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El final de la reivindicación para poder ver a España en Barcelona

Manel y Alberto son miembros de la asociación Barcelona con la selección. En 2016 viajaron hasta Granada para ver un partido contra Macedonia. Mañana la tendrán en casa

Alberto, Manel y Román, tres  miembros de Barcelona con la selección, posan con una bufanda de España
Alberto, Manel y Román, tres miembros de Barcelona con la selección, posan con una bufanda de España FOTO: Miquel Gonzalez Miquel González / Shooting

Barcelona lleva 18 años esperando a la selección, desde que España recibió a Perú en Montjuïc el 18 de febrero de 2004. Ganó la Roja, a la que todavía nadie llamaba así, con goles de Joseba Etxeberria y Baraja y con Iñaki Sáez en el banquillo. Por eso el partido de mañana en el RCDE Stadium en Cornellá es tan especial para mucha gente.

La visita de España es una rareza que poca gente espera normalizar con tanta ilusión como los miembros de Barcelona con la selección, una plataforma creada en 2016 y que lleva trabajando desde entonces para que la Roja tenga su espacio en la capital catalana. «Constituimos la asociación en 2016 con dos ideas, poner pantallas para ver los partidos de la selección y conseguir que la selección jugara en Barcelona», cuenta Alberto, uno de los miembros de Barcelona con la selección. «En 2016 pusimos las primeras pantallas en Plaza Catalunya y tuvimos problemas con el Ayuntamiento, algunas sanciones y demás», añade. En el Mundial de 2018 repitieron la maniobra, aunque entonces lo hicieron en un recinto cerrado, un campo de fútbol. «Estábamos supervisados en cuanto a aforo, ruido y seguridad. Ese fue el evento más multitudinario, estábamos patrocinados por la Liga y por Valdebebas Fintech. Hubo 3.000 personas dentro y otras dos mil o tres mil fuera, que se quedaron sin poder entrar», cuenta Alberto. «Nos permitieron más aforo en principio, 5.000 personas, y luego lo redujeron a 3.000», puntualiza Manel. Ellos dos son la parte «perica» de la asociación, los que juegan en casa este sábado. Además, hay un madridista y dos barcelonistas.

Ellos se encargarán de gestionar la grada de animación. Han vendido las entradas de ese fondo, que se agotaron en una semana, y han coordinado los cánticos de apoyo con la Federación. Además, han preparado un enorme tifo de 32 metros de largo por 17 de ancho para desplegarlo antes de que comience el partido.

Su relación con la Federación es ahora mucho más fluida que cuando intentaron ponerse en contacto con la entidad que entonces presidía Ángel María Villar. «Antes era todo más complicado», dicen. Ahora se permiten la rareza de tener buena relación tanto con la Federación como con laLiga, que los patrocinó en 2018. Además, también han tenido contactos con el Consejo Superior de Deportes y el Comité Olímpico Español.

El partido va a ser una fiesta para Manel, para Alberto y para mucha más gente. El sábado han organizado una caravana de coches y motos que sale de la Plaza Artús a las 14:45 y llega hasta el estadio. Allí les espera la Fan Zone «con música en directo, música estilo dj, desde las 15:00 hasta las 19:30 horas. Y de ahí, al campo», dicen.

Esta vez no tendrán que hacer cientos de kilómetros, como hicieron en noviembre de 2016, para ver a la selección. Viajaron hasta Granada, 900 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para ver al equipo nacional jugar contra Macedonia. Allí compraron la bufanda con la que posan en la imagen junto a su compañero Román. «Es la prueba de hasta dónde tuvimos que ir para ver a la selección. Fue el comienzo de la reivindicación», cuenta Manel. Ahora la reivindicación es que se convierta en algo habitual, «como sucede en otras comunidades autónomas», dicen.

La Federación también se ha volcado en la promoción del partido con un emotivo anuncio en el que una joven recuerda que nació el mismo día en el que la selección jugó su último partido en Barcelona. «El día que nací yo no sé qué cantante estaba de moda o qué futbolista era el que despuntaba. Lo que sí que me han contado es que en Montjuïc jugaba España. Y que mis abuelos, futboleros ellos, se perdieron el partido teniendo las entradas compradas», cuenta la protagonista. El círculo se cierra al final del anuncio. «Hoy es un día especial y estas cosas se disfrutan juntos. Así que mi abuelo tiene de nuevo su entrada», dice antes de ponerle una bufanda de la selección española.

Esos abuelos del anuncio podrían ser los de Dani Olmo. «Será bonito jugar en Barcelona, más que nada por mi familia, porque van a tener la oportunidad de asistir, y mis abuelos, que hace tiempo que no me vienen a ver. Es un partido diferente y lo voy a afrontar con toda la ilusión del mundo», dice el jugador del Leipzig. «Esperemos que sea un partido muy bonito, histórico. 18 años después la selección vuelve y para mi familia va a ser un partido muy bonito, va a tener la oportunidad de estar y esperemos que nos apoye mucho la gente de Cataluña», añade.

Dani Olmo ha participado en un vídeo en el que también aparecen Jordi Alba, David Raya y Eric García, los cuatro catalanes convocados por Luis Enrique. «Hace 18 años triunfamos en Barcelona, pero ha llegado el momento, no hay que esperar más. Yo tampoco vi jugar a España, éste es el partido de toda una generación. Para nosotros es un orgullo poder ser los protagonistas, pero el principal protagonista eres tú. No te pierdas esta cita con la historia. Nos vemos en Cornellá», dicen en el vídeo.

«Barcelona y la selección 18 años después. Nos lo debíamos», es el lema utilizado por la Federación para este partido. Una idea que comparten los miembros de Barcelona con la selección. Ellos tienen el deseo de que España vuelva a pisar el Camp Nou, algo que no sucede desde 1987 en un amistoso contra Holanda. «Jugará más pronto que tarde en el Camp Nou. Siempre decimos que es como si Alemania no fuera a jugar al campo del Bayern de Múnich. Que en uno de los campos más importantes de España no juegue la selección española es un poco sorprendente. Habría que preguntar al señor Laporta», afirman.

El camino no es sencillo. Ahora son los clubes los que solicitan la organización de los partidos cuando la Federación los saca «a subasta». Y si el Barcelona no lo solicita, la Roja no podrá jugar en el Camp Nou. Mientras, disfrutan de ver a la selección en Cornellá. «Hoy nos decían unos amigos “qué pasada será que en vez del himno del Espanyol el sábado suene el himno de España’'. La gente está volcada», aseguran.

Es un paso hacia la normalización de las relaciones entre la Roja y Barcelona. Hay mucha gente esperando para disfrutar de este amistoso contra Albania. «Es el hecho de que juegue la selección. Sería genial que viniera Brasil, Francia, Italia, Alemania, sería mucho más atractivo, pero al final vuelve la selección y aunque jugase con la última de la clasificación de la FIFA daría igual, es el aliciente de que vuelva. Eso es lo que nos llega a nosotros», relatan Alberto y Manel.

«Cuando la selección ganó el Mundial 2010, en la Avenida María Cristina, que es grande de narices, había más de 10.000 personas. Salió gente a la calle a vitorear a la selección española, que nos une a todos. Por eso es uno de nuestros eslóganes “el deporte nos une a todos”», recuerdan.

«Hay que intentar normalizar la situación, como sucede con la Vuelta a España. Tenemos que tener la misma situación que el resto de España. Esperamos que venga con la misma frecuencia que al resto de Comunidades Autónomas. No volverán a pasar 18 años porque cogerá impulso», dicen esperanzados.