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Boca y River: La final de sus vidas

Empiezan a jugarse hoy la Copa Libertadores 2018. Un enfrentamiento único que va a poner a prueba los corazones y la madurez de la sociedad argentina.

  • Calma antes de la tempestad en la puerta de La Bombonera. Hoy, el estadio de Boca se convertirá en el centro del mundo futbolísticoBBomb
    Calma antes de la tempestad en la puerta de La Bombonera. Hoy, el estadio de Boca se convertirá en el centro del mundo futbolísticoBBomb

Tiempo de lectura 4 min.

10 de noviembre de 2018. 01:10h

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José Manuel Martín 10/11/2018

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El estado de WhatsApp del teléfono del presidente de River Plate dice: «no tengo entradas». Es un aviso por si alguien más tiene la tentación de escribirle en busca de tickets para la vuelta de la final del siglo, la que enfrenta a los dos grandes de Buenos Aires por la Copa Libertadores 2018. La ida se disputa esta noche en la guarida amarilla y azul de Boca Juniors, la mítica Bombonera. Se van a superar todos los récords de audiencias de televisión de periodistas acreditados y de horas de radio y televisión dedicadas a estos 180 minutos, que pueden terminar con prórroga y hasta penaltis. Después, la vida seguirá, aunque de forma muy distinta para unos y otros. Decía Bielsa que «la victoria o la derrota de su equipo dejan en el hincha una marca emocional y, cada lunes, el aficionado tiene las marcas de lo que ha pasado el domingo». Esta vez, las cicatrices de lo que suceda en el terreno de juego van a ser mucho más profundas, porque todo es insólito en este enfrentamiento.

No es sólo que se trate de la rivalidad más caliente del planeta, es que por si fuera poco es una final y, para colmo, de la Copa Libertadores, la máxima competición a nivel de clubes en Suramérica. El no va más para los futbolistas y también para la hinchada, que lleva días sin poder apartar de su cabeza lo que les viene encima. «Esta Superfinal va a tener un efecto paralizante mayor que un Mundial, porque estamos más identificados con los clubes que con la selección argentina», analiza el psicólogo deportivo Marcelo Roffé. Toda Argentina, especialmente Buenos Aires, se va a detener para mirar el partido, y lo peor no va a ser perder, sino aguantar las bromas del vecino durante mucho tiempo. Opina Roffé que la sociedad argentina no está preparada para algo así y le pide al Gobierno que aproveche la circunstancia para fomentar «un protocolo de convivencia». «Necesitamos acciones, no palabras vacías. Vivimos en una sociedad enferma de violencia, sin contenido, donde la alegría parece ser ver cómo sufre el eterno rival y no gozar por el logro propio. Perder no es fracasar, aunque duela. Hay mucho en juego, sí, pero es el momento de educar. La vida continúa», añade Roffé, consciente de que las familias, los lugares de trabajo y hasta las parejas se dividen entre «bosteros» y «gallinas».

La presión y los nervios que tendrá que canalizar la afición también los van a sentir los futbolistas de dos equipos que incluyen un psicólogo en sus respectivos cuerpos técnicos. «Es un partido inédito, con una gran carga externa, y en este tipo de choques sólo un diez por ciento de jugadores rinden a un nivel parecido a un día cualquiera», avisa Roffé respecto a lo que se puede ver sobre la cancha. Los pronósticos hablan de una final muy igualada, en la que ninguno será capaz de tomar una gran ventaja. No hay valor doble de los goles en caso de empate, así que una definición desde el punto de penalti no se descarta. Si es así, habrá que ver cuánto aguantan los corazones.

La teoría asegura que las mejores individualidades las tiene Boca, mientras River es un equipo más sólido y con mejor funcionamiento defensivo. En los banquillos están dos ídolos de ambas aficiones. El muñeco Gallardo es el técnico argentino más prestigioso del momento, un líder auténtico que no va a poder pisar hoy La Bombonera por una sanción. Enfrente, el mellizo Barros Schelotto, estrella del Boca de Bianchi que le quitó al Real Madrid una Copa Intercontinental en el año 2000. En River serán titulares Enzo Pérez, ex del Valencia, Pinola, ex del Atlético y Exequiel Palacios, estrella emergente que suena para el Bernabéu. En Boca siguen Tévez y Gago, dos históricos que ahora suelen esperar su momento en el banquillo.

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