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El Real Madrid no aparece en París (3-0)

  • Di María ha marcado los dos tantos del PSG
    Di María ha marcado los dos tantos del PSG /

    AP

Tiempo de lectura 4 min.

18 de septiembre de 2019. 22:51h

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José Aguado 18/9/2019

No importaba perder, pero hubiera sido mejor no hacerlo. O hubiese sido mejor hacerlo de otra manera, dejando mejores sensaciones en el debut de la Champions contra el PSG. Era la carta de presentación de Zidane, que ha ganado todas las Champions en las que ha sido entrenador y de Hazard como titular junto a Benzema y Bale, en lo que tenía pinta que iba a ser el ataque titular en los momentos importantes de la temporada, pero que visto lo visto, va a necesitar alguna vuelta más.

El Real Madrid apenas fue peligroso en ataque y no tuvo consistencia a la hora de defender. Sobrepasado por el rival y por el puñal de Di María, los de Zidane tuvieron un buen comienzo de diez minutos y después desaparecieron del choque. Ahora toca reflexionar, sobre todo a Zidane, que no termina de encontrar lo que quiere para que su equipo sea regular y complete una actuación convincente durante noventa minutos. En París no apareció por ningún lado y cuando lo hizo,en una llegada de Bale y otra de Benzema, el árbitro anuló los posibles goles que podrían haber metido al conjunto español en el partido.

Mucho más claro lo tuvo el PSG desde el principio. Sin sus principales hombres de ataque afrontó el partido con otro carácter: el de Di María, es decir de la guerra constante, incansable y sin dejar respirar al rival. El Real Madrid apenas pudo salir jugando y la única opción de salir del área eran los pelotazos frontales que daba Varane y que no iban a ningún sitio. Pero eso era lo mejor para evitar una posible pérdida, que a lo largo del encuentro se fueron sucediendo para que el PSG corriera hacia la portería de Courtois.

El belga estaba en la portería del Real Madrid y Keylor Navas en la del PSG. Pero no tocó la pelota el de Costa Rica y sólo hizo una parada el belga, en la segunda mitad. Quizá pudo haber hecho más en el primer tanto de Di María. Es verdad que el argentino llegó por sorpresa casi al área pequeña y le pegó al balón un punterazo de primeras, para sorprender a todos. La pelota fue por el palo del guardameta. Contra el Valladolid hizo una gran parada, pero aún no ha sido el portero decisivo, el que aparece para solucionar los malos momentos. Tampoco llegó al segundo tanto, un lanzamiento desde lejos de Di María, que se fue curvando hasta hacerse imposible al guardameta. Di María tuvo tiempo para pensar, para armar la pierna y para lanzar: la defensa del Real Madrid se echaba para atrás, mientras los centrocampistas no llegaban a cubrir la zona. Y ese movimiento o, si se prefiere, esa falta de movimiento, fue la que mató al Real Madrid en París.

James acompañaba a Kroos y Casemiro en el centro del campo, pero la sensación constante es que ambos estaban demasiado solos en esa zona, indefensos ante la velocidad con la que cruzaban los rivales. Verratti se sintió el rey de la zona, jugando en vertical si encontrar nadie que se lo impidiese.

El Real Madrid empezó con la intención de ordenarse atrás y hasta Benzema parecía que miraba la línea del centro del campo para situarse detrás y cerrar lo más posible al rival y salir después a la contra. Pero si la idea fue esa, enseguida se olvidó. Enlos lados estaban Bale y Hazard, pero ambos son jugadores ofensivos, que se pierden tan atrás y a James no le dan las fuerzas para crear y también para trabajar. El colombiano dibujó los mejores pases al principio y Bale fue el único que inquietó con tiros lejanos. Pero poco más o nada hizo el Real Madrid.

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