Investigación
Los primeros colonos ibéricos que cambiaron el Pacífico y todavía se nota su huella
El colonialismo temprano que llevó Magallanes a las islas de Oceanía en el siglo XVI impactó en las sociedades indígenas de tal manera que sus efectos explican algunas formas actuales de cultivar y habitar el territorio
Cuando la expedición de Magallanes zarpó desde la costa atlántica y cruzó el estrecho que hoy lleva su nombre hasta alcanzar las costas del océano Pacífico, en noviembre de 1520, el navegante portugués pensaba que llegar a las tierras de Asia sería solo cuestión de tres o cuatro días. Pero en realidad la travesía de cruzar la inmensa vastedad del océano Pacífico le costó tres meses y veinte días, amén de la muerte de 30 hombres y del agotamiento de las reservas de agua y víveres.
La flota de Magallanes llegó el 6 de marzo de 1521 a la isla de Guam, en las Marianas, y diez días después a la de Samar, en las Filipinas. Pese a aquella proeza de la navegación mundial, la historiografía dominante en los estudios del Pacífico y de Asia-Pacífico ha tratado muy escasamente, si lo ha hecho, el efecto de ese colonialismo ibérico y de otras expediciones posteriores en las poblaciones locales. Y no fue un impacto menor.
Como explica Abel Grau en un artículo publicado en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), esta temprana presencia colonial alteró completamente la identidad cultural y la estructura política y económica de Asia-Pacífico. “En ese momento, hubo pérdidas demográficas drásticas, y entender eso permite comprender mejor la situación actual en muchas sociedades contemporáneas”, sostiene María Cruz Berrocal, investigadora del Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT-CSIC).
Cruz Berrocal dirige el proyecto NAO (Networks Across Oceania), que tiene el objetivo de examinar el impacto de la primera presencia europea en el Pacífico occidental en los siglos XVI y XVII. “Hemos realizado investigaciones muy específicas en las islas Fiji, en Wallis y Futuna, y en las islas Marianas, para reconstruir esa historia, gracias a que la arqueología nos permite entender cómo se habita el paisaje a lo largo del tiempo”. La onda expansiva de aquel choque cultural de hace quinientos años se puede percibir hoy en el territorio. “Hallamos formas actuales de cultivar y habitar el territorio, que no son “ancestrales” y tienen efectos en la sostenibilidad de las islas”, indica Cruz Berrocal.
Además, el impacto demográfico llevó a la gente a abandonar el interior y vivir en la costa, por lo que hoy estas sociedades sufren de forma más acusada el efecto del cambio climático. Mirar la historia reciente del Pacífico desde la perspectiva del colonialismo de la época moderna supone un cambio total de paradigma en la historia, antropología y arqueología de la región”, subraya la investigadora.
La olvidada colonia española en Taiwán
“Hemos desarrollado excavaciones arqueológicas de forma sostenida desde 2011 en Heping Dao, en el norte de Taiwán, también para entender mejor el colonialismo ibérico temprano. En aquel lugar se fundó una colonia en 1626, pero el episodio es bastante desconocido en España y no se le ha dado históricamente la importancia que tiene”, subraya Cruz Berrocal. “A pesar del esfuerzo enorme que hizo el imperio español para asentarse en Taiwán y seguir creciendo, la colonia fracasó. A partir de ese momento el imperio se replegó hacia territorios de los que ya se había tomado posesión, como Filipinas, y las islas Marianas”, explica la arqueóloga.
La excavación en Heping Dao ha dado grandes resultados. “No lo podíamos prever, pero hemos recuperado los restos de la iglesia colonial. Son solo los cimientos, pero han perdurado a través de una historia muy intensa y dramática: la iglesia fue utilizada por los españoles pero también por los holandeses que tomaron la colonia en 1642; el edificio, o sus restos, sobrevivieron a la ocupación de la isla por la dinastía Qing, y a la colonización japonesa a partir de 1895, e incluso a la Segunda Guerra Mundial, y a la ocupación posterior por parte del Kuomingtang (el partido nacionalista chino exiliado en la isla)”, señala Cruz Berrocal.
“Fue un período en el que los cimientos de la iglesia quedaron enterrados, hasta nuestras excavaciones. No solamente sobrevivió el edificio, sino que también se ha recuperado el cementerio colonial más antiguo y mejor conservado de Asia-Pacífico, incluyendo restos humanos europeos”, añade. En la actualidad, el yacimiento está cerrado, ya que el gobierno local y central han elaborado un proyecto conjunto para musealizar el sitio. “Esto cambiará, una vez más, a la pequeña isla de Heping Dao”, augura Cruz Berrocal.
El Pacífico, un actor global
NAO combina el estudio de todas las fuentes documentales sobre la presencia europea temprana en el Pacífico con la investigación arqueológica, los estudios botánicos -especialmente de especies introducidas, pero también de la flora actual- y los análisis moleculares sobre salud y enfermedad en la población local. Todo ello se integra en un sistema de información que utiliza técnicas computacionales avanzadas.
El objetivo es mostrar cómo estos primeros contactos entre europeos e indígenas -tanto directos como indirectos, ya que las propias poblaciones locales fueron vectores de introducción de nuevas especies- impactaron sobre las dinámicas sociales y ecológicas de la región. Esto supone que el Pacífico participó en la historia global en paralelo con otras regiones del mundo, un enorme desafío para la historiografía tradicional, que considera el siglo XVIII como el momento de la primera presencia europea relevante en el Pacífico, obviando los dos siglos anteriores.