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Carreño conquista el bronce y desquicia a Djokovic

Se impuso por 6-4, 6-7 y 6-3 al número uno del mundo para subir al podio

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Pablo Carreño supo aprovechar una oportunidad única y superó a un desquiciado y agotado Novak Djokovic. El gijonés ganó el bronce en un partido memorable ante un rival que estuvo muy lejos de ser el número uno del mundo que ha ganado los tres Grandes de este año. Carreño se impuso por 6-4, 6-7 y 6-3 en 2 horas y 47 minutos. Fue un duelo dramático que ya pudo resolver en el segundo set. Nole sobrevivió al tie-break del segundo parcial. Carreño culminó su hazaña en un tercer set perfecto en el que el serbio acabó desesperado: lanzó la raqueta a la grada, destrozó otra contra el soporte de la red y en la sexta bola de partido se rindió.

No hizo falta consumir muchos juegos para comprobar los efectos devastadores que tuvo en Djokovic la derrota en semifinales ante Zverev. El serbio se confesó destrozado sobre todo a nivel mental y así compareció en la lucha por el bronce. Se apuntó el primer juego por inercia, pero desde el principio las sensaciones que transmitió eran que no estaba para pelear por nada. Nole transmitía la impresión de “¿pero qué estoy haciendo aquí? Me quiero largar cuanto antes”. Cuando Carreño salvó las dos primeras bolas de break del serbio en el segundo juego fue capaz de dar un paso adelante. Se trataba de ser agresivo, meterse en pista y buscar las cosquillas a un jugador irreconocible. Es poco menos que imposible encontrar un Djokovic como el que compareció en la central de Ariake. Aún así, el serbio tuvo otra bola de break en el cuarto juego. Al no aprovecharla se desenchufó totalmente. Hubo subidas a la red sin convicción, no corrió algunas bolas y Carreño vio que estaba tan fuera del partido como esperaba. Así que se fue a por él. Pasó al ataque con la derecha y con el revés. Le funcionó el servicio y no le alteró desperdiciar las dos primeras bolas de set que tuvo. En el décimo juego sirvió para ganar, salvó otras dos oportunidades de break -cinco en total desperdició el serbio en la primera manga- y se apuntó el primer parcial.

Quedaba por comprobar si el serbio era capaz de activarse de alguna manera. Sus gestos, sus desplazamientos por la pista y su intensidad no tenían nada que ver con el Djokovic habitual. Se agarró al partido porque incluso en su versión más desmejorada tiene tenis de sobra. Eso motivó al Carreño más agresivo. Se trataba de que el serbio no se levantara. En el final del segundo empezó a sentirse algo más cómodo. Exigió más rapidez a los recogepelotas a la hora de entregarle las bolas. Fue la señal de que estaba cogiendo algo de ritmo. Llevó a Pablo al tie-break. En el desempate Carreño empezó cometiendo todos los errores que no había hecho antes. Djokovic se situó 4-1, pero el español regresó. Encontró dos derechas ganadoras, el serbio siguió lejos de ser el número uno del mundo y llegó a disponer de una bola de partido. El servicio que no le había funcionado a Nole desde ayer apareció en el momento preciso. Conectó un saque directo y un excelente primero para sobrevivir y llevar el partido al tercer set.

Acababa de empatar el partido, pero Djokovic seguía lejos de ser el número uno del mundo. En el primer juego del tercer parcial, con Pablo Carreño al servicio, el serbio estuvo cerca de romper el saque del español. Tuvo una bola de break. El juego estaba siendo muy peleado y después de un punto perdido Nole estalló. De pronto lanzó con violencia la raqueta a la grada y recibió un “warning” del juez de silla. No fue la única. Después de un break de Carreño en el segundo juego y con el español confirmando la ruptura en el siguiente juego llegó la segunda. Camino de la silla y con 3-0 en contra, Djokovic reventó la raqueta contra el soporte de la red. Eran los síntomas de que Carreño mandaba con su tenis. A la sexta bola de partido el bronce era suyo.