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Carlos Sáinz: «El Dakar es un ejercicio de paciencia brutal»

La 40ª edición del mítico rally, la décima en Suramérica, será la última para Carlos Sainz.

  • Carlos Sáinz: «El Dakar es un ejercicio de paciencia brutal»

Tiempo de lectura 4 min.

29 de diciembre de 2017. 01:06h

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José Manuel Martín 29/12/2017

Al teclear en Google «Carlos Sainz» las primeras fotos y datos que aparecen son del piloto de Fórmula Uno. A Sainz padre no le molesta, todo lo contrario, que su hijo le haya arrebatado el protagonismo, pero cada enero, el ex piloto del Mundial de Rallys vuelve a ponerse por delante de júnior en los titulares gracias al Dakar. El Raid más mítico y duro es la excusa que le queda a Carlos para seguir acelerando a fondo, aunque la edición que arranca el próximo día 6 en Lima va a ser la última en la que el de Peugeot luche por el título. «Tengo 55 años, no hay que esconderlo, y soy consciente de que está cada vez más cerca el momento de dejar de correr, pero no voy al Dakar pensando que va a ser el último, voy pensando en ganar», asegura Sainz ante los 9.000 kilómetros que le esperan camino de la meta en Córdoba (Argentina).

La prueba, que se vio obligada a dejar África por la amenaza terrorista, cumple su décima edición en territorio suramericano y con un recorrido en el que siguen ganando espacio la aventura y la navegación. Dunas interminables y mucho recorrido fuera de pista que otorgan más importancia a la navegación que a la velocidad. Porque el Dakar no lo gana el más rápido, algo que Sainz ha aprendido en estos años. Él estaba acostumbrado a ir a fondo del primer al último kilómetro, pero aquí la fórmula ganadora es otra. «Quizá este año hay que ser más pacientes y hacer más estrategia. El año que gané fue de los que menos etapas ganamos. Abrir pista penaliza. Por eso el año pasado me dio rabia el abandono. Cuando iba más despacio tuve el accidente. La gente no se lo cree, pero es así», dice Carlos, un veterano consciente de que catorce días en el desierto dan para todo tipo de imprevistos. «Hay que tener suerte, porque en catorce días te van a pasar cosas. Hay tantas situaciones complicadas... El Dakar, muchas veces, es un ejercicio de paciencia brutal, algo que a mí me cuesta bastante», admite el veterano piloto.

Sainz ganó esta carrera en 2010, algo que parecía iba a hacer un año antes, cuando lideraba con mucha ventaja hasta que un enorme barranco invisible en el libro de ruta acabó con sus opciones. El coche se precipitó cuatro metros y el copiloto francés, Perrin, se lesionó. «En el Dakar no te puedes fiar nunca. Los días fáciles se complican si te relajas. Cuando no te esperas nada malo, zas, llega el accidente. Por eso, si cada mañana esperas lo peor, no te equivocas», explica uno de los favoritos al triunfo con el Peugeot.

La marca francesa junta en su escudería a varios de los «gallos», todos los demás franceses, lo que no cree Sainz que sea un problema para él. «Monsieur Dakar» también conducirá el 3008 DKR, así que el primer enemigo viste los mismos colores que el madrileño. «Todos saben que cuando las cosas se ponen difíciles en la navegación, Peterhansel va a estar ahí». De Sebastien Loeb, otro que viene de los rallys de velocidad, asegura que tiene «velocidad de sobra».

La prueba acaba el día 20 en Córdoba, una de las catedrales de los rallys y, por tanto, lugar donde se venera a Sainz. «Me hace mucha ilusión volver. Algún camino me va a sonar y aprovecharé para acelerar más. Será fantástico».

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