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Alejandro Blanco: “Los Juegos este año podían haber sido el mayor foco de expansión del virus”

El presidente del COE celebra en esta entrevista el aplazamiento de Tokio a 2021. Defiende que el COI ha necesitado tiempo para escuchar a todos y que ha tomado una decisión «pensando en la salud»

Alejandro Blanco (Orense, 69 años) atiende a LA RAZÓN tras unos días frenéticos en los que se ha decidido que los Juegos de Tokio que se iban a disputar este verano lo hagan en 2021 por culpa del coronavirus. Su esposa, Isabel, que es doctora, es una de las afectadas por el COVID-19. Está con síntomas leves en casa

-¿Respira tranquilo tras la decisión del COI?

-Yo creo que ahora mismo hay una sensación de tranquilidad, ya todo el mundo sabe que no vamos a hacer los Juegos el 24 de julio, con lo cual están todos expectantes para poder salvar esta situación del estado de alarma en el que nos encontramos sabiendo que hay el tiempo suficiente para hacer una gran preparación. El deporte español podrá afrontar los Juegos como siempre lo ha hecho en los últimos ciclos.

-En 2021, ¿le parece la solución menos mala?

-Para nosotros, y lo habíamos pedido siempre, todo lo que no fuera hacer los Juegos en julio era bueno. Si ya te dan el tiempo suficiente para prepararlos con tranquilidad... Es una buena decisión que además se basa en proteger la salud de los deportistas, de todo el movimiento olímpico y de todos los ciudadanos, porque a los Juegos van dos millones de personas, y se ha tomado una medida fundamentada en los informes médicos y científicos del coronavirus.

-Se hablaba de otoño, de 2022...

-La fecha de otoño se ha barajado en distintos medios, pero nadie puede garantizar que en el otoño estuviese el coronavirus controlado en todo el mundo y yo creo que la fecha del año que vienen da una capacidad muy grande para contener la pandemia y, sobre todo, después de la pandemia, que la vida se reanude en buenas condiciones y se puedan preparar los Juegos bien. Si no, se corre el peligro de que unos deportistas los puedan preparar bien y otros no, y habría desigualdad.

-Incluso se habló de hacerlos sin público...

-El mayor evento que puede organizar cualquier país u organización o entidad son los Juegos Olímpicos, donde están los mejores deportistas de todo el mundo, es un espectáculo y los espectáculos necesitan público y los deportistas necesitan el calor de la gente, que vibre, aplaude, llore... La gente vive el deporte, entonces no puedo entender la mayor manifestación sin unos agentes tan importantes como son los espectadores, la masa que estamos ahí apoyando a los deportistas: las familias, los seguidores, los periodistas, los patrocinadores, los representantes políticos, los dirigentes... El movimiento olímpico es todo eso, por eso era importante hacer los Juegos en unas buenas fechas y con el público. Sin la pasión en la grada el deporte no está completo.

-Y cancelarlos hubiera sido...

-Otro drama, es que estamos viviendo un drama con una pandemia terrible, pero cancelarlos sería sin ninguna duda una tragedia. Además, creo que los Juegos Olímpicos, cuando se celebren el año que viene, serán como la llamarada de una situación que nos ha tenido a oscuras. Creo que ese espectáculo que lo ven miles de millones de personas con los mejores deportistas de 206 Comités Olímpicos del mundo, luchando para ganar, para transmitirnos ilusión y una forma de entender la vida, pues creo que todo eso será como una gran llamarada al concepto más amplio de los valores humanos que es la vida. Esos Juegos tendrán un significado muy especial más allá de los resultados deportivos, un significado especial de esperanza e ilusión para todos los países del mundo.

-Han sido unos días vertiginosos. ¿Por qué se enrocó el COI al principio en no aplazarlos? Ha recibido muchas críticas.

