Champions League

Las dos “vidas” de Mbappé en el Santiago Bernabéu

Reinó durante una hora de encuentro ante el Real Madrid para después desplomarse ante la atmósfera de Chamartín como el resto del PSG

Kylian Mbappé se lamenta durante el partido entre el Real Madrid y el PSG
Kylian Mbappé se lamenta durante el partido entre el Real Madrid y el PSG FOTO: AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Del estadio al que se acusa de ser frío no se iba nadie diez minutos después del final del partido. Habían visto otra remontada increíble y no querían marcharse de ese Bernabéu en el que en las noches europeas pasan cosas que nadie espera. Un lugar del que Mbappé parecía que se iba a ir como un héroe y se fue cabizbajo, solo, caminando lento mientras los futbolistas del Real Madrid celebraban la victoria con las pocas fuerzas que les quedaban. El francés conoció en primera persona lo que supone llevar la camiseta del Real Madrid y si tenía alguna duda de ponérsela el próximo mes de junio quizá no le quede ninguna.

De repente, el mejor futbolista del momento fue engullido por la atmósfera de Chamartín, la que en los 80 atrapaba a los futbolistas del Inter o el Borussia Mönchengladbach. Lo que iba para una gran gesta del PSG de Mbappé de repente se convirtió en otra noche blanca ante el que todo el mundo apunta como el nuevo rey del fútbol.

Durante una hora Kylian lo controló todo. Cerró el puño con rabia dirigiéndose a Achraf cuando le forzó la tarjeta amarilla a Nacho. Quería más el líder del PSG, que ya había marcado dos goles, uno que valía y otro que no por fuera de juego. Ya había corrido varias veces por la pradera del Bernabéu desatando el pánico con su exuberancia física y su voracidad para definir ante la portería. No quería ser solamente el hombre de la ida y de la previa de la vuelta. Necesitaba también ser protagonista sobre el campo en la vuelta y mostrar que es ahora mismo el mejor futbolista del mundo.

Fue recibido con indiferencia, envuelto en los pitos dedicados a todos los parisinos al salir de vestuarios. Un calentamiento más bien anárquico y rápidamente a chutarle al tercer portero junto a Neymar y Messi.

Los aplausos se los llevó de manera virtual cuando su nombre sonó por megafonía. Ahí sí que Chamartín quiso tener un guiño con el que tienen la ilusión de que sea su próxima estrella. Un gesto antes de volver a mirarle con la mandíbula apretada Y también con un poco de temor, porque en cada una de sus arrancadas se notaba que es un futbolista con algo especial. Pero en el minuto 61 el planeta Bernabéu se volcó hacia la otra portería y el huracán se llevó por delante a Mbappé, que quiso resistirse al destino, pero ya era tarde.