Carlos Checa, aprendiendo a ir despacio en el desierto

Diez años después de ganar el Mundial de Superbikes, Checa debuta en el Dakar para cumplir un sueño que tenía desde hace tiempo

Carlos Checa, ya en Arabia, junto al coche con el que se estrena en el Dakar
Carlos Checa, ya en Arabia, junto al coche con el que se estrena en el Dakar FOTO: Twitter

El Dakar es una carrera distinta a todas las demás. Grandes campeones de otras disciplinas han necesitado bastante tiempo para adaptarse al rally más duro del mundo, porque el desierto no es una pista ni un circuito. Carlos Sainz o Sebastian Loeb, estrellas de los rallys de velocidad, las pasaron de todos los colores hasta que cogieron el truco al Dakar, una aventura especial a la que este año se asoma por primera vez Carlos Checa. Su nombre está asociado a las motos y a la velocidad. El «Toro» fue piloto de 500cc y de MotoGP, donde ganó dos carreras, en Montmeló en 1996 y en el Jarama en 1998. La gloria la encontró en Superbikes, donde fue campeón del mundo en 2011 para sacarse una espinita antes de la retirada.

Justo hace diez años de su gran momento y con los 49 recién cumplidos busca alcanzar un sueño: correr el Dakar. Será un novato, porque en el desierto los carnés de campeón del mundo importan lo justo. Todos los que le han aconsejado le han dicho lo mismo: debe ser paciente y olvidarse, al menos la primera semana, de competir. «Debes encontrar el ritmo en el prólogo y la primera etapa. Si te piden paso, que pasen y tiren, no te preocupes», le decía Roma en un reportaje de DAZN. Nani ha ganado en coches y en motos y sabe que los nuevos se ponen nerviosos y cometen errores por querer hacer en un día lo que debes conseguir en dos semanas. «Tendré que aprender a ir lento», reflexionaba Carlos Checa, consciente de que en la moto lo tiene controlado, pero en el buggy que va a llevar en Arabia no tanto. Conducirá un Optimus (405 cv) de la empresa MD Rally Sport, que pone todo lo necesario a sus clientes para ir al Dakar con garantías. El precio puede rondar los 500.000 euros, un regalo muy caro, pero que Carlos Checa se va a hacer para unir otra experiencia más a su vida deportiva. Fuera de los circuitos pilota avionetas, hace ciclismo de montaña, surf, esquí y cualquier disciplina de riesgo que se pueda imaginar.

Es un deportista completísimo que se mantiene en forma y que desde este sábado va a ponerse a prueba en las dunas de Arabia. Precisamente las altas montañas de arena es a lo que más teme, porque en las pistas pedregosas le será más fácil estar a un buen nivel. El problema es la arena, donde hay una trampa en cada esquina y hay que saber «surfear» en la cresta de la duna. «Si al final del día sientes que has podido ir un poco más rápido habrás hecho una etapa genial», le dicen sus mentores, conscientes de que los campeones siempre tienen dentro la tentación de ir a tope.

Va a ser un salida de la zona de confort en toda regla y un cambio de chip. «Yo estaba acostumbrado a apurar cada curva y cada frenada y aquí la mentalidad es otra», admite. Su objetivo, como el de todos los nuevos, es terminar y evitar que una avería le deje fuera antes de tiempo.

En Arabia se va a encontrar con Danilo Petrucci, piloto de MotoGP hasta 2021 y que también se ha metido en esta aventura. El italiano lo va a hacer en moto, una KTM, así que el reto se podría decir que es doble, porque el coche es duro, pero lo de las dos ruedas ya es para valientes. A favor de Petrucci está la edad (sólo 31 años) y que es un piloto prácticamente en activo. Checa tiene casi 50 y quería regalarse algo especial.