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Entrevista a Jorge Garbajosa: «En este equipo los jugadores dan la vida por el compañero»

El presidente revela las claves del oro de España en la Copa del Mundo de China

  • Jorge Garbajosa, presidente de la Federación, saluda a los Reyes
    Jorge Garbajosa, presidente de la Federación, saluda a los Reyes /

    EFE

Tiempo de lectura 4 min.

16 de septiembre de 2019. 22:30h

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Mariano Ruiz Díez 16/9/2019

Desde un hotel de Pekín y en plena celebración, Jorge Garbajosa (19-12-1977, Torrejón de Ardoz) atendió a LA RAZÓN en una conversación conmovedora. La emoción desbordaba al presidente de la FEB.

–¿En quién ha pensado cuando acabó la final?

–En mi mujer, en la hija que va a venir el próximo año (y toma aire para continuar), en mi padre que murió el día que llegué a la presidencia de la Federación... Esto es maravilloso, inolvidable, es el punto y seguido a un viaje que empezamos hace dos años... Es increíble y esto hay que disfrutarlo al máximo porque no sabemos cuándo vamos a volver a vivir algo así. Hace trece años, en 2006, pensábamos que no íbamos a volver a vivirlo y con suerte y trabajo ha llegado esto. Es increíble... Mi único mérito es organizar un grupo de trabajo extraordinario y crear hábitats para que la gente desarrolle su trabajo y todo su talento.

–Presuma de verano porque a primeros de julio la selección femenina se proclamó campeona de Europa y ahora esto...

–Sabe que no soy de presumir, no me sale, pero es que... lo que hemos logrado –a los oros de las absolutas se suman otros dos oros, dos platas y dos bronces en las categorías de formación– es fruto de mucho trabajo y la prueba de que cuando estamos unidos podemos llegar muy lejos.

–¿Había soñado con que se podía ganar el Mundial?

–Voy a ser sincero y la verdad es que sí. Que era muy difícil, que era casi una utopía, que era una quimera pues sí, pero no soy un iluso... Creo en los jugadores, creo en Sergio y creo en el compromiso y en la entrega del grupo. Siempre dije, después de la primera fase, que en este grupo se podía confiar. No sabía si para ganar una medalla, pero que iban a competir estaba seguro.

–¿Cuál es a su juicio la clave del oro?

–Esta gente es capaz de dar la vida por el compañero. Y han entendido como nadie el legado que dejaron anteriores jugadores. Son valientes, no tienen complejos, se ponen en marcha y son capaces de superar momentos difíciles como hacen muchísimas personas cada día en la sociedad... Los veo como una ayuda a la gente que pasa por momentos difíciles y si este oro sirve para aliviar algún mal momento de la gente ya habrá merecido la pena. Los jugadores saben que luchando pueden lograr cualquier cosa y que van y además lo logran. No sé cómo agradecerles lo que hemos vivido aquí.

–Muy pocos esperaban un desenlace así y que selecciones como Serbia o Estados Unidos se quedaran en el camino...

–Es que ha sido muy duro y rivales que parecían muy potentes se han visto desbordados. No recuerdo un torneo tan igualado.

–¿Le recordó en algo la final ante Argentina con la de Grecia en 2006?

–La memoria puede ser traicionera, pero creo que fue más sencilla la de Grecia que ésta. Argentina es una selección valiente, orgullosa, con un gen competitivo tremendo... Veía que íbamos veinte arriba y sentía que podían volver al partido; se ponían a doce y ufff... Este campeonato lo hemos ganado por corazón y la única selección que podía igualarnos en ese apartado era Argentina. He sufrido como en mi vida. Los últimos tres minutos ya estaba algo más tranquilo, pero en los 37 anteriores lo he pasado peor que nunca. Yo como jugador gritaba, hablaba con todo el mundo, voceaba, levantaba el puño. Y en el palco pues...

–¿Cómo ha visto a los jugadores?

–Me encanta vivir esto un poco desde fuera del vestuario porque ese es un sitio sagrado de los jugadores. Yo no soy el mismo y los que estuvieron en Saitama tampoco, aunque en esencia creo que todos somos los mismos. Me veo reflejado en ellos.

–¿Este vestuario le recuerda a su etapa como jugador?

–Sí. Se trata de amigos con edades y personalidades diferentes, pero que han forjado una amistad basada en un objetivo común que afrontan con la misma mentalidad, con la misma ambición y con las mismas ganas de luchar. Esta gente es capaz de dar la vida por el otro.

–Ricky Rubio es uno de los grandes nombres propios...

–A Ricky cuando llegó a la selección ya se le veía que era especial, que era un jugador y un tipo listo. Ha madurado muchísimo en los últimos años y eso se ha trasladado a la cancha. Ha vivido momentos muy duros a nivel personal y ahora está en un punto de madurez que le ha permitido ser el mejor jugador del Mundial.

–¿Cree que este éxito se podrá aprovechar más de lo que se hizo con el oro en 2006?

–En eso trabajaremos. Este oro supone una renovación de fuerzas para todos, para los que me aguantan en la Federación, para los que soportan mis cabreos, para superar los momentos duros, porque los ha habido, y para que los niños quieran ser como Ricky, como Marc o como Llull... Las imágenes que nos llegaron aquí del partido ante Australia con colegios que tenían puesto el partido en la televisión durante el recreo valen tanto como la medalla de oro.

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