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El Levante hace sufrir al Barça (2-1)

El Barcelona, campeón de las cuatro últimas ediciones de la Copa, cae ante el Levante con justicia después de un arranque nefasto. Las rotaciones no le salieron a Valverde.

  • El brasileño Coutinho del Barcelona dispara en presencia de Coke, defensa del Levante / Reuters
    El brasileño Coutinho del Barcelona dispara en presencia de Coke, defensa del Levante / Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

10 de enero de 2019. 23:42h

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Francisco Martínez 10/1/2019

No le salieron las rotaciones a Valverde. Con un buen puñado de los habituales titulares en el banquillo y otros, como Messi o Luis Suárez, en casa, presentó un equipo en el Ciudad de Valencia en el que apenas Busquets y Dembélé hubieran jugado si fuera LaLiga. No funcionó. El Levante, también sin su hombre más determinante, Morales, salió más enchufado al encuentro y en un pispás ya tenía una ventaja amplia en el marcador. Nada más empezar, con una jugada de estrategia que cabeceó Cabaco, y antes de los 20 minutos con un remate cruzado de Mayoral ante Murillo. Fue de menos a más el colombiano. Al lado del canterano Chumi, casaron mal. Y sufrieron ante Boateng y Mayoral. Pero el problema no estuvo sólo ahí. El Levante, con tres centrales, apretaba muy arriba y propiciaba las pérdidas de su rival. Sus jugadores parecían mejor colocados en el césped, siempre cerca del balón, y amenazaban con relativa facilidad, sobre todo por la izquierda y por el centro.

Hasta que no se vieron con el marcador en contra no reaccionaron los chicos de Valverde. Con Aleñá desconectado, Vidal trabajador, pero algo a lo loco, y Dembélé como delantero centro, sus líneas no conectaban. Los huecos aparecieron después, porque el Levante quería más, y, a falta de combinaciones en corto, al menos pudo correr. Lo cierto es que antes del descanso pudo marcar algún gol, pero ni puntería tuvo ayer. Dembélé en un tiro cruzado y en un barullo y, sobre todo, Malcom, en un mano a mano, no acertaron. Coutinho fue de los más activos, pero la dinámica del partido y el resultado no le favorecieron. El Levante, además, seguía vivo y al acecho. Mayoral estuvo cerca de hacer más daño.

El sistema defensivo de los azulgrana hacía aguas y Valverde intentó corregirse con la presencia de Sergi Roberto en el lateral izquierdo, en lugar del canterano Miranda, y de Lenglet por Chumi, el otro chico del filial. La respuesta de Paco López fue sacar a Morales, el ídolo local, que nada más entrar perdonó la opción de hacer el tercero en un uno contra uno clarísimo ante Cillessen. La acción llegó como muchas otras: robo de balón y en dos pases, ya estaban delante de la portería del Barcelona. A esas alturas la dejadez no era el problema de los jugadores del campeón, era la impotencia. No se dejaron ir, simplemente estaban siendo superados, y les costaba mucho crear ocasiones. Ni de cerca ni de lejos, con los habituales tiros de Coutinho. Ni por el centro ni por los costados, donde los laterales no profundizaban. Fue más reconocible tras el descanso, pero en los ratos en los que logró dominar le seguía faltando crear peligro.

La última bala de Valverde fue dar entrada a Denis Suárez, un futbolista que podría abandonar el club en este mercado de invierno. Lo intentó por la derecha, aunque sus pases no encontraban rematador. Pero en una jugada individual encontró el premio: Coke le hizo penalti y Coutinho, aunque con algo de suspense, no perdonó. El tanto alivia al Barça que, pese a todo, se ve obligado a remontar si quiere retener la corona.

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