Fútbol

El gran salto de España

La selección que sufría en los dos primeros partidos de la Eurocopa por su falta de gol es ahora la más goleadora del campeonato y se encuentra con el camino hacia semifinales más despejado

Morata remata a portería el gol decisivo para la victoria contra Ucrania
Morata remata a portería el gol decisivo para la victoria contra UcraniaFriedemann Vogel / POOLEFE

En dos partidos España ha pasado de ser una selección incapaz de meter un gol, ni siquiera de penalti, a ser la máxima goleadora del torneo. Ha marcado diez en dos encuentros, las piezas han encajado y los cambios de Luis Enrique han servido para mejorar el equipo.

La ausencia de Busquets era obligada en los dos primeros partidos por su positivo por Covid-19. En el debut contra Suiza estaba todavía aislado y en el segundo fue el descarte porque su presencia en el equipo era demasiado precipitada. Desde su regreso ha sido elegido el mejor de los dos partidos que ha disputado, aunque ante Croacia tuvo que retirarse con unas molestias. Nada grave. «Ha sido cansancio muscular, calambres, lo típico que pasa cuando un partido tiene una intensidad muy alta y aporta tensión emocional», explicaba Luis Enrique después del partido.

«Cualquiera de los 24 puede ser titular. No varía en nada el rendimiento y es una garantía para seguir avanzando en esta Eurocopa», añadía. El seleccionador cumple con su teoría de que cualquiera puede ser titular, pero hay piezas que no se mueven, como los compañeros de Busquets en el centro del campo, Koke y Pedri, que han sido titulares en los cuatro partidos que ha disputado España.

«Las sensaciones son muy buenas, habíamos dicho siempre que la línea era buena, que teníamos confianza en nosotros. Somos un equipo intenso, que sabe a lo que juega. Estamos creciendo mucho en este torneo y así se está viendo», reconocía el capitán.

A eso contribuye la confianza que el seleccionador da a algunos jugadores especialmente. Tampoco se mueven el portero y el delantero, Unai Simón y Morata, a pesar de que han sido dos de los jugadores más discutidos durante el torneo hasta el momento. Los dos dieron muestras de su fortaleza mental en el partido de octavos contra Croacia. Unai se recompuso después de un error que podía haber sido decisivo y que valió el primer gol de los croatas. Después hizo varias paradas importantes que salvaron a España de marcharse a casa antes de tiempo.

«A Unai ya lo conozco, estuvo conmigo ya en la sub 18, sé de su fortaleza, de su integridad y me pareció de una fortaleza excepcional después de un momento difícil. Está teniendo un rendimiento impecable, me da seguridad y ser portero del Athletic Club no es fácil. La portería del Athletic pesa mucho y lo está haciendo muy bien. Es un portero de garantías. Tengo total tranquilidad», explicaba el seleccionador sub’21 y olímpico, Luis de la Fuente, que lo ha convocado para los Juegos de Tokio.

«Le dedico el gol a mi mujer, a mis hijos, a mi familia y a todos los que me apoyan», dijo Morata después del encuentro. El gol refuerza su posición en la Roja después de unas últimas semanas complicadas, en las que ha sufrido insultos y amenazas que le deseaban incluso la muerte de sus hijos.

«Estamos orgullosos de ti», escribió después su mujer en las redes sociales junto a una foto en la que se la veía vestida con la camiseta de la selección con sus dos hijos mayores también con la camiseta de la Roja.

Morata ha tenido apoyo en casa y también en la concentración de la selección. Luis Enrique ha defendido su posición como delantero titular cada vez que ha hablado de él y sus compañeros lo han cuidado hacia dentro y hacia fuera. Un ejemplo es el de David de Gea, que saltó al campo a darle un beso para celebrar su gol.

Algo parecido había hecho ya con Unai Simón en el descanso. Lo esperó para abrazarlo y para decirle que se olvidara del error que había provocado el gol de Croacia. De Gea no ha vivido un campeonato tranquilo desde que llegó a la selección. Él decidió encerrarse en su grupo y no atender a los medios. Morata ha elegido el camino contrario. Para todo cuentan con el apoyo del psicólogo de la selección, Joaquín Valdés, que está ayudando al delantero a superar su miedo a volar.

Luis Enrique ha conseguido crear una familia y el grupo que no pasó del empate en sus dos primeros partidos ahora ya se ve con el camino despejado hacia las semifinales.