-Se han anulado muchos eventos, pero es que los Juegos Olímpicos no tienen nada que ver con un evento, son un macroevento. Interviene lo que en los campeonatos del mundo o de Europa, pero con una mayor amplitud. Para tomar una decisión de ese tipo tienes que tomar la opinión y el estado de muchos factores y partes, no sólo el Comité Organizador, no sólo el COI, también los patrocinadores, los deportistas, la Organización Mundial de la Salud, los informes médicos, los informes científicos, la evolución del coronavirus en el mundo... Es decir, no se puede tener todo el panel de datos en un minuto, por eso el COI cuando ha tenido la seguridad de que el 24 de julio no se podía tener controlado el coronavirus y que corría un riesgo la salud no sólo de los deportistas y de la familia olímpica, sino de todo el mundo, porque podía ser el mayor foco de expansión del mundo, entonces es cuando tomó la decisión que tiene que tomar, que es meditada y avalada en informes. Todos tenemos prisa y ansiedad por conocer las cosas, pero yo creo que el COI lo ha hecho muy bien y en el momento justo.

-¿Fueron tensas las videoconferencias con Thomas Bach, cuando le contó que en España los deportistas no podían entrenar?

-Yo no he tenido nunca una conversación tensa con el presidente del COI. Al contrario, fue una reunión muy constructiva, estábamos los representantes de todos los Comités Olímpicos de Europa con el presidente Thomas Bach, hablamos seis Comités Olímpicos, yo tuve el honor de ser uno de los que habló y delante de todo el mundo transmití mi total apoyo y respaldo a la decisión del COI, pero también manifesté públicamente la situación en la que se encontraban los deportistas españoles, que no podían entrenar y si no entrenas no puedes competir en igualdad. En aquel momento en algunos países de Europa no era tan grave como ahora pero por desgracia la evolución del coronavirus fue a otros países, y la situación que tenía España ya lo tienen muchos.

-Incluso ha saltado de continente...

-Es que en dos semanas el coronavirus ha tenido una expansión exponencial en personas y en la gravedad de la situación. Hay que tomar las decisiones en función de los informes que vas teniendo.

-Hubo una parte crítica con los deportistas por pedir que los dejaran entrenar en el estado de alarma...

-Se hizo una petición basándose en lo que había pasado en algunos países. Era una petición muy respetuosa con la decisión del Gobierno y siempre se anteponía que se respetarían las decisiones que el ministerio de Sanidad nos habían puesto a todos. Nos contestaron que lo entendían, pero que íbamos a respetar las medidas de sanidad. Los deportistas también lo entendieron, con unas declaraciones impresionantes de solidaridad.

-Los Juegos son el año que viene, pero queda el lío de cuadrar calendarios.

-Se había movido el calendario de la mayor parte de los eventos de todas las Federaciones y por encima se ha movido el calendario de los Juego Olímpicos. Ahora están hablando con las Federaciones Internacionales para encajar los Juegos. Es complejo, pero no tanto porque hay una voluntad total de colaboración. No creo que tarden mucho en decir cuándo será la fecha definitiva.

-También se ha hablado de que el COI no quería el aplazamiento por una cuestión económica...

-Evidentemente cualquier cambio en cualquier organización ocasiona gastos, pero ese no es el tema fundamental ni prioritario. Lo prioritario era la salud y una vez que se ha visto que no era seguro, se cambia la fecha y a partir de ahí todos los problemas que puedan surgir se resolverán.

-¿Tendrá que pelearse mucho ahora por las becas de los deportistas?

-No, hemos hablado con la secretaria de Estado y nos hemos comprometido a que nuestros deportistas tendrán todos los medios como tenían antes de cambiarse los Juegos para poder entrenar y competir en igualdad de condiciones. Que ellos estén muy tranquilos, ahora vamos a salvar esta etapa de confinamiento y a partir de ahí tendremos reuniones para caminar juntos para preparar los Juegos.

-No parece fácil: ERTES, ayudas... Hará falta dinero y el deporte no suele ser una prioridad.

-No hay tiempo para llorar. Estamos hablando de una crisis de salud y después sin duda vamos a tener un problema económico en todo el mundo, pero cuando hay voluntad de arreglarlo, de buscar soluciones y ayudar a nuestros deportistas, sin duda encontraremos esa solución. No tengo duda de que el Gobierno está en esa disposición.