Garbiñe desaprovecha dos bolas de partido y dice adiós a Australia ante Osaka

Cayó ante la número tres del mundo por 4-6, 6-4 y 7-5 después de haber rozado los cuartos de final

Garbiñe devuelve una bola a Naomi Osaka
Garbiñe devuelve una bola a Naomi Osaka FOTO: Hamish Blair AP

Garbiñe Muguruza tuvo dos bolas de partido para tumbar a Naomi Osaka y colarse en cuartos de final del Open de Australia, pero la japonesa escapó viva. La número tres del mundo sobrevivió y se impuso en una hora y 55 minutos por 4-6, 6-4 y 7-5 en el mejor partido del cuadro femenino de lo que va de torneo. Del tanteo de los dos primeros sets se pasó a una lucha de poder a poder en el tercero que se prolongó en el tiempo casi lo mismo que la suma de los dos anteriores.

Llegaba Garbiñe a la cuarta ronda con una trayectoria impoluta en el torneo. Diez juegos perdidos, poco más de tres horas en pista, un cupo de errores no forzados mínimo y de repente aparece en el otro lado de la red Naomi Osaka. La japonesa no es que fuera un test serio es que era la gran favorita, con permiso de Barty y Halep, para ganar un torneo que ya logró en 2019. Para confirmar las expectativas logró un break en el primer saque de Garbiñe, se situó con 0-2, pero...

“Puedo estar a un nivel parecido a los años en que gané los Grand Slams. Me encuentro bastante bien, jugando sólida y eso es una buena señal”, había advertido la española tras sus primeros partidos en Melbourne. En otro momento, Garbiñe podría haber sido presa de la ansiedad o de los nervios. Nada de eso. Anuló el break en el tercer juego y se armó de paciencia a la espera de una oportunidad. Llegó en el noveno. Después de resolver sus anteriores servicios en blanco, Osaka titubeó y Garbiñe logró un nuevo break y se apuntó el set en 31 minutos. Fue intachable: se sobrepuso al 0-2, a los 13 winners de la nipona, a sus cuatro aces y aprovechó las dos bolas de ruptura que tuvo. Apenas cometió errores.

Con la inercia del primer set, Garbiñe sumó un nuevo break para arrancar la segunda manga. Se adelantó 2-0, pero la ganadora de tres Grandes despertó. Volvió a apuntarse un saque en blanco y en el siguiente servicio de Garbi remontó un 30-0 y consiguió una ruptura. Era la señal de que había vuelto al partido. La gran sacadora, la raqueta agresiva y directa, la número tres del mundo estaba otra vez en la pista. Con juegos que no duraban ni dos minutos, la situación del primer set se repitió. Con 4-4, esta vez Osaka no dudó. Garbiñe logró salvar dos bolas de set en el décimo juego, pero no sobrevivió a la tercera y el partido se fue al tercer set.

Osaka amenazaba con sentirse cómoda. Tenía ganas de estar enfrente de Garbiñe. “Solo he entrenado con ella en una ocasión, fue en hierba y yo era más jovencita. Recuerdo quedarme muy impresionada y siempre he tenido ganas de jugar contra ella”, dijo al conocer el cruce en cuarta ronda. El primer intento de derribar a Garbiñe llegó en el cuarto juego. Tuvo una bola de break, pero la española no tembló. La presión cambió de lado y Osaka demostró por qué no aparece mucho por la red. Mandó fuera una volea muy sencilla, lanzó la raqueta al suelo y regaló el servicio con una doble falta. El break significada el 3-2 para Garbiñe y lo confirmó en el siguiente juego. No había margen de error. Y Garbiñe no es que no cometiera ninguno. En los momentos críticos su saque funcionó a base de aces y en los intercambios contrarrestó a la japonesa cuando más apretaba. Osaka, con 5-3 en contra, salvó dos bolas de partido en el noveno juego. La española tenía otra oportunidad. Sirvió para ganar, pero la japonesa se revolvió y logró un break con el que sobrevivió en medio del drama. El instinto de supervivencia no quedó ahí. Fue capaz de sumar tres juegos seguidos. Garbiñe dispuso de un saque para forzar el tie-break, pero su tren para cuartos había pasado ya.