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“Soy hija de alcohólico”, la estremecedora confesión de Paloma del Río a Gervasio Deferr

Han coincidido en el programa “Cafè d’idees” que presenta Gemma Nierga en el circuito catalán de Televisión española

Gervasio Deferr
Gervasio DeferrRtve

Gervasio Deferr confiesa en el libro “Salto al vacío” que acaba de publicar todas las adicciones que tenía durante su carrera deportiva y que se hicieron más poderosas después de su retirada. El alcohol, especialmente, ha sido su gran compañero hacia la autodestrucción. Pero hoy, cuando hablaba de su libro y de todo lo vivido con Gemma Nierga en el programa “Café d’idees” en el circuito catalán de Televisión Española, ha encontrado el inesperado apoyo de la periodista Paloma del Río.

“Yo soy hija de alcohólico, te entiendo perfectamente porque es el destrozo de una familia. Nosotras somos cuatro hermanas y hemos tenido que trabajar mucho. Yo durante mucho tiempo me he echado la culpa de muchas cosas con respecto a mi padre. Estamos en paz, ahora estamos en paz. Cuando he conseguido perdonarle he encontrado la tranquilidad. Tú has encontrado esa tranquilidad y por eso te digo que tienes que perdonarte, tienes que ser un poquito más benévolo contigo”, le ha dicho Paloma del Río visiblemente emocionada.

“Te quiero mucho, Paloma. Muchas gracias por lo que me dices siempre. Lo tomo como oro y me lo guardo en el corazón”, le respondió Gervi. “Yo también te quiero mucho. Lo sabes”, le dijo la periodista.

“Es una persona muy importante en mi vida”, dijo Deferr de Paloma del Río antes de saber que iba a poder hablar con ella. Lo decía a pesar de que la periodista siempre se mostró crítica con él porque le exigía más de lo que daba. “Era un portento, pero que no me cuente historias. Sabía que podía prepararse más rápido y con menos tiempo”, justifica Del Río. Pero concluye: “podría haber hecho más, pudo ser mejor gimnasta y haber tenido más medallas olímpicas“.

“De ninguno de los Juegos Olímpicos que he ido, y tengo tres medallas, de ninguno me he ido satisfecho”, ha confesado en el programa. “Era el mejor del mundo, pero nunca pude demostrarlo, en el momento, cuando tocaba. Lo hacía después, en el salto”, dice.

El momento que le cambió la vida fue el ingreso de su madre en el hospital gravemente enferma. Durante tres días se emborrachó, retrasando el momento de ir a verla. “Lo único que yo quería era ir, pero hacía de todo menos eso”, reconoce. “Si mi madre se llega a morir, yo voy detrás de ella. Levanté el teléfono y llamé pidiendo ayuda“, añade.

Ahora, Deferr se siente mejor. “Ya no me culpo tanto. Pero hay cosas que son imperdonables”, asume.