sistema acabó con la vida de más de 250.000 personas, entre las cuales figurarían 5.000 niños, asesinados bajo el programa de “eutanasia caritativa infantil” o “Kinderaktion”. Una selección a los menores diagnosticados con retraso mental, microcefalia, hidrocefalia, espina bífida, deformaciones físicas o parálisis. Un acto criminal, por tanto, que unido al Holocausto en sí y a los horribles experimentos médicos realizados durante el III Reich hacen de esta etapa una de las más monstruosas de la historia.