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Benzema se desata y lanza al Madrid contra el Espanyol (2-4)

El delantero francés hizo dos goles y un partido memorable. Los de Solari volvieron a firmar un gran partido

  • Benzemá celebra con sus compañeros el primer gol ante el RCD Espanyol / Foto: Efe
    Benzemá celebra con sus compañeros el primer gol ante el RCD Espanyol / Foto: Efe

Tiempo de lectura 4 min.

28 de enero de 2019. 06:05h

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José Aguado 27/1/2019

Benzema es una brújula. Benzema es un faro, Benzema es, definitivamente una maravilla. No hay debate ya posible acerca de su valía o de si es un delantero centro válido para el Madrid. Karim ha acabado con cualquier polémica y con los «haters» que tanto le han acompañado a lo largo de su carrera con el Madrid. Los que le miraban con desdén por sus goles se han rendido, sorprendidos por lo que está haciendo por todas las zonas del campo. Pero los que pedían mirar más allá de su puntería, los que han creído siempre en él, a veces contra la marea y las estadíticas, también están sorprendidos.

Este Benzema supera las expetactivas, dejando atrás los mejores momentos del propio Benzema. Antes se decía que era un delantero que se movía muy bien fuera del área. Ahora es que es un punta que se mueve con soltura por el centro del campo. Se le ve en la posición casi de medio centro, ayudando al juego del equipo, después aparece en la zona de media punta, dirigendo el ataque y finalmente también en su posición original, dentro del área, para hacer dos goles y decidir los partidos y lanzar al Real Madrid hacia el optimismo, casi ya sin barreras que lo frenen.

Se ha desatado Karim y con él ha crecido el Madrid, que empieza a sumar partidos convincentes con una constancia desconocida hasta ahora. Contra el Espanyol mandó todo el partido hasta que Varane volvió a equivocarse y fue expulsado por frenar a un rival que se iba hacia Courtois cuando el Madrid ganaba con comodidad y dominaba al rival como pocas veces ha podido hacerlo en este curso. Entonces ahí, apareció el equipo sufridor, que se junta atrás y que aguanta también las dificultades. Aguantó bien.

Antes de esos minutos finales, los de Solari firmaron otra actuación coral excelente, dueños del partido, de la pelota y de los goles, con una superioridad que sólo puede anunciar buenos tiempos, a tiempo aún de hacer olvidar lo pasado hasta ahora e imaginar un final de temporada mucho más agradable y puede exitoso de lo que podía sospechar hace un mes.

De tres encuentros para acá se ha transformado el Madrid. Ya no es un conjunto irregular y frágil. Todo lo contrario: si se lleva un golpe lo devuelve. Si le hacen un tanto pronto, como ocurrió con el Girona, remonta. O perfecciona eso y lo que hace es golpear primer, nada más comenzado el partido y ponerlo boca abajo. Antes de los cinco minutos, Benzema ya dejó su huella de lo que iba a ser una actuación memorable. Modric hizo una de las suyas, una incursión en la defensa rival y todo el Espanyol dudó tanto que casi le dejan meterse en la portería con el balón. Tiró y el rechace lo marcó Karim.

Modric jugó con Casemiro y con Kroos, ya de vuelta, mejor que antes. Cuando el grupo mejora, todos mejoran. El Madrid salió al campo con la actitud de estos días: presionando al rival, sin dejarle jugar. El Espanyol intentó salir con la pelota jugada un par de veces, hasta que se rindió, porque no podía. Solari ha conseguido algo que casi ningún entrenador logró: que el equipo presione en campo contrario. Quizá eso sea también cuestión de los futbolistas: con Lucas Vázquez y Reguilón, por ejemplo, es más sencillo convencer al grupo de que vayan a buscar al rival.

Mezcló la presión con largos dominios de la pelota y con la velocidad cuando era necesario. El Espanyol no tuvo recursos para hacer frente a eso. Sólo el ímpetu de Baptistao despertó un poco a los suyos. Pero nunca estuvo cerca. Cuando hizo su gol, Ramos antes ya había hecho, de cabeza, el segundo.

No se asustó el equipo de Solari. Todo le funcionaba y con Benzema encontraba una salida buena a todas sus jugadas. O abre a la banda o intenta la jugada individual. Todo lo que hace lo hace bien. Si el primer tanto fue un remate cercano, de delantero, el segundo fue una combinación con Vinicius, antes del descanso. El brasileño estuvo más apagado, pero en esa jugada fue vital. Después le sustituyó Bale. Ahora toca a Solari decidir quién es el titular. No es una decisión fácil porque el brasileño ha hecho lo que tenía que hacer para discutirle el puesto.

Bale, por si acaso, hizo el último tanto blanco. Para ponérselo más complicado al entrenador. El Madrid llevó el partido a su terreno, con mucho balón, con mucha personalidad. Ni siquiera la expulsión de Varane alteró a un equipo lanzado.

